Deprimida y elevada
"Un Quito que quiere caminar y respirar con seguridad y aceptarse como una ciudad atrapada entre montañas que evoluciona sin dejar a nadie debajo del paso elevado."
Las flores blancas de una estación imposible
"El verano quiteño no está en el calendario sino en la mirada y en el pecho."
Medievales sueños andinos
"Todos terminan siendo pequeños delirios urbanos: castillos de escala doméstica, castillos sin ejército, castillos sin reino, castillos construidos para habitar una ilusión."

Manos quiteñas
"Usamos las manos como metáforas pero pocas veces reparamos en lo que ya nos enseñó Aristóteles hace miles de años: son el instrumento de los instrumentos."
Vírgenes y santos, guardianes de barrio
"A la virgen —o al santo, o al niño Jesús´— del parque se le ofrece la fe, pero se le pide también que nos proteja a todos los vecinos del robo, del hurto, del atraco —en definitiva, todos los males."
Música de fachada
"Sí, uno no debería juzgar a un libro por su portada, pero con las ciudades es distinto. Con Quito, aún más"
Enamoradas del muro
"Las enredaderas parecen son soñadoras porque parece que siempre están en el aire. Pero hay que tener cuidado y no romantizarlas"
Cristo desciende en Alangasí
"Hay un milagro visual, tan cristiano como mundano, tan devoto como comercial, tan puro como pagano"
¿Por qué regresar a la Colón?
“Quizás lo que le hace falta a la ciudad serían más avenidas Colón”
Postes clasificados
"El poste funciona como una red social analógica. El Facebook Market que no se descarga, el Temu de la vereda, el Lady Multitask de la vía pública, un Amazon en plena Amazonas"
En un vaso de leche de cabra recién ordeñada entra un universo
"Caminando una mañana por Quito nos encontramos con una mujer y sus cinco cabras, Gorda, Amarilla, Pulga, Manuela y Venado. Caminando una mañana por Quito nos encontramos con una mujer y sus cinco cabras, Gorda, Amarilla, Pulga, Manuela y Venado.
Las bancas de los parques sí tienen corazón
"Si en cada banca entran, supongamos, tres personas, incluso en el cálculo más tímido, en un momento dado, unos veintisiete mil quiteños podrían sentarse a descansar al mismo tiempo. Una banca es también un recordatorio de que descansar es necesario, vital, amable."














