La exportadora Josarflor envió su último despacho de flores a Rusia, horas después de que las tropas de ese país irrumpieron en Ucrania, el 24 de febrero de 2022. Era el envío final para completar las 700 mil rosas que la finca envió a Rusia en febrero para la celebración del Día Internacional de la Mujer, una de las fechas festivas más importantes para ese país. María Isabel López, gerente comercial de Josarflor, dice que ahora no sabe cuándo ni cuánto le pagarán a su empresa por las flores que ya enviaron. En esa misma situación están muchas otras empresas exportadoras de rosas, banano y de otros productos que tienen uno de sus principales mercados a los compradores rusos y ucranianos. 

Esas consecuencias comerciales para el Ecuador se dan en medio de la que podría ser la mayor crisis bélica de los últimos 20 años. La madrugada del 24 de febrero, hora rusa, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció el inicio de lo que llamó —eufemismo de por medio— una “operación militar especial” en Ucrania. Desde ese día no se han detenido los bombardeos, los muertos ni las sanciones económicas internacionales. El impacto económico de la invasión ya comienza a sentirse en Rusia y en sus socios comerciales, como el Ecuador. 

Eso está pasando con el banano ecuatoriano, el producto que más se exporta a Rusia y a Ucrania. Más del 25% de la producción nacional de esa fruta se va a esos destinos. Según el Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, Ecuador envía cargamentos anuales tasados en 699 y 79 millones de dólares a Rusia y Ucrania, respectivamente. José Antonio Hidalgo, director ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), dice que hasta el 11 de marzo había 760 mil cajas de banano que estaban destinadas a Rusia y a Ucrania que no fueron embarcadas. 

Josarflor tampoco ha podido enviar las más de 50 mil rosas que viajan a Rusia en un mes no festivo como marzo. María Isabel López dice que están tratando de ubicar esas flores con otros mercados, pero sabe que hay decenas de fincas ecuatorianas que están tratando de hacer lo mismo. Aproximadamente el 20% de las exportaciones de flores ecuatorianas van a Rusia. Aunque varía en cada empresa, López dice que en el caso de su finca es el 35% de su venta. 

En total, Ecuador envía a Rusia y Ucrania el equivalente a 1.100 millones de dólares anuales en exportaciones. Las principales son banano, flores y camarón. En febrero de 2022, la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), estimaba que el cierre total del comercio con Rusia y Ucrania causaría que en Ecuador se dejen de exportar 2,4 millones de dólares semanales. Todavía no hay cifras oficiales sobre las pérdidas, pero las preocupaciones entre los productores y vendedores ecuatorianos aumenta con cada día de la guerra y con sanciones de la comunidad internacional que podrían durar años.  

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Las zonas de conflicto de Rusia y Ucrania están a más de 13 mil kilómetros de Ecuador, pero en una sociedad tan globalizada como la actual, esa distancia se acorta radicalmente. Daniel Crespo, analista internacional y profesor de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), dice que el impacto de un conflicto bélico como este no solo tiene repercusiones en las vidas de los cientos de ecuatorianos que estaban en Rusia o Ucrania cuando estalló el conflicto. Por la interconectividad comercial, también hay efectos económicos. 

Uno de los más inmediatos es que los compradores rusos ya no pueden pagar por las frutas o las flores que ya recibieron por la devaluación del rublo, la moneda oficial de Rusia: en 2022 ha perdido el 40% de su valor frente al dólar. Los compradores tampoco tienen acceso a otras monedas por las restricciones financieras impuestas a Rusia por la Unión Europea, Estados Unidos y otros países. Esas son las razones por las que María Isabel López dice que no sabe cuándo o si es que llegará el pago de las rosas que Josarflor envió a Rusia a finales de febrero. 

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Horas después de que comenzaron los ataques a Ucrania, cerró el puerto de Odesa, uno de los más importantes de ese país. Simultáneamente, varias empresas de envíos internacionales decidieron suspender sus operaciones logísticas en este país por el momento. Esa lista solo ha ido creciendo en las últimas semanas y los productos han tenido que encontrar otros destinos. 

Hidalgo dice que 300 contenedores se quedaron en puertos de Estonia y Lituania porque la empresa que los llevaba decidió suspender su servicio a Rusia. Todavía no se sabe si esos contenedores repletos de banano podrán ser comercializados en otros países. 

Otros productos afectados por la guerra son los que salen de los países involucrados en el conflicto. El 10 de marzo, el Ministro de Industrias de Rusia anunció que el país decidió suspender temporalmente las exportaciones de fertilizantes. Eso ha provocado que su precio aumente. 

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Ecuador era uno de los mayores compradores de esos productos. José Antonio Hidalgo dice que se ha duplicado el precio del fertilizante que utilizan en el sector agrícola y es parte de los problemas que padecen los productores bananeros, que la madrugada y mañana del lunes 14 de marzo, cerraron la vía Puerto Inca-Naranjal en Guayas con racimos de de la fruta para pedirle al gobierno que declare al sector en emergencia y que se les compre la sobreoferta de la fruta que no pudieron vender a los exportadores. 

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Mientras la mayoría de los productos de exportación ecuatorianos sufren contracciones, el precio del barril de petróleo está llegando a su precio más alto de los últimos 14 años porque Rusia es uno de los grandes proveedores de crudo del mundo —y, en especial, de Europa. Horas después de que las tropas rusas entraran a territorio ucraniano, el barril de petróleo superó los 100 dólares por primera vez en siete años. 

Los incrementos no han parado. El 6 de marzo el precio del barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI), que es referencia para Ecuador, superó los 126 dólares. Este es el precio más alto al que ha llegado desde 2008, cuando los barriles sobrepasaban los 147 dólares por unidad. 

El mercado petrolero funciona de forma muy distinta al de otros bienes: es más volátil. Por eso las noticias y eventos mundiales importantes tienen un efecto directo y drástico en su precio. Rusia es el segundo productor de petróleo y gas del mundo y el precio del crudo subió porque se teme que cualquier interrupción del crudo ruso y de sus derivados cause una escasez a nivel mundial. 

Al ser un país petrolero, el incremento del barril es una noticia positiva para Ecuador. El analista económico Andrés Albuja dice que si el precio del barril se mantiene sobre los 100 dólares, podría significar una ganancia adicional de 2 mil millones de dólares para el país. Aunque dice que eso “no garantiza una mejoría” del dinero perdido en las exportaciones no petroleras a causa de la guerra.

El presidente Guillermo Lasso fue cauto cuando habló del incremento en el precio del barril de petróleo. En una entrevista del 15 de marzo, dijo que los ingresos adicionales —en caso de haberlos— serían distribuidos en otros gastos como pagar a los gobiernos autónomos descentralizados, pagar las pérdidas por la paralización de los oleoductos en 2021 y 2022, las repercusiones del invierno en las carreteras y la deuda a la seguridad social. En el país hay bastantes cuentas por pagar, por lo que no se espera que este incremento signifique mayor inversión estatal. 

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Horas después del cierre de carreteras de los productores bananeros, hubo una reunión entre funcionarios del Ministerio de Producción, Agricultura, la Cancillería y representantes del sector bananero para evaluar el impacto del conflicto ruso y ucraniano en las exportaciones. José Antonio Hidalgo dice que desde la AEBE también le han pedido al gobierno que les baje impuestos y aranceles para paliar los efectos de la crisis. Según Julio José Prado, ministro de Producción, acordaron crear un comité de crisis público-privado, hacer un diagnóstico y seguimiento de los efectos, que las embajadas busquen alternativas comerciales, entre otras cosas. Sin embargo, todavía no hay respuesta a los otros pedidos. 

Las autoridades también han hablado con los exportadores de flores. María Isabel López dice que se reunieron con el Ministro de Producción para hablar sobre sus preocupaciones y pedirle que se flexibilicen créditos y se les reduzcan impuestos. En su caso tampoco se han tomado decisiones porque el impacto en quienes venden rosas todavía no ha sido cuantificado. 

El presidente Lasso dijo en la entrevista del 15 de marzo que una de las soluciones era buscar nuevos mercados. “Esto es un discurso desde hace mucho tiempo, pero llegar a nuevos mercados no ocurre de un día para otro”, dice la economista Mónica Rojas, decana de la Escuela de Economía de la Universidad San Francisco. Según Lasso, ya ha hecho avances. Dijo que se reunió con el embajador chino para que el país asiático compre el banano que no se puede enviar a Rusia ni Ucrania. Todavía no es oficial, pero Lasso dijo que la “respuesta fue positiva” y que están buscando “una sinergia” para llegar a acuerdos. 

Esa solución no convence a los exportadores. José Antonio Hidalgo dice que hay mucha competencia para vender en otros países porque Ecuador es uno de los muchos países exportadores de banano —como Colombia y Costa Rica— que están teniendo problemas con Rusia y Ucrania y que está pensando en acudir a otros mercados. “El volumen es demasiado como para decir ‘busquemos otros mercados’”, dice Hidalgo. María Isabel López coincide. Ella dice que vender las rosas que exporta Josarflor en otros países podría tomar mucho tiempo porque, al igual que el banano, hay cientos de empresas —en Ecuador y el resto del mundo— intentando hacer lo mismo. 

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Las negociaciones entre Rusia y Ucrania se deben retomar esta semana, pero la guerra no da señales de estar cerca de su final. El 15 de marzo de 2022, Kyiv se despertó con tres fuertes bombardeos y al menos dos personas murieron en zonas residenciales de la capital ucraniana. 

La incertidumbre empaña los planes de los exportadores. “Es un freno que no te permite actuar, hacer inversiones ni tomar decisiones hasta que no tengas el panorama más claro”, dice la economista Rojas. En Josarflor tienen esperanza de que en abril y mayo mejoren las cosas porque el Día de la Madre —que se celebra el segundo domingo de mayo— es una fiesta mucho más americana y no es tan grande en Rusia. Eso, dice, permitiría que la crisis en Rusia y Ucrania no afecte tanto sus ventas en esos meses. 

En el sector bananero están monitoreando la situación “día a día”, dice Hidalgo, pero saben que recuperarse les tomará mucho tiempo. Mientras tanto, dice, están en riesgo los ingresos de más de 50 mil familias de agricultores, vendedores y exportadores. El conflicto en Rusia, dice Hidalgo, causará que hayan “daños colaterales e incalculables que nunca habíamos experimentado en el país”. 

Incluso si hay un cese al fuego y las tropas rusas se retiran de territorio ucraniano, regresar a las condiciones normales del mercado tomaría tiempo. Daniel Crespo dice que hay la posibilidad de que Estados Unidos y la Unión Europea mantengan las sanciones financieras que le impusieron a Rusia incluso después de que salgan de Ucrania.

Aunque la guerra se termine en las próximas semanas, su efecto económico perdurará en 2022.  “En una guerra pierden todos”, dice el economista Albuja. Advierte que eso podría incrementar la crisis global que el planeta viene arrastrando desde 2020 por la pandemia del covid-19, en el que aumente la inflación y el estancamiento económico lo que él describe como un “coctel mortal para cualquier economía”. Tras una pandemia, una guerra sin precedentes en las últimas décadas. El escenario para el país en general es difícil; pero para sus productores de rosas, banano y camarón, es especialmente desafiante. 

Susana Roa Chejín
(Ecuador, 1997) Periodista lojana y jefa de la redacción de GK. Cubre economía, sexualidad y derechos. Le interesan los temas de empleo, educación financiera y salud sexual y reproductiva.