Se levantó la declaratoria de fuerza mayor que redujo el transporte de petróleo. Ayer, 5 de enero de 2021, el Ministerio de Energía y Recursos Naturales No Renovables presentó una resolución que levantó la medida expedida por la erosión regresiva que afecta la zona cercana a los principales sistemas de transporte de petróleo del país: Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). 

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El Ministerio declaró fuerza mayor el pasado 12 de diciembre para las empresas petroleras nacionales y extranjeras que tienen contratos con el Estado ecuatoriano. La fuerza mayor es una cláusula incluida en los contratos petroleros que permite que se suspendan ciertos compromisos cuando hay una circunstancia que no era posible de resistir, prever ni evitar. Se aplica cuando esa circunstancia causa que se obstruya o se demore de forma total o parcial que se cumplan las obligaciones entre las partes.

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En este caso, durante la declaratoria de fuerza mayor, el SOTE detuvo totalmente su producción desde la Amazonía hasta la provincia de Esmeraldas. En cambio, en el OCP el flujo de crudo se detuvo desde Lago Agrio hasta la estación San Francisco de Borja, en Napo. Mientras duró la fuerza mayor, en el OCP se transportaban 15 mil barriles diarios desde Sardinas, otra de las estaciones de Napo, hasta Esmeraldas, por un oleoducto secundario. Esos 15 mil barriles son un porcentaje muy reducido de los 500 mil barriles diarios que se producen y transportan normalmente. 

Según un comunicado del Ministerio, la resolución se hizo “una vez que el SOTE y el OCP se encuentran técnicamente operativos para la recepción y el transporte de crudo” en todas las estaciones. 

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El mismo comunicado dice que EP Petroecuador y OCP Ecuador, las empresas que administran el SOTE y el OCP, respectivamente, “notificaron oficialmente que se ha superado la emergencia con la presentación de informes técnicos que detallan la recuperación paulatina de los volúmenes de producción de crudo”. Además, dice que en esos informes también constaba el proceso de “restablecimiento de las operaciones de la cadena de valor de los hidrocarburos”.

El Ministerio dijo que al levantar la fuerza mayor se “permitirá retomar la programación en la entrega de petróleo”, reiniciar los procesos de exportación y cumplir con las cláusulas de los contratos. 

¿Por qué se declaró fuerza mayor?

Según un comunicado del Ministerio de Energía del 13 de diciembre, se tomó la decisión de declarar fuerza mayor por el avance de la erosión regresiva en el río Piedra Fina —en la provincia amazónica de Napo. Este fenómeno se da cuando el exterior de un río se pega mucho a la ladera, explicó a GK en 2020 el ingeniero civil experto en suelos, Juan Pablo Villacreces. 

La erosión regresiva se detecta especialmente en las curvas de los ríos porque la velocidad del agua es mayor y arrastra más partículas del suelo. La base del talud se queda sin soporte y hay un hundimiento conocido como socavón. Este fenómeno puede causar la destrucción de carreteras, como ha ocurrido desde febrero de 2020 en vías y puentes de la zona.

Casi dos años de problemas

Los incidentes en la zona comenzaron en febrero de 2020 cerca de la zona del río Piedra Alta, cuando la cascada de San Rafael, la más alta del país, se secó por una implosión y un socavón que alteraron su cauce. Esta cascada está en el límite entre las provincias amazónicas de Napo y Sucumbíos. Se forma en las confluencias del río Quijos y el río Salado.

A 9 kilómetros de la cascada de San Rafael está la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del Ecuador. Cuando se anunció su construcción, en 2010, grupos ecologistas se opusieron porque temían que redujera el caudal del río Coca y que la cascada se quedase sin agua. Exactamente lo que sucedió en febrero de 2020, aunque las autoridades insistieron en que fue por causas naturales, no por la hidroeléctrica. 

Los problemas continuaron. En abril de 2020, otro socavón en el sector produjo que se rompieran las tuberías del SOTE y del OCP, interrumpiendo el flujo de crudo y causando un derrame que afectó a más de 105 comunidades indígenas. Ahí también se declaró fuerza mayor. La suspensión del flujo pasó en medio de la pandemia del covid-19 y poco antes de que el petróleo bajara a precios bajo cero por primera vez en la historia. 

En los meses siguientes, la erosión del río destruyó carreteras, provocó el colapso de un puente y derrumbó el arco por donde pasaba un río. 

Los problemas más recientes comenzaron a finales del año pasado. El 4 de diciembre de 2021, OCP Ecuador y Petroecuador publicaron comunicados en sus cuentas de Twitter en los que dicen que “debido a la erosión regresiva del Río Quijos, fenómeno natural impredecible, la vía E-45 (Quito – Lago Agrio) se encuentra cerrada por trabajos preventivos”. Días después declararon fuerza mayor, confirmaron que el transporte del crudo se detendría y que iban a construir variantes para poder transportarlo. 

Susana Roa Chejín
(Ecuador, 1997) Periodista lojana y jefa de la redacción de GK. Cubre economía, sexualidad y derechos. Le interesan los temas de empleo, educación financiera y salud sexual y reproductiva.