(Argentina, 1982). Creador y editor de la revista Don Julio, trabajó ocho años en la redacción del diario Olé y tres como presentador de OléTeVé. Escribe, cada tanto, en la edición digital de Un Caño.

Quién es Lionel Messi

En una birome, en la puerta de un shopping, en un paquete de papas fritas, en una remera, en un celular, en un anuncio de Internet, en algún bloque de todos los noticieros, en una mochila, en la Play: sin buscarlo, sin necesitarlo, Messi siempre está. Se desesperan sus rivales, que no lo pueden atrapar; deliran los civiles, que no se pueden escapar. “Yo estaba loco. Yo estaba un poco loco porque lo ves en todos lados —dice Matías, uno de sus tres hermanos, en el libro Messi, de Leonardo Faccio—. Hoy mismo no me acostumbro. Leo está en la

|viernes 17 de julio de 2015 05:00|

Dos segundos que son veintidós años

 Parecieron veintidós años. Más que parecieron, los fueron. En algunos segundos y un centro recordaron y revivieron veintidós años, los exorcizaron. Porque veinte no serán nada, como dice el tango de su prócer Gardel, pero veintidós sí: veintidós es vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro (lloran) otra vez. Lavezzi —el 22, justo el 22— la cruzó al segundo palo y la pelota se abrió, se abrió, alejándose de los defensores chilenos y del sueño de los hinchas argentinos que estaban en el Estadio Nacional. Por el segundo palo llegaba Higuaín; por el segundo palo tardaba

|miércoles 8 de julio de 2015 10:30|

Fútbol era el de antes

 Seis y cuarto de la tarde, seis y cuarto de la tarde en la ciudad, la temperatura es de treinta grados, sesenta y cinco por ciento la humedad, y en nuestra sección de cada miércoles, la clásica sección de los miércoles, Selecciones con historia, vamos a recordar… ¿a qué equipo vamos a recordar, Max? ¿Qué equipo nos traes hoy? —La Argentina de Lionel Messi. —¡La Argentina de Lionel Messi! ¿Se acuerdan ustedes de la Argentina de Lionel Messi? Estamos hablando de… de qué año estamos hablando… dos mil, dos mil veinti… —(interrumpe) Dos mil quince. Dos mil quince, Ismael. Copa

|miércoles 1 de julio de 2015 05:01|

El Brasil de Stephen King

 El filósofo esloveno Slavoj Zizek ha contado una vez (y dos, y tres, y mil, porque el tipo vive de eso) que lo primero que pide apenas llega a una ciudad es que le cuenten un chiste. Nada de ideas luminosas, nada de ensayos escritos por gente que quiere ser como él: Zizek llega y pide un chiste. Zizek pide un chiste porque en el chiste, dice, están todos los prejuicios, miedos, ilusiones y frustraciones de una sociedad. En el chiste –como corresponde– está la verdad. A principios de la década del noventa, Brasil tenía el suyo. Si algo salía

|domingo 28 de junio de 2015 02:44|

Los caballeros de la angustia

El partido que empezó con un centro de rabona de Marcos Rojo y un zurdazo de Pablo Zabaleta, que la agarró de aire y de primera treinta metros más allá, terminó con los hinchas chilenos gritando ole mientras los jamaiquinos se la pasaban, terminó con un taco del lateral Lawrence en una salida y terminó con Ezequiel Garay reventándola en el área chica en el segundo final. La Argentina de Martino tiene la autoestima de su entrenador: arranca creyéndose Cruyff y termina sintiéndose Roura, disculpándose porque no le dio, porque los evangelistas del fútbol cerrado siempre triunfan y él está

|domingo 21 de junio de 2015 05:00|

La balada de los nuevos próceres

Con ustedes no va a pasar nada –le dijo Beckenbauer a Maturana–. Tienen un buen equipo, pero no tienen historia”. Maturana no lo podía creer. “¿Cómo que no tenemos historia, si llevamos 17 partidos sin perder?”, le contestó. Faltaban algunos meses para el Mundial de Estados Unidos 94, y la Selección Colombia -su Selección Colombia- era el Cirque du Soleil: Valderrama, Asprilla, Rincón, Valencia, Valenciano, el 5-0 a Argentina en el Monumental. Pero Beckenbauer, que había conducido a Alemania a la conquista del Mundial 90, le recordó al técnico colombiano la única palabra de la que no podían disponer: historia.

|sábado 20 de junio de 2015 05:00|

El flequillo de James Bond

La noche en la que Pastore se recibió de Zidane, la Argentina de Martino comprobó cuál es el precio de meterle un gol a Uruguay: el hombro izquierdo de Sergio Agüero. El Kun encogió el cuello como una tortuga para que su cabeza se escabullera entre el centro de Zabaleta y la guillotina de Giménez, y luego se la pasó agarrándose el hombro, la cabeza, una oreja, un ojo, el cuello, abollado por la marca que durante todo el partido le había hecho Godín, hasta que a diez minutos del final lo reemplazó Tevez y en el banco le preguntaron

|martes 16 de junio de 2015 05:01|

Todos los fuegos

Había una sola manera de superar el equipo que Argentina había sido en el primer tiempo, y era, sencillamente, ser todos los equipos a la vez. Y la pretenciosa selección de Martino lo logró: pudo haber goleado y le empataron, lo pelotearon y peloteó, Samudio le regaló sus dos goles y casi grita el 2-2, arrasó con cinco atacantes y finalizó con Tevez al lado del cinco, se defendió moviendo la pelota y después no la pudo agarrar, impulsó que los redactores se imaginaran títulos con la reencarnación de Brasil 70 y ahora tenemos que escribir que el líder del

|sábado 13 de junio de 2015 00:50|