El periodista Christian Zurita, súbitamente convertido en candidato presidencial tras el asesinato a Fernando Villavicencio, recibe a GK en su casa en Quito. 

La mañana es calurosa. En el parque contiguo a su casa juega, ruidosamente, un grupo de niños, ajeno al fuerte contingente policial que hoy custodia a Zurita. 

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Autos blindados, motos de la Policía, efectivos de élite protegen a quien, hasta hace tres semanas era un periodista que circulaba con normalidad por las calles de la ciudad.

Su realidad cambió tras el asesinato a su amigo, Fernando Villavicencio. 

Juntos crearon el portal Periodismo de Investigación, en el que publicaron trabajos que impactaron en la política nacional. 

Tras el asesinato de Villavicencio, el 9 de agosto de 2023, la vida de Zurita dio un vuelco inesperado: asumió la candidatura presidencial que le correspondía a su colega y amigo. 

Aunque no ganó las elecciones quedando en tercer lugar, el movimiento que lideraba Villavicencio, Gente Buena, que participó con el respaldo de Construye —ex Ruptura de los 25, fundada, entre otros, por María Paula Romo— logró al menos una treintena de asambleístas para el próximo período.

¿Cómo se siente pasar de ser un periodista a ser un político, después de haber perdido, además, a tu amigo, en una situación tan violenta?

No ha habido espacio ni tiempo para asimilar las decisiones. 

Las decisiones son consecuencia de haber aceptado la candidatura. Y bien o mal trae una responsabilidad que, cuando la tomé, pues, simplemente no había visto. 

Es una responsabilidad que, ante todo, debo asumir.

Yo no llegué a la segunda vuelta, pero llegó un bloque a la Asamblea. Ese bloque pide liderazgo. Pide líneas de acción. Ese bloque requiere conocer posturas desde lo político y todo eso. Me he visto abocado a pensar por primera vez para encontrar caminos para enfrentar todos estos desafíos.

Entonces, este tránsito que ha sido tan abrupto y tan fuerte, simplemente se va construyendo en el día a día. Hay que pensarlo un poco más ampliamente, a medida en que la fuerte agenda a la que he estado sometido en los últimos 15 días vaya reduciéndose. 

¿Cómo fue ese momento en que tomaste la decisión? 

Después de la muerte de Fernando yo no tenía cabeza para nada más. 

Su esposa, lamentablemente, estaba fuera del Ecuador y pues legalmente era la única persona que podía ocuparse legalmente de los restos de Fernando. Además, ella entró en shock y en esas condiciones tuve que persuadirle de que me diera la autorización para poder hacer esos trámites.

Apenas me enteré, supe que estaba muerto. Yo estaba a pocos metros. Hasta entender en dónde se encontraba y descubrir que estaba muerto, pues eran los peores momentos.

En esos momentos su esposa se entera, me llama y me pregunta. Y soy yo quien tiene que darle la noticias de las condiciones que estábamos enfrentando ese momento.

¿A minutos de lo ocurrido? 

A minutos. 

Todo se decanta en una rapidez porque a través de las redes es así. 

Tú compartes el video primero, ese en el que se oyen disparos, se ve gente gritando, gente que se lanza al piso y minutos después de ese video, compartes otro tuit en el que dices “mi amigo ha muerto”. 

Yo estoy saliendo, a pocos metros de la puerta del coliseo del colegio Anderson, y a pocos metros de la puerta que lleva a un graderío que va hacia las veredas, empieza el tiroteo. 

Todo el mundo se tira al piso.

Yo no pensé que estaban disparando. Yo dije “son voladores”. Nunca estás preparado para pensar que son disparos. Cuando miro la estampida de gente que ingresa y se cae al piso y nos caemos al piso y trato de caminar entre las personas regadas en el suelo, logro salir y lo que veo es un policía con un arma y ya no veo ningún auto. 

Lo primero que pregunto es en dónde está Fernando y me dice “ya se lo llevaron”. 

Entonces supuse que no había pasado absolutamente nada hasta encontrar y ver que después de tantos disparos no haya heridos, que los equipos estén sanos y salvos, pues habrán pasado 15 minutos; hasta buscar un espacio en donde encontrarnos y darnos cuenta de lo que estaba pasando habrán pasado unos cinco o diez minutos más.  

Después nos enteramos que Fernando había muerto inmediatamente, que había sido llevado a la Clínica de la Mujer y que ahí no había de absolutamente nada que hacer.

Cuando la esposa de Fernando me llama no había terminado de oscurecer, no podría determinar los tiempos. 

Antes de que esto pase, ¿tú qué rol tenías? ¿Solías acompañarle a estos eventos?

Nunca le acompañaba a los eventos. Solo le acompañé a uno en Santo Domingo de los Tsáchilas y le acompañé a otro evento que hizo en el sur de Quito. 

Este era el tercer evento al que le acompañaban y fui porque teníamos previsto reunirnos en la noche con él y con unas con un grupo de personas con quien teníamos que conversar algunos temas importantes de campaña.

¿Cómo era tu rol en la campaña o en el partido político?

La campaña se estructuró en pos de una estructura independiente tanto de Construye como de Gente Buena. 

Se pensó que esto funcionaría constituyendo un buró de campaña que no responda directamente a los intereses que tiene cada uno de los grupos y que permitiera una independencia en el manejo de campaña, tal como hubiese querido él.

Yo, cuando me uní a la campaña, ya estaba estructurada porque yo no estaba en el Ecuador, yo no estaba en el país y yo no quería que él entrara a esto,  yo no quería que entre a esto. 

 No éramos inmortales

Christian Zurita habla sobre el asesinato a Fernando Villavicencio. Fotografía de Vanessa Terán Collantes para GK.

¿Y se lo dijiste?

Siempre le dije.

Él me llamó, yo estaba en Panamá, y me dijo “tienes que hacerte cargo y solo a ti te puedo encargar lo más importante porque sé que solo en ti puedo confiar”. 

¿Qué era?

Las finanzas. Y me hice cargo de las finanzas.

Llegué a administrar una campaña por demás austera, y a buscar efectivamente cómo subsanar los problemas económicos de esta campaña. 

Esa básicamente fue mi preocupación. 

Obviamente nunca estuve desligado del tema de comunicación. 

Cuando empezaron a armarse las listas tampoco es que yo decidí quienes iban y quienes no iban. Pero hubo un entrenamiento para constituir las listas. O sea, bocados a buscar las personas que tenían que estar ahí, por la urgencia, se generaban una serie de nudos que en cierto momento yo ayudé a gestionar diciéndoles que decidan rápidamente , que no podían estar esperando. 

O sea, era como una bisagra entre muchas cosas.

En lo único en que no estuve involucrado fue en la agenda ni en la política territorial que no conocía absolutamente nada.

Si no estoy mal, Fernando Villavicencio fui el primer candidato que toma la decisión de participar una vez que se conoce la muerte cruzada. Cuando pasó esto, ¿ya te había contado a ti?

Yo llegué cuando ya existía una estructura armada.

Anteriormente, cuando él estaba en la Asamblea, lo que hacíamos era pensar y coordinar los temas de interés conjunto. No era una estrategia, pero sí planificamos temas que nos interesaban. Sobre todo, en la construcción de contenidos.

¿Todavía aportaba con contenidos para su portal?

No. 

De hecho la producción de este año se redujo a partir de marzo o abril porque entramos en la dinámica de publicar un libro sobre la deuda china que está por salir.

En donde hubo una serie de acuerdos y formas de de pensar la información fue antes, cuando no se veía todavía el juicio político, cuando no había la muerte cruzada y cuando teníamos intereses comunes para entender qué pasa, sobre todo, con el tema de los grupos de delincuencia organizada.

Era información que él compartía con todos.

Desde que él fue asambleísta, nosotros no promovimos la agenda de Villavicencio por principios elementales de acuerdos periodísticos. Si él tenía una información la hacía pública, y efectivamente la trabajamos profundamente, como siempre lo hemos hecho.

Él se convirtió en una fuente informativa más. Pero obviamente él es parte de este portal, entonces había un diálogo más directo, más fluido que nunca cesó. 

¿Cómo decides dar el salto y ser candidato, tras el asesinato?

Después del entierro, la noche del sábado, vienen todos los miembros del buró y me piden que asuma yo. 

Así, en frío. 

Para mí fue una sorpresa. 

¿No te imaginabas que algo así podía pasar?

No, no. Qué me voy a estar imaginando esas cosas.

Fue una reunión que empezó tarde, quizás a las 10:30 de la noche y lo decidí a las 8:30 de la mañana siguiente, cuando estuve reunido aquí con Martha Roldós, mi amiga y amiga de Fernando. 

¿Por qué decides aceptar?

Por él. Porque no iba a dejar que silencien su legado. No podía dejar que su muerte quede ahí, tenía que terminar las elecciones y esa votación es de él, solo de él, eso no es endosable.

Christian Zurita solamente fue el vehículo que permitió que esa candidatura continúe. 

Tú dices que no podías permitir que se muera su legado. ¿Cómo ese legado continúa si es que no lograron este espacio de poder que era el que aspiraba Fernando Villavicencio?

Lo primero era eso. Lo que venía en el futuro, simplemente no lo tenía avizorado.

Son decisiones que se han tomado en la medida en que los caminos me han obligado a caminar por una de esas direcciones. 

Si todos de pronto ven en mí una posible posición de liderazgo, pues lo he tenido que pensar así como muy prontamente. Digo, no lo puedo pensar mucho, hay que tomar decisiones. 

Entonces, si necesitan ayuda, vamos, sí. 

No he tenido yo espacio ni posibilidad aún, en verdad, de decidir las cosas que yo quiero.

no éramos inmortales

«Fernando era temerario, él no tenía miedo. Él no tenía miedo.» Fotografía de Vanessa Terán Collantes para GK.

¿Sobre tu vida de ahora en adelante?

Exactamente. Conforme baje la agenda, voy a trazar un plan al respeto de mis posiciones personales.

Dijiste en Ecuavisa que te vas a ir del país. 

Es que sí pero no puedo irme sin antes hacer las cosas que debo y tengo que publicar el libro.

Eso es lo número uno, para mí, en lo personal. 

Solo tengo que rehacer el prólogo, el resto ya está listo y se lo debemos a Fernando. Él consiguió la información y encontró los primeros caminos para el financiamiento de ese libro.

Él no aparece como autor. Los autores son varias personas, yo lo he coordinado. Sobre todo son mujeres porque me gusta el trabajo de las mujeres, es mejor.

Hablemos sobre la organización y sobre el futuro porque ya hay estas disputas internas. El señor Edwin Ortega dice que no tienes ninguna potestad para tomar decisiones en Gente Buena y que no hay legitimidad en lo que decidas.

 ¿Qué rol juegan estas pugnas al interior de la organización?

Dentro del bloque legislativo constituido, ninguna. Cero. No afectan absolutamente nada. Hay un bloque de 31 asambleístas que fueron elegidos, de esos, se quedan 30. Una se va, Adriana, García, ¿y por qué se va? 

Porque quien consta como su alterno es Francisco Jácome que fue uno de los grandes movilizadores del movimiento Gente Buena, quien promovió a nombre de Fernando la constitución de este enorme colectivo que empujó la candidatura de Fernando y si bien es una organización que no tiene reconocimiento como partido o sujeto político en el Consejo Nacional Electoral, tiene una interesantísima estructura territorial. 

Esa es su fortaleza, que permitió que al menos 14 o 15 asambleístas de esta alianza sean elegidos. Buena parte de esos asambleístas fueron directamente pensados o postulados por Fernando.

Este no puede llamarse una alianza porque Construye es un movimiento formal y Gente Buena, no, entonces hay un acuerdo. El acuerdo fue encontrar candidaturas 50 por ciento para gente buena 50 por ciento para Construye.  

El momento en que Francisco Jácome acepta ser alterno de de Adriana García tiene que adherirse a Construye porque es el movimiento constituido. Por tanto ya no podía ser presidente de Gente Buena y directamente no está ligado a  Gente Buena y, pues el capitán Ortega que aparecía como vicepresidente, en varios momentos solicitó separarse del movimiento Gente Buena, por varias circunstancias.

¿Durante la campaña?

Sí, durante la campaña antes sí, tres o cuatro veces solicitó separarse de la organización.

Pero si no era una organización formal, ¿por qué simplemente no se iba?

Bueno, Edwin Ortega es libérrimo, actúa por impulsos y actúa bajo sus propios principios individuales. 

Es un hombre solitario y sobre eso constituyó una plataforma de acción, dentro de la campaña y no lo hizo mal.

Los que se oponen, ahora dentro de todos estos procesos son ellos dos, no hay más. Ellos dicen que por qué yo tomé el puesto. 

¿Ese era el inconveniente,  ellos habían querido ser quienes asuman?

Podrían tomar la posta. El problema es que cuando no se pasa a segunda vuelta, quieren convertir a toda esta estructura territorial en una estructura política móvil porque quieren apoyar a Daniel Noboa. 

Ahí recibo el pedido de Joel Silva que es el director ejecutivo de Gente Buena y que tiene el control jurídico de Gente Buena.

El tema es pensar cómo este movimiento, con estructura territorial, se va a unir a promover una campaña que bajo ninguna circunstancia lo podemos admitir. Entonces por eso tomo el control.

¿Y por qué no podían apoyarlo?

¿Y por qué lo íbamos a hacer? Bajo ninguna circunstancia. 

Ese no hubiese sido el principio pregonado, primero por Fernando y luego porque no tenían pensado apoyar a otros candidatos sino construir un camino en unidad con el movimiento que acogió la propuesta. 

O sea, por qué ir hacer campaña por alguien con quien no hay acuerdo, con quien no se ha hablado ni se piensa hablar y con el que puede haber únicamente acuerdos legislativos.

Por eso, tomé el control, no por otra cosa.

¿Cuál es tu rol ahorita al frente de la organización?

La presidencia significa que tengo que empezar a liderar y reconstruir los espacios que pueden verse debilitados por este problema generado por Francisco y por Edwin.

Yo no sé cuánto tiempo me vaya a quedar. Puede ser un encargo largo, pero yo no tengo el control jurídico del movimiento, lo tiene Joel Silva como director ejecutivo. Él me ha dado pues ese nombramiento con el que todos están contentos a excepción de Francisco Jácome y Edwin Ortega.

Christian Zurita

Tras el asesinato de Fernando Villavicencio, Christian Zurita lo reemplazó como candidato presidencial en las elecciones anticipadas de 2023. Fotografía de Vanessa Terán Collantes para GK.

Ahora, en circunstancias normales, suele pasar que llegan a la Asamblea y se quiebran los bloques. ¿Han contemplado la posibilidad de que algo así ocurra y que se termine partiendo el bloque que, de momento es de 31, veremos cuántos quedan cuando se repitan las elecciones en el exterior?

Es posible que pueda suceder eso porque existen una serie de directrices que van intentando minar a cada uno de los asambleístas, eso siempre pasará. 

Entendemos que han existido intereses de ciertos grupos, de ir llamándoles individualmente para sus organizaciones, de cooptarlos. Eso siempre pasa. 

La diferencia es que nosotros debemos trabajar como un bloque fuerte, con estrategias a todo nivel. Tanto en lo político como en lo comunicacional, en el tema de propuestas que cada asambleísta se sienta interesado en promover, de acuerdo a sus particularidades empáticas o profesionales.

No hemos tenido la oportunidad de reunirnos todos hasta el momento, no es sencillo. 

Además a la Asamblea le llevará un tiempo todavía instalarse porque hay que esperar las decisiones que tome el Consejo Nacional Electoral con respecto al tema de las elecciones en el exterior.

La decisión original, ya tomada en el pleno del CNE, es que se vuelvan a hacer las elecciones en el exterior, únicamente para asambleístas. Ustedes están en contra de que se repitan las elecciones. 

Es que no hay forma de que puedan declarar nulas las elecciones con la normativa existente. 

Lo que tratan de aplicar o adaptar toscamente y a la fuerza, es el numeral 3 del artículo 143 del Código de la Democracia, que se refiere a problemas en el padrón electoral que pueda estar posiblemente corrompido. 

Pero eso es en términos de una elección común y tradicional, no telemática.

En esa no hay mesas, no hay juntas de instalación, no hay actas de escrutinio, no hay acta final. Entonces no hay territorio y este artículo se refiere específicamente a territorio. 

Si no tienes una norma taxativa causal que efectivamente pueda terminar esa elección, ¿cómo es que la terminas? No hay forma.

Es una decisión por demás tosca desde lo jurídico, no tiene precedentes en lo legal. 

Les puede costar incluso una una demanda penal o un juicio político. 

Ahora, ¿cómo va esa alianza con Construye? ¿Construye está siendo liderada por la ex ministra María Paula Romo, cuál es el rol de Romo?

Es sólida en la medida en que existe un compromiso de las dos organizaciones para mantener un plan mucho mucho más serio después del asesinato de Fernando Villavicencio. 

Hay cosas que van a ser las columnas de la política en este año y medio. En eso todos se han puesto de acuerdo.

María Paula no está aquí. Ella lidera el movimiento Construye y entiende con claridad que existe otro espacio que ella no lidera. 

Ahí no hay absolutamente nada oculto. 

Fernando Villavicencio llegó a un acuerdo con Construye para manejar la candidatura, tuvieron acuerdos muy claros. 

Al final, mi candidatura pasa por una postura en la que todos estaban de acuerdo, Construye incluido. 

Ellos aceptaron con total apertura y buen ánimo mi candidatura. Ellos hubiesen podido poner a quien quieran y eso no sucedió. 

O sea, aceptaron abiertamente mi presencia allí y la han apoyado con mucha fuerza.

¿Cuál es el rol de María Paula Romo allí? 

No puede estar presente aquí, ella está fuera del país. Lo que puede hacer es dar líneas y directrices políticas, explicar cómo se deben enfrentar los momentos de crisis porque efectivamente conoce, y en este momento estamos en esas condiciones. 

Es posible que dejen fuera a dos asambleístas del exterior. 

El nombre de Patricio Carrillo ha sido constantemente impugnado y hay que ver las formas para defenderlo políticamente, para que él pueda ser posesionado como asambleísta nacional. Tiene la segunda votación, o sea, hay una condición de legitimidad democrática clara.

Pero ya no votas individualmente entonces ya no es que un asambleísta tiene más votación que otro.

Pero en lo que significa pues el porcentaje de de sufragantes con respecto a otro asambleísta, es importante.

Ya que tocas el tema de Patricio Carrillo, algunas personas consideran que pudo ser un engaño al electorado porque porque sabían que por el juicio político que lo censuró, él no iba a poder posesionarse si ganaba las elecciones.

Y bueno, la señora Victoria Desintonio pudo asumir la Asamblea Nacional en las mismas circunstancias. Es decir, hay precedentes.

Se refiere a la ex consejera del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, Victoria Desintonio, que tras ser destituida del organismo en febrero de 2021, fue posteriormente candidata a la Asamblea Nacional y ocupó una curul por la Revolución Ciudadana en las elecciones de mayo de ese año. Walter Gómez, su compañero en el CPCCS, también destituido, logró igualmente una curul por la RC. 

Entiendo que hay un marco legal distinto en ambos casos.  

Fueron censurados por la Asamblea Nacional de un cargo público y Gómez también. 

Entonces ahí existe un precedente, además hay sentencias de la Corte Interamericana en la que identifican que no se le puede negar la posibilidad y la presencia a un sujeto político.

¿Aunque haya un juicio político que lo censure?

Ese tema hay que pelearlo.

¿Cómo das el salto del periodismo a la política, siendo además un periodista que ha sido muy crítico, en general con el actuar de los políticos? 

Es parte de las decisiones y consecuencias de haber aceptado la candidatura. 

Yo te he dicho hace poco que esos votos no son míos, son de Fernando. Pero al final terminé yo al frente de esta candidatura y un 16,5% es algo por demás importante.

Yo tengo un compromiso de establecer y sacar adelante un proyecto que está de aquí en adelante pero no me puedes pedir justificaciones de este punto hacia atrás.

La pregunta es más sobre cómo te adaptas tú a eso porque evidentemente muchas de las que asumes no fueron inicialmente decisiones tuyas.

No me he adaptado. 

O sea, esto es un proceso que me ha llegado con el caminar. Si me preguntas cuál es la respuesta, no hay ninguna respuesta. 

Ha sido el caminar lo que he tenido que hacer en estos días, pero son pocos, en realidad son pocos días que he tenido a partir de las elecciones. Son nueve días.

Entonces todo está por verse, todo está por construirse, todo está por levantarse y es posible que encuentre más obstáculos.

Han pedido que yo lidere una posición en estas circunstancias, y debo hacerlo, lo voy a hacer y pues después vendrán las decisiones personales.

Normalmente la gente entra en política en un camino de ida del que difícilmente sale.

Es posible y por ahora no tengo la respuesta, pero mira, yo he estado en un tren de alta velocidad desde 2017, y en otros trenes más veloces desde 2007.

¿Por qué esas fechas?

Porque hemos actuado con fuerza y nunca hemos parado. Nosotros debemos tener la producción periodística más grande de este país, pero de lejos, de lejos. 

Nos hemos enfrentado a todos los obstáculos y no éramos inmortales y nos lo hicieron ver de la peor forma. 

Me pregunto si es que valió la pena. Yo sí me pregunto si valió la pena.

¿No tienes esa respuesta?

Solo me pregunto.

Christian Zurita

Christian Zurita recibió a GK en su casa. Fotografía de Vanessa Terán Collantes para GK.

Hablemos un poco de eso antes de cerrar. Ha habido ahora cuestionamiento sobre el proceso de investigación.

Has intercambiado unos tuits con el ex asambleísta Ricardo Vanegas en los que él planteaba dudas, de forma bastante confusa, sobre uno de los miembros de la seguridad de Fernando Villavicencio.  También se ha hablado de una supuesta mano oscura de la propia policía. 

En este momento hay muchas voces que tratan de intervenir en el proceso de investigación. 

La familia está interesada en saber qué pasó. Tiene posiciones y obviamente aún se encuentra en shock. 

Su viuda está interesada en conocer qué pasó. 

Quienes directamente no hemos estado ya involucrados en ver el caso somos el círculo que estuvo siempre junto a Fernando, porque estamos tratando de sacar ese proyecto que quedó truncado. 

Entonces lo que existe allí, pues son una serie de voces que tratan de posicionarse como posibles investigadores o seguidores del caso, como Vanegas. 

Es posible que Vanegas haya encontrado un camino para defender a la familia, pero está haciendo pública información que, primero, no entiende.

Y lo que busca, creo, es un posible reconocimiento político a una supuesta cercanía con Fernando Villavicencio.

¿Eso es falso?

Eso es falso. No la tenía. 

O sea, eran condiciones directamente relacionadas al quehacer político, coyunturales. 

Pero ahora está actuando en pos de una línea que él no termina de entender y esa falta de entendimientos nos pasa a través de redes sociales a todos y terminan generando más confusiones. 

Entonces da la impresión de que hay una serie de motivaciones internas, de la propia organización política para actuar contra el mismo Fernando Villavicencio.

Yo creo que es una grave equivocación de Vanegas. Yo le llamé este 28 de agosto y le le pedí que sea cuidadoso, que si no entiende no publique y que si va a seguir haciéndolo tendrá que enfrentarme personalmente a mí porque no voy a dejar que él, desde lo público, intenté manchar a un equipo de Fernando que fue extremadamente leal.

¿Hablamos de su equipo de seguridad?

 No, de su equipo de trabajo, de su equipo de trabajo. El equipo de seguridad era otra cosa. 

Fernando confiaba en su equipo de seguridad pero siempre se le dijo que era un mal equipo. 

Aquí existe un responsable clarísimo que se llama Cristian Cevallos, el capitán Cristian Cevallos. jefe de la cápsula de Fernando Villavicencio es el responsable. 

¿Porque él estuvo ahí?

Él estuvo ahí, él siempre estaba ahí y él es la persona que le hace subir a ese vehículo.

¿Le han pedido explicaciones?

Entiendo que dio ya su versión en la Fiscalía y tuvo una declaración de aproximadamente cinco horas, sí, pero si existe una condición de negligencia y responsabilidad es de Cristian Cevallos. 

Cevallos no era un hombre que estaba capacitado para la seguridad personal.

¿Cevallos no estaba capacitado para la seguridad personal?

Si él, como jefe de seguridad era el responsable, tenía que estar a cargo de todo el sistema de seguridad, así como la cápsula que ahora yo tengo y que, en su momento, lo dejamos en evidencia y por escrito luego de la muerte de Agustín Intriago.

Al día siguiente de la muerte de Agustín Intriago nosotros solicitamos, a través de varios personeros de la Inteligencia que se lo perfile y que se profundice la Inteligencia para saber qué pasaba fuera del ámbito de la campaña de Fernando Villavicencio.

¿Pero por qué relacionaron la muerte de Agustín Intriago con Fernando Villavicencio?

Agustín Intriago fue un político anticorreista y el anticorreísmo le terminó uniendo a Fernando. 

En campañas llegaron a un acuerdo, en el sentido de que estaría y apoyaría, sobre todo en el sur de Manabí, la candidatura de Fernando.

Un mes después, fue asesinado.

Cuando sucede eso, solicitamos que se hagan estos procesos de investigación tanto a la Policía como a las Fuerzas Armadas.

¿Y qué pasó? No pasó absolutamente nada, a pesar de que ya conocíamos por Inteligencia que el perfil de vulnerabilidad de Fernando era del 97% .

Es decir, lo iban a matar.

¿Con ese nivel de riesgo no había recomendaciones de seguridad, por ejemplo de evitar multitudes o mítines?

La recomendación era no caminatas, y nunca existieron caminatas. 

Si es que existían eventos de campaña, tenían que ser en lugares cerrados, tal como efectivamente sucedieron todos. 

Si es que existía algún tipo de caravana tenían que ser en espacios donde los vehículos puedan tener un flujo constante, un ritmo de movimiento, que no se detengan.

Eso se cumplió. 

Creo que hubo dos espacios abiertos, uno en Riobamba, el primero; y otro, en Latacunga, en la Plaza El Salto, que se llenó por completo.

No hubo otro, pero quien tenía que encargarse por completo de la seguridad era el capitán Christian Cevallos. 

Había momentos en los cuales había una gran cápsula de seguridad montada y, en otros no. Era intermitente. 

Cuando salía era muy poderoso, pero cuando estaba en Quito, no, y ese día él es el único responsable de haber subido a Fernando en ese auto.

¿Es la persona que le sube y cierra el vehículo?

Es el que se agacha cuando empiezan los disparos; lo meten y se agacha. 

Apenas entré al hospital, ya vi toda su cápsula de seguridad destruida. Uno estaba herido.

¿Cuántas personas eran?

Estaban como cuatro o cinco y él se recriminaba el hecho de haberle permitido subir a ese auto que no era blindado, el blindado estaba a pocos metros.

¿Por qué le permitieron subir?

Eso es lo que tiene que responder Cevallos.

Independientemente de quién sea el autor intelectual de este hecho, la negligencia pasa por Christian Cevallos.

¿Hay riesgo de que la campaña se haya contaminado, Christian? 

Las organizaciones políticas, al igual que las instituciones pueden ser permeadas por el crimen organizado. 

¿Es posible que algo así haya ocurrido al interior de la campaña, que haya sido permeada por miembros de alguna organización criminal?

Es posible. Las líneas de una campaña electoral son muchas, son grandes y pues tú no terminas de conocer a las personas que ingresan y son parte, incluso territorialmente. Tú no terminas de identificar quién puede acompañar a una candidatura. 

Por eso, cuando inició esta campaña, se hizo una especie de pequeña charla de compliance, sobre  lo que se debe tomar en cuenta como puntos medulares y rojos sobre lo que significa emprender una campaña, con cada uno de los candidatos.

Me pidieron que lo hiciera yo y aunque todavía no estaba directamente ligado a la campaña, hice algunos comentarios sobre cómo se tiene que observar a las personas que vienen a ofrecer dinero, que es lo que se tiene que pensar, cómo se perfila, o sea una serie de cuidados, de líneas.

¿Para saber el origen del dinero?

Claro, más o menos usted no coja esto, revise, plantéese estas pregunta, si viene un estudio jurídico, piense en esto y una serie de temas. 

Y, pues, en buena parte sí lo cumplieron y tal vez, eso se refleja en lo austera que fue la campaña. 

Pero hay dinero que no pasa por el jefe de campaña o el financiero, dinero que pasa por la periferia. 

Sí, siempre algún tipo de ayuda, pero todo eso había que registrarlo. 

Nosotros fuimos muy cuidadosos en registrar buena parte de los recursos entregados en especie y están reportados ante ante el Consejo Nacional Electoral.

Por suerte fue una campaña corta. 

El gran problema es cuando hay tres meses de campaña. Ahí ¿cómo controlar todo? Tiene que funcionar como una empresa, en realidad, una campaña es una empresa y si no tienes claro el manejo económico básicamente no funciona nada.

¿Hubo amenazas para gente de su equipo en territorio?

En territorio, que sepamos, pues no. 

Tampoco lo hemos consultado, pero después del crimen de Fernando hubo muchas señales que no vimos.

¿Por ejemplo?

A partir de la instalación de mi cápsula de seguridad conocemos que dos a tres días antes destruyeron todas las cámaras de esta calle [de su casa].

Hubo un intento de robo a Carlos Figueroa.

Mira esta casa, es un condominio de dos casas. Acá, al lado, está otra, no existe una división, no existe una forma para diferenciar que existen dos casas, dos familias. Se piensa que es la misma. 

Cinco días antes le robaron todas las cosas del vehículo de mi vecino, no aquí en la casa, sino en la esquina. 

Y afuera de la casa de Carlos Figueroa encontraron palomas degolladas.

¿Antes del asesinato a Fernando Villavicencio?

Si, todo esto antes. 

Son señales que nunca vimos hasta el momento en que empiezas a pensar quién vió tal cosa, quién hizo tal.  

Igualmente, el robo del vehículo de mis vecinos es clarísimo y luego del crimen, el intento de ingreso a la oficina de Antonio López es clarísimo.

¿Pero no había Inteligencia en el equipo de seguridad de Fernando Villavicencio?

Es que la Inteligencia le corresponde a la policía y la petición de Inteligencia tenían que hacerlo ellos a través de Dirección General de Inteligencia y esto comunicar a través del jefe de la Unidad de Seguridad de Fernando que era el capitán Cevallos.

¿Él debió pedir? 

Él tenía que haber recibido. Él tenía que haber intercambiado la información. 

Él tenía que haber hecho todo porque el equipo de seguridad de la campaña podía establecer un proceso de avanzada, saber en dónde podían haber puntos donde se pueden generar problemas,

¿Y había un equipo de seguridad de la campaña?

Es un equipo de avanzada, de civiles u oficiales de la Policía o del Ejército en servicio pasivo, que tienen un mejor conocimiento. 

Entonces quienes te dicen cuántas personas pueden subir a la tarima, cómo establecer un número adecuado en donde se va a realizar el evento, tener consideraciones de que las puertas tengan la suficiente capacidad de entrada y salida, salvaguardar esquinas, cosas elementales cosas más elementales. 

Es decir, creamos un círculo para que no se acerque todo el mundo al candidato y pueda atacarlo. Eso, esa seguridad. 

¿No es que había una seguridad privada?

No pues, nunca. 

¿De qué manera podríamos tener una seguridad privada? No se podía pagar una seguridad privada. 

Dependíamos directamente de la cápsula, entonces como te decía en cierto momento, esto era intermitente: en unos momentos, muy buena y en otros momentos tan desastrosa como la que vimos el día del crimen.

No era constante. Y después salió el Comandante General de Policía a mentir, a decir que había un anillo de tres.

¿Eso no es verdad?

Eso no es verdad. Yo estuve ahí. Yo estuve ahí. 

¿Qué pasó con el teléfono celular de Fernando?

El teléfono fue entregado a su familia.

¿No es verdad que desapareció?

No es verdad. 

El teléfono fue entregado a su familia y ellos, pues entiendo que ya habrán dado las explicaciones.

Christian, hace un momento dijiste “no éramos inmortales y nos hicieron ver de la peor forma”. En distintos momentos sacaron investigaciones contra distintos gobiernos, fueron cuestionados, etcétera, ¿en algún momento pensaron que algo así podría ocurrir?

No. Nunca.

no éramos inmortales

Christian Zurita estará ahora feente a Gente Buena, la organización de hecho, que junto a Construye —la ex Ruptura de los 25— logró al menos una treintena de asamnbleístas. Fotografía Vanessa Terán Collantes para GK.

¿No era un riesgo?

Si lo hubiésemos pensado así no lo hubiésemos hecho.

Y al saber que Fernando tenía 97% de riesgo, ¿no era una posibilidad que algo así ocurriese? 

Fernando era temerario, él no tenía miedo. Él no tenía miedo. 

Si tú le decías a Fernando que salga por la puerta alterna, él salía por la principal. Si le decías que camine por la vereda, él caminaba por la calle. 

¿O sea hubo un descuido personal también?

Él era así. Él no tenía miedo. Ninguno.

¿Pero noción del riesgo tampoco?

Es que yo hablé mucho con él de esto. Yo le decía “Fernando, tranquilízate”. Y él decía “no, no, esto hay que hacerlo así, si no lo hacemos no funciona”. 

Yo le decía: “pero oye, pero nos pueden quebrar”. Y él:  “sí, ¿quién se va a hacer cargo? Vos”

Yo le decía: “Estás loco, no puedes pensar en eso” y él decía: “Bueno, pues si se acaba, se acaba el camino es ahora. Es hoy el camino, no mañana”. Y así siempre pensó.

Con lo que ha pasado y ahora viendo que tienes este dispositivo de seguridad que tienes, teniendo hijos, teniendo familia, ¿tienes miedo, Christian? ¿O estás en la misma posición que Fernando?

O sea entiendo que tengo que cuidarme mucho. 

No puedo descuidarme. Tendré que vivir así un buen tiempo, hasta que defina qué camino termino de construir para mí.

¿Cómo se vive así?

No se vive.

Ya no puedes salir a tomarte un café.

No, no puedo caminar por la calle, no puedo ir a un centro comercial a tomar un café, no puedo ir a ver una película con mi hijo. 

No he podido ver a mi hijo. 

La mayor pérdida que has tenido estos días es la vida de Fernando. ¿Qué otras pérdidas has tenido? ¿Esta es una, la de la libertad de moverte, la privacidad?

No hay algo que se compare a la pérdida de él. 

Puta.

No hay. 

Has dicho que este camino es uno de ida y que luego de esto ya no hay un regreso al periodismo. ¿Cuánto te ha costado esa decisión de dejar el periodismo?

Todavía no me ha pasado factura porque no he podido caminarla. Yo dije eso porque creo que es un principio y, de mantenerme en esto, lo voy a sostener.

Eso no significa que construya caminos en favor del periodismo, porque se pueden construir enormes caminos desde la política en favor del periodismo. Pero no es igual a hacer periodismo, a hacer lo que hice, que de alguna manera, por estas circunstancias, ya dejé de hacer.

Yo creía que tenía que lanzar un mensaje claro, para que se entienda que no son caminos compatibles. Tú estás en esta línea o estás en esta otra, no hay una línea media para eso.

Creo que era prudente dejar en claro, que si yo entraba a esto, al menos ese tipo de periodismo que hice, ya no es posible. Ya no es posible.

No puedo irme contra mis principios. Lo único que puedo ser es ser honesto conmigo mismo. 

Jamás me voy a traicionar. Jamás. Y no podría estar utilizando o jugando o jugueteando con espacios que han sido muy legítimos, poderosos míos, como el periodismo, para generar devaneos en la política.

Si es que continúo, veremos cómo enfrento todos estos obstáculos que genera la presencia política, pero mira, las cosas han sido tan rápidas, que creo que nadie me puede pedir decidirlo con esta prontitud.

Por lo pronto me he comprometido a encontrar caminos. 

¿Al frente de la organización política?

Sí, al frente de la organización. Por lo pronto me he comprometido a presentar mi libro. No lo vamos a vender, al ser un proyecto financiado con asistencia internacional no podemos venderlo, será un eBook, que esperamos pueda descargarse desde nuestro portal.

Ahí van a encontrar al menos unos mil documentos relacionados a la deuda con China que eran reservados y que quedan abiertos para uso público.

El libro sobre todo es casuístico; hace una línea de tiempo para entender los documentos, los contratos. Ya con la liberación de los documentos quedará para académicos, periodistas y otros que quieran investigar el fenómeno chino.

¿Qué te sostiene ahora?

Siempre he tenido la capacidad de mantenerme.

¿Emocionalmente?

Emocionalmente me quiebro.

No has podido hacer un duelo, ¿no?

No, no, no. 

Tú has visto cómo me he ido quebrando en el transcurso de la entrevista.

No he podido hacer un duelo y capaz que no voy a tener mayor posibilidad de hacerlo en los próximos días.

¿Qué me sostiene? Pues no sé. 

Tengo gente que me rodea, a la cual admiro y quiero mucho, que está presente. Y pues diría que son el sostén de esto.

¿Te ha quedado tiempo para un deseo, para un sueño para el futuro?

No, no estoy pensando en eso. En verdad no. Pero ya habrá tiempo.

¿Estás viviendo al día?

Sí. Es un día a la vez. Con decisiones de un día a la vez.

Maria Sol Borja 100x100
María Sol Borja
Periodista. Ha publicado en New York Times y Washington Post. Fue parte del equipo finalista en los premios Gabo 2019 por Frontera Cautiva y fue finalista en los premios Jorge Mantilla Ortega, en 2021, en categoría Opinión. Tiene experiencia en televisión y prensa escrita. Máster en Comunicación Política e Imagen (UPSA, España) y en Periodismo (UDLA, Ecuador). Ex editora asociada y editora política en GK.
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