El 27 y 29 de noviembre se presentó Aristócratas: crónicas de una marica incómoda en la Capilla desacralizada —sin carácter sagrado o solemne— del Museo de la Ciudad. En las últimas dos semanas, esta obra generó una fuerte polémica entre defensores de los derechos LGBTI, grupos conservadores, representantes de la Iglesia Católica, el Concejo Metropolitano y la Asamblea Nacional. 

Aristócratas es una obra de teatro inspirada en el universo del escritor y activista LGBTI chileno Pedro Lemebel. LGBTI es un acrónimo que agrupa a identidades y expresiones de género diversas. La obra fue anunciada como parte de las actividades para conmemorar la despenalización de la homosexualidad en Ecuador, que fue el 25 de noviembre de 1997.

La obra estuvo a cargo de Up Zurdas, un grupo artístico y activista LGBTI que, según sus miembros, cuestiona las estructuras sociales, políticas y culturales. Esta obra “mezcla teatro, performance y postporno para abrir conversaciones sobre el cuerpo, el poder y la libertad”, escribió el grupo en sus redes sociales. Postporno es un movimiento que cuestiona la forma tradicional en que la pornografía comercial representa los cuerpos (por lo general mujeres voluptuosas y hombres musculosos).

“Aristócratas trata sobre ese viaje íntimo doloroso de una persona queer que se enfrenta a la violencia, a la exclusión y al peso de la historia. Pero también se levanta, se reinventa y convierte su herida en un rito, en arte y en resistencia”, dice Alberto Macias, cofundador de Up Zurdas. 

Efraín Soria, activista por los derechos LGBTI y representante de la Fundación Ecuatoriana Equidad opina que “esta obra lo que único que hace es satirizar algunos aspectos de la convivencia de los seres humanos”. En el otro extremo, La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), sostiene que la obra “ofende gravemente la sensibilidad y la tradición histórica de la comunidad católica”.

Te explicamos la polémica de la obra drag en la capilla del Museo de la Ciudad, con 4 respuestas.

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  1. ¿Por qué hay una capilla en el Museo de la Ciudad?

El Museo de la Ciudad no siempre fue museo. Allí, entre 1565 y 1974 funcionó el San Juan de Dios de Quito, el primer hospital de la capital ecuatoriana. 

Luego de su cierre, pasó dos décadas abandonado hasta que el 23 de julio de 1998, en ese mismo espacio, se inauguró el Museo de la Ciudad. Desde ese momento —en 27 años— no se han celebrado misas ni eucaristías en la capilla, que era parte del antiguo hospital y se mantuvo por su valor patrimonial.

En ese espacio, que mantiene una estructura de altar y tiene imágenes de personajes de la religión Católica, se han llevado a cabo eventos, charlas, y otras de teatro.

Este museo es parte de la Fundación Museos de la Ciudad, una organización privada sin fines de lucro, cuyo objetivo es gestionar espacios culturales del Distrito Metropolitano, por encargo del Municipio de Quito.

Las presentaciones de Aristócratas fueron parte de esta gestión. 

  1. ¿Quiénes rechazaron la obra y por qué?

El 30 de noviembre de 2025, el colectivo Familia Ecuador —un grupo autodenominado provida que rechaza derechos como el acceso al aborto dijo que: “La Alcaldía de Quito ha cometido blasfemia al permitir burlas como esta en lugares sagrados. Exigimos disculpas públicas y garantías de que jamás se vuelva a repetir, ni en Quito, ni en ninguna otra capilla del país”.

Una blasfemia significa ofender, insultar o tratar con desprecio algo que una comunidad considera sagrado.

Las capillas son lugares sagrados, no son escenarios para burlarse de la fe ni para promover agendas ideológicas”, dijo Martha Villafuerte, activista del colectivo Familia Ecuador, sin considerar que este espacio ya no es una iglesia desde hace dos décadas y media. 

Ese mismo día, el movimiento político y cultural Firmes también compartió un comunicado: “Exigimos explicaciones, rectificación y respeto absoluto al patrimonio religioso y cultural de Quito”. Firmes se autodefine como un grupo contra el marxismo cultural —un término creado por círculos identificados con la extrema derecha que sostienen que existe una agenda organizada global para destruir la cultura occidental. 

“Así no hubiera sido una capilla también es motivo para que nosotros no estemos de acuerdo porque esto no es solo un tema religioso, esto es un tema cívico ciudadano”, dice Andre Santos Espinosa, presidente del movimiento Firmes.

Santos sostiene que el Museo de la Ciudad “nos pertenece a todos y el ciudadano tiene derecho a un ambiente familiar, a que el Estado no promueva la obscenidad de manera pública. No creemos que tenga que tratarse como sagrado (la capilla) pero tiene la indumentaria católica, decoración e imágenes religiosas”.

Firmes también cuestiona la gestión del alcalde de Quito, Pabel Muñoz, porque dice que es responsable de “profanar patrimonio con recursos públicos”.

 

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) también reaccionó. La CEE reúne a los obispos de la Iglesia Católica en Ecuador, quienes se encargan de enseñar, santificar y gobernar una diócesis

El 1 de diciembre, pidió respetar la identidad, la fe y el valor patrimonial de los espacios religiosos. Alfredo José Espinoza Mateus, arzobispo de Quito, firmó el comunicado  expresando públicamente su rechazo.

Según el comunicado de la Conferencia, el Museo de la Ciudad y su capilla, “tienen marcada una huella indeleble de identidad católica, en la mente y el corazón de los quiteños”. “Recomendamos y pedimos a las autoridades locales, el uso adecuado de aquellos espacios en los cuales se profesó o se profesa la fe católica”, dijeron.

Después del comunicado de la Conferencia Episcopal, la Federación Nacional LGBTI y la Plataforma Nacional Trans —que agrupa a más de 60 colectivos en todo el país— cuestionaron que la CEE se refiera a una obra de teatro, pero que guarde silencio frente a los casos de abuso sexual dentro de la Iglesia.

“Exigimos a la Conferencia Episcopal que condene la pedofilia clerical con la misma vehemencia que critica las expresiones artísticas”, dice el comunicado. Efraín Soria explica que esa respuesta de las organizaciones LGBTI se da porque no es la primera vez que estos grupos critican expresiones de sexualidad que consideran pecaminosas, y que callan cuando se dan abusos dentro de la Iglesia

El comunicado de colectivos LGBTI critica la “indignación selectiva” de estos grupos y recuerda la prevalencia de casos de violencia dentro de la institución religiosa: entre 1980 y 2025 hubo 14 abusos sexuales dentro de parroquias, seminarios, colegios y casas parroquiales, según el informe Violencia sexual clerical en Ecuador: Cartografía de la impunidad

Así como Firmes y la CCE exigen que el alcalde Muñoz pida disculpas, las organizaciones LGBTI exigen a la CEE: un pronunciamiento público que reconozca la responsabilidad institucional, la publicación de los nombres de los sacerdotes investigados o sancionados, y la implementación inmediata de las recomendaciones del informe.

  1. ¿Cuáles fueron las reacciones oficiales?

El 1 de diciembre, la Secretaría de Cultura y la Fundación Museos de la Ciudad respondieron con un comunicado,  que fue republicado por el Municipio de Quito.“Lamentamos haber afectado las creencias de una parte de la ciudadanía”, dice. 

Después aclaran que la capilla es “un espacio desacralizado, no es una iglesia desde 1998, cuando cambió su uso para convertirse en el Museo de la Ciudad”. También recuerdan que “todas las actividades que allí se realizan cumplen estrictos protocolos de conservación y protección patrimonial”. 

Un día después, durante una sesión del Concejo Metropolitano, el alcalde Muñoz dijo: “no siendo responsable (del evento cultural) no tengo ningún empacho en pedir disculpas públicas por las molestias generadas en el ambiente católico”. 

Colectivos como Citizen Go —una comunidad global que se definen como promotores de la participación de la sociedad en la política— dice que las disculpas de la Secretaría de Cultura son una “burla”.

Mientras que Alberto Macías, de Up Zurdas, cree que las disculpas del alcalde de Quito “de alguna forma se legitimiza el discurso de odio de estas personas”. “Debió más bien manejarse un discurso más incluyente e inclusivo. En el que se defendiera este espacio como un espacio público —que lo es — y que se defendiera el arte en sus diversas formas”, dice.

Citizen Go también criticó el uso de los recursos: “¡No podemos permitir que el Municipio de Quito siga usando nuestros impuestos para financiar actos que insultan nuestras creencias y profanan nuestros símbolos sagrados!”, dice el comunicado

Sobre este tema, el 10 de diciembre de 2025 en la sesión del Concejo Metropolitano, el secretario de Cultura, Jorge Cisneros, explicó que el Museo de la Ciudad se financia, en su mayoría, por el municipio. Pero aclaró que también tienen autogestión como la venta de entradas a los eventos, el alquiler de tiendas, eventos especiales y coproducciones. Aristócratas fue una coproducción, es decir, una parte fue financiada por la Fundación Museos de la Ciudad.

El debate siguió escalando y llegó a la Asamblea Nacional. Andrés Castillo, asambleísta del movimiento oficialista Acción Democrática Nacional (ADN), pidió que se protejan las tradiciones y los espacios públicos vinculados a la identidad quiteña, y cuestionó que el Municipio autorizara la presentación de una obra drag en la capilla.

“Si les importa muy poco las creencias del 80% de los ecuatorianos que somos católicos, por lo menos entiendan que ahí fue donde curaba Eugenio Espejo, fue el lugar donde murió Abdón Calderón”, dijo Castillo. 

El Pleno aprobó la moción con 78 votos para que este tema entre en la agenda de la Asamblea. Ese día la sesión fue suspendida y hasta el 11 de diciembre no hay fecha para retomarla.

Afirmar que el 80 % de los ecuatorianos son católicos es impreciso y desactualizado. Ese porcentaje proviene de una encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de 2012 a apenas 13.211 personas, según una verificación del medio Ecuador Chequea. En la encuesta, el 80,4 % de quienes declararon tener una religión, dijo ser católico. No existe un estudio reciente sobre el tema.

  1. ¿Cuáles han sido las consecuencias?

“Por supuesto que ha habido consecuencias, comenzando por la satanización de nuestro arte”, dice Macías. Dice que los ataques al colectivo también han tenido repercusiones psicológicas dentro del colectivo “puesto que hemos sido exhibides públicamente y señalades de todo lo que pudieron haber señalado”.

Mientras tanto el Concejo Metropolitano de Quito sigue buscando culpables. El 10 de diciembre de 2025 compareció el secretario de Cultura, Jorge Cisneros, y explicó que la obra de teatro fue una “iniciativa ciudadana” para conmemorar la despenalización de la homosexualidad.

Cisneros dijo que el Municipio analizó el proyecto, verificó su aporte a las políticas de inclusión y cultura, y confirmó que la capilla fue desacralizada en 1998, por lo que funciona exclusivamente como espacio cultural. Por esto autorizó la presentación de la obra.

La concejal Cristina López, del Partido Socialista Ecuatoriano, mostró un video que recopila críticas que cuestionaban al Municipio. El concejal Emilio Uzcátegui, del movimiento Revolución Ciudadana se solidarizó con quienes se sintieron molestos, pero recordó que ese mismo salón ha sido utilizado para reuniones de trabajo y otros eventos sin quejas previas. “¿Nos molesta el uso del espacio o nos molesta que los grupos LGBTI ocupen ese espacio?”, dijo Uzcátegui.

Veronica Teran
Verónica Terán
Reportera de GK. Abogada por la PUCE.
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