Ecuador renegoció los términos de de parte de su deuda externa —específicamente la que se emitió en bonos que se cotizan en el mercado internacional. El acuerdo reorganizó el flujo de pagos de los próximos 20 años y modificó otras condiciones que “darán liquidez al país”, según el presidente Lenín Moreno. Desde principios de julio de 2020, el anuncio del acuerdo preliminar con los principales tenedores de estos compromisos llevó a muchos a preguntarse qué significa tener bonos de deuda externa y cómo contribuyen a la economía del país. Aquí te lo explicamos. 

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En finanzas, un bono es un instrumento de endeudamiento de quien lo emite para venderlo. Sus compradores son ese grupo de personas conocidas como “tenedores”. Los bonos son instrumentos de renta fija en la que se establece un capital y un interés que será pagado cuando el plazo de la deuda, estipulado en el mismo bono, venza. Los bonos pueden ser emitidos por entidades privadas o públicas, como los renegociados que fueron emitidos por el Estado ecuatoriano. Los bonos emitidos en dólares por países con economías en desarrollo son conocidos como Brady, en honor al exsecretario del Tesoro estadounidense, Nicholas Brady, famoso por reestructurar el mercado de deuda. 

Los bonos se emiten para lograr financiamiento. Cuando un país necesita dinero, se lo pide a los tenedores —usualmente grupos de inversión privados, como Goldman Sachs. El valor que el país requiere suele ser alto, por lo que no se puede conseguir solo de una sola fuente, así que se divide el pedido de dinero en pequeñas porciones o bonos que son comprados por acreedores individuales o en grupos. Los tenedores entregan el dinero al comprar los títulos de los bonos, con los que adquieren el derecho a que se les pague el capital más intereses en cuando el plazo determinado en el bono se cumpla. 

Una vez que son emitidos, los bonos pueden ser comercializados por el tenedor inicial a otros inversionistas. Es decir, un titular no tiene que mantenerlo hasta su vencimiento, puede revenderlos en el mercado. Por eso Sarah Carrington, experta en mercados de crédito, dice que es ahí cuando los bonos se convierten en activos. La oferta y demanda de los títulos dependerá de qué tanto riesgo representa un país para sus acreedores. 

Hay varios factores que pueden afectar la decisión de compra o venta de un bono. Por ejemplo, Ecuador, con un riesgo país —el indicador que entre más alto es más probable que un país incumpla sus obligaciones financieras— sobre los 2 mil puntos, es de alto riesgo para los posibles compradores de sus títulos.  

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Además, Ecuador tiene un largo historial como mal pagador de bonos. Solo ha pagado dos completos en sus dos siglos como nación independiente. Después de ocho defaults, es decir, después de ocho veces de que el país se declaró incapaz de poder cumplir con sus obligaciones, pagó el primero en 2015. El segundo lo pagó en marzo de 2020, una decisión del gobierno de Lenín Moreno que fue muy criticada porque se hizo durante la pandemia por el covid-19. Sin embargo, según el ministro de Economía y Finanzas, Richard Martínez, ese pago contribuyó a la renegociación del acuerdo con los tenedores. 

Los bonos renegociados equivalen a casi un tercio de la deuda total del Ecuador. El resto está compuesto por la deuda interna, la que se tiene con otros gobiernos, bancos, organismos multilaterales, y otros prestamistas. El dinero obtenido con la venta de los bonos es distinto al que se obtiene con los préstamos acordados con otros gobiernos, como China, o con organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI). El proceso para modificar los acuerdos con los acreedores depende del tipo de deuda externa. 

Para renegociar los términos de los bonos se debe seguir un proceso que involucra a todos los tenedores y que dependerá de la aprobación de su mayoría. Una vez que el emisor —en este caso, el Ecuador— presenta oficialmente la Solicitud de Consentimiento para cambiar las condiciones, los acreedores deben votar si aprueban lo propuesto. Establecen una fecha para el cierre de la votación y si no se consigue el porcentaje de apoyo necesario, se debe presentar una contrapropuesta.   


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Durante la renegociación de agosto de 2020, Ecuador usó la cláusula de acción colectiva (CAC) para asegurar que se apruebe la Solicitud de Consentimiento para cambiar las condiciones de los bonos. La CAC es un recurso que permite a los tenedores acordar la reestructuración de la deuda, incluso cuando algunos están en contra, siempre que la mayoría esté de acuerdo. El porcentaje de aprobación necesario se establece en cada título. Ecuador necesitaba el apoyo de los propietarios del 66% de los bonos que vencen entre 2022 y 2030, excepto los 2024, para los que necesitaba el 75%. Según cifras del gobierno, obtuvo una aprobación promedio del 95% en todos los años. 

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Los bonos son una de las múltiples formas en las que el Ecuador se endeuda. La renegociación de la deuda —de cualquier tipo— evitará que el dinero que se debía pagar en los siguientes años salga del país, pero no involucra que ingresen más recursos líquidos al país. Por eso, se están concretando préstamos y acuerdos con organismos multilaterales que garanticen la entrada del dinero al país para, según las autoridades, reactivar la economía y atender las principales necesidades de la emergencia sanitaria por el covid-19.