En el fútbol, el árbitro es la persona encargada de hacer que en un partido los equipos jueguen bajo las mismas reglas, creadas por la IFAB (International Football Association Board). Tiene autoridad sobre lo que ocurre en la cancha, es decir, sus decisiones deben ser respetadas por jugadores, banco de suplentes, entrenadores y cuerpo técnico que trabaja junto a los entrenadores.
La IFAB muestra cómo debe actuar el árbitro ante faltas, lesiones, tiempo de juego, interrupciones del partido —pausas que detienen el partido por motivos como cambio de jugadores, condiciones climáticas o problemas con los aficionado
El árbitro también puede detener el juego y hacer advertencias por conductas indebidas, como protestar de forma excesiva, insultar o perder tiempo de manera intencional. Estas advertencias son avisos directos al jugador para que se comporte.
Además, puede expulsar a jugadores o técnicos —con tarjetas amarillas o rojas— que tengan comportamientos violentos —o antideportivos, como fingir una falta para engañar al árbitro, provocar a un rival o hacer gestos ofensivos.
Te explico la importancia de un árbitro en un partido de fútbol y cómo la tecnología le ayuda a tomar decisiones en los partidos.
¿Cuántos árbitros hay en un partido de fútbol?
En un partido de fútbol profesional existe un equipo de cuatro árbitros.
Hay uno principal, quien tiene la responsabilidad de dirigir el partido y tomar las decisiones finales dentro de la cancha. A su lado están dos árbitros asistentes. Se ubican a los lados de la cancha, y se encargan de ayudar a identificar situaciones como jugadas fuera de juego, salidas del balón y jugadas cercanas a los lados en donde están ubicados.
También hay un cuarto árbitro, quien está a cargo de controlar los cambios de jugadores, controlar el tiempo adicional que se agrega y mantener el orden de los bancos de suplentes.
Con la tecnología, el equipo además se completa con el VAR (árbitro asistente de video), que revisa jugadas mediante repeticiones, con ayuda de los asistentes del VAR (AVAR 1, AVAR 2 y AVAR 3 —árbitros asistentes de video—), quienes apoyan en la revisión de imágenes y en la comunicación con el árbitro principal.
El origen del árbitro en el mundo
El árbitro es una pieza clave del fútbol, pero sus decisiones muchas veces generan opiniones distintas entre los fanáticos, jugadores y entrenadores.
En los inicios del fútbol no existía el árbitro. En el siglo XIX, cuando el deporte empezó a practicarse en Inglaterra, eran los capitanes de los equipos. Bajo la idea de que el fútbol debía practicarse con honestidad —es decir, sin hacer trampa—, los capitanes hablaban para llegar a un acuerdo cuando había dudas sobre una jugada o una posible infracción.
En 1848, con la creación de las reglas de Cambridge, el fútbol se volvió más competitivo. Los equipos empezaron a darle más importancia a ganar partidos. Aunque estas reglas existían, no siempre era fácil llegar a acuerdos y las diferencias entre equipos generaban enfrentamientos, que iban desde discusiones hasta peleas entre jugadores.
Por estos motivos, en 1863 en Inglaterra apareció una persona encargada de ayudar a resolver conflictos, conocida como umpire, una especie de juez que representaba a cada equipo y ayudaba a resolver jugadas dudosas —faltas, goles, saques de manos y fueras de juego—, como acciones en las que existían desacuerdos. El problema era que estas personas buscaban favorecer al equipo al que representaban al ser elegidos por cada equipo y mantener una conexión con ellos.
Con el paso del tiempo se hizo evidente la necesidad de contar con una persona que no favoreciera a ninguno de los dos equipos y tomará decisiones basándose en las reglas del juego.
Así, en 1891 nació oficialmente el árbitro, una persona encargada de entrar a la cancha para dirigir el partido y hacer cumplir las reglas de la IFAB.
Mientras el fútbol avanzaba, el trabajo del árbitro también cambió. Después aparecieron los jueces de línea —hoy conocidos como árbitros asistentes— para ayudar a detectar si el balón salía del campo o faltas que el árbitro no podía ver. También se añadió el silbato para detener el partido, de modo que los jugadores y equipos entendieran con claridad cuándo el juego debía parar.
Años más tarde aparecieron las tarjetas amarilla y roja para advertir o expulsar jugadores cuando fuera necesario.
¿Cómo se elige a un árbitro de fútbol?
Los árbitros son seleccionados por las comisiones arbitrales. En cada partido existe un proceso de evaluación en el que se analiza quién está más preparado para dirigirlo que está a cargo de las comisiones arbitrales —grupos encargados de evaluar y elegir a los árbitros para cada partido. Esto ocurre tanto en campeonatos locales dentro de un país o en torneos internacionales como el Mundial, la Copa Libertadores y la famosa UEFA Champions League.
Para elegirlo, las comisiones arbitrales de las federaciones de fútbol revisan su experiencia, rendimiento reciente, imparcialidad y preparación física y mental.
En la experiencia, toman en cuenta que no es lo mismo dirigir un partido tranquilo que un clásico, una final o un encuentro donde los equipos se juegan algo importante. Por ejemplo, un árbitro que recién empieza difícilmente será elegido para un partido complicado entre dos rivales históricos, como el Clásico del Astillero entre Barcelona SC y Emelec en el fútbol ecuatoriano.
En el rendimiento reciente del árbitro, las federaciones de fútbol revisan cómo dirigió el último partido porque necesitan comprobar si aplicó correctamente las reglas de la IFAB, tomó buenas decisiones y mantuvo el control del juego. Si un árbitro acumula errores repetidamente o muestra dificultades para manejar un partido difícil, puede dejar de recibir partidos importantes hasta mejorar su desempeño.
Sobre la imparcialidad, es decir, tomar decisiones sin beneficiar a ninguno de los equipos, las comisiones arbitrales buscan evitar cualquier situación que pueda generar dudas en los aficionados. En torneos internacionales es común que el árbitro sea de un país distinto al de los equipos que se enfrentan, para evitar sospechas de favoritismo.
En la Recopa Sudamericana, el 12 de febrero de 2026, se enfrentaron Flamengo, de Brasil, y Lanús, de Argentina. El partido fue dirigido por el árbitro uruguayo Gustavo Tejera.
En cuanto a la preparación física y mental, durante un encuentro el árbitro debe correr durante casi todo el partido, seguir de cerca jugadas que puedan acabar en gol o en falta, y tomar decisiones rápidas en situaciones de reclamos o peleas entre jugadores. Por eso, quienes los eligen también consideran su estado físico y su experiencia para mantener la calma en momentos difíciles.
¿Qué es el VAR?
El VAR, siglas de Video Assistant Referee o asistente arbitral de video, es una herramienta que ayuda a los árbitros a revisar jugadas decisivas durante un partido de fútbol. Utiliza imágenes captadas por distintas cámaras del estadio, que pueden revisarse en velocidad normal, cámara lenta, super lenta o ultralenta. Además, utiliza líneas virtuales para ayudar a detectar posibles fuera de juego. Su objetivo es reducir errores en decisiones que pueden cambiar el resultado de un partido.
Mientras el árbitro está dentro de la cancha, un grupo de árbitros revisa las situaciones del partido desde una sala con varias pantallas. Por ejemplo, si un delantero cae en el área del equipo contrario y el árbitro no pita penal, el equipo VAR puede revisar la acción.
Si considera que hubo una falta o que el árbitro pudo equivocarse, le avisa por un sistema de comunicación para que mire la jugada. En ese caso, el árbitro tiene dos opciones: aceptar la recomendación del VAR o ir a una pantalla ubicada cerca de la cancha para revisar la jugada por sí mismo antes de tomar una decisión final.
Pero el VAR no revisa cualquier momento del partido. Solo puede participar en cuatro casos específicos: goles, penales, tarjetas rojas directas y errores de identidad, como expulsar o amonestar al jugador equivocado.
¿Puede el VAR reemplazar al árbitro durante un partido de fútbol?
No. El VAR se encarga solo de recomendar y mostrar imágenes; el árbitro principal mantiene la última palabra. Esto significa que incluso si el VAR considera que hubo un error, el árbitro puede revisar la jugada y mantener su decisión.
Además, el VAR no puede interpretar las situaciones del partido. Hay momentos donde no todo depende de una imagen, sino también de qué tan grave fue una falta, la intención del jugador o como sucedió la de la situación.
¿Cómo ayuda el balón al VAR?
Desde el Mundial de Qatar 2022, el fútbol incorporó tecnología dentro de la propia pelota. En los Mundiales, por ejemplo, se usan balones con un sensor o chip interno que ayuda a los árbitros y al VAR a revisar acciones rápidas o poco claras donde resulta difícil decidir lo que sucedió.
Eso puede ayudar a saber si un jugador alcanzó a tocar el balón antes de que este saliera por completo de la cancha. Uno de los casos más mediáticos ocurrió en el Mundial de Qatar 2022, en el partido entre Japón y España. En la jugada del segundo gol de Japón, existió la duda de si la pelota había salido por completo de la cancha antes del centro que terminó en gol. Gracias al sensor y a las imágenes revisadas por el VAR, se confirmó que una pequeña parte del balón todavía estaba dentro de la cancha, por lo que el gol fue validado.
Aunque por fuera luce como un balón normal, en su interior tiene un pequeño dispositivo electrónico llamado sensor de movimiento de la Unidad de Medición Inercial (IMU) que registra información del partido. Este sensor detecta cuándo, cómo y en qué momento exacto un jugador toca la pelota.
El chip funciona gracias a sensores de movimiento, es decir, pequeños dispositivos capaces de registrar cambios de velocidad, dirección y giro de la pelota. En palabras simples, sirve para “leer” lo que ocurre con el balón mientras se mueve dentro de la cancha.
El sistema también puede enviar información cientos de veces por segundo. Esto significa que cada rebote, toque o desvío queda registrado de inmediato y llega al sistema arbitral al mismo momento en que ocurre la jugada.
La pelota también tiene conexión con cámaras instaladas en el estadio. Mientras el balón envía datos, las cámaras siguen los movimientos de los jugadores y ayudan a reconstruir la acción desde varios ángulos. La combinación de ambas tecnologías permite revisar situaciones difíciles con más exactitud, como un fuera de juego por pocos centímetros, una posible falta o una jugada donde varios jugadores tapan la visión del árbitro.
Sirve en jugadas cuando existe la duda de si el balón golpeó el brazo o la mano de un jugador. El sistema puede ayudar a confirmar si realmente hubo mano. Asimismo, sirve para revisar goles dudosos, cuando no queda claro si el balón cruzó completamente la línea del arco o si ocurrió una falta antes de anotar.
Para que todo funcione, el balón necesita energía, igual que un teléfono móvil. Antes de cada partido, las pelotas se colocan sobre bases de carga especiales. Por eso, en un partido suelen existir varios balones listos para ser utilizados.
Pero el balón con chip no decide por sí solo. Igual que ocurre con el VAR, la tecnología solo entrega información para ayudar. La decisión final sigue estando en manos del árbitro, quien interpreta lo sucedido y aplica las reglas del juego.
¿Cómo entrena un árbitro de fútbol?
Los árbitros entrenan durante todo el año de la competición y se preparan de una forma parecida a los futbolistas. ¿Por qué? Durante un partido, un árbitro puede recorrer entre 9 y 13 kilómetros, una distancia similar a la de muchos jugadores. Además, no solo corre de forma continua: debe acelerar, frenar, cambiar de dirección y mantenerse cerca de cada acción del partido para verla con claridad.
Por eso, su entrenamiento incluye ejercicios físicos de velocidad, resistencia y movilidad. Hacen carreras cortas para mejorar la capacidad de pasar de trotar a correr a gran velocidad en pocos segundos, ejercicios para aguantar el esfuerzo durante 90 minutos y rutinas para evitar lesiones. También hacen calentamientos, estiramientos y descansos planificados durante la semana.
Además, deben prepararse mentalmente. Durante un encuentro reciben reclamos de jugadores, entrenadores e hinchas, por lo que necesitan aprender a mantener la calma y decidir en momentos difíciles. Un error o una duda pueden cambiar todo el partido.
La Real Federación Española de Fútbol les hace evaluaciones en las se mide su velocidad, resistencia y capacidad de movimiento dentro de la cancha. Si no alcanzan el nivel necesario, pueden dejar de dirigir partidos hasta volver a aprobar las evaluaciones
Los asistentes también tienen una preparación especial porque deben seguir acciones que ocurren en segundos. Por eso practican movimientos distintos, ya que pasan gran parte del partido corriendo por un solo lado de la cancha.
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