¡Hola, terrícola!

La guerra sigue en Ucrania. Las tropas rusas siguen encerrando ciudades, aunque los costos para el ejército ruso son ya demasiado altos, según calculan los expertos. Ya son 23 días de ataques sin sosiego contra la infraestructura militar —e incluso civil— en un conflicto que tiene dos características digitales: la transmisión de lo que sucede en redes sociales (en especial, de Tik Tok) y el uso de ataques informáticos.

flecha celesteOTRAS HAMACAS

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Por supuesto, la guerra informática no es nuevasu primera mención se remonta a 1987, y su definición ha ido evolucionando. En resumen, dice una guía de Wired, es todo acto de guerra que se lleva a cabo digitalmente. Puede ser hackear computadoras militares, deshabilitar centrales eléctricas, robar información o crear pánico a través de panfletos con información falsa —como el deepfake de Zelensky, presidente ucraniano.

Un deepfake es una técnica para crear videos falsos muy difíciles de identificar. Son producidos a través de machine learning, una forma de  inteligencia artificial que “utiliza datos y algoritmos para imitar la forma en que los humanos aprenden, mejorando gradualmente su precisión”, explican en IBM, uno de los líderes en su desarrollo.

Como reporta Tom Simonite en Wired, el gobierno ucraniano ya había advertido las intenciones rusas de divulgar un deepfake en el que, previsiblemente, Volodomyr Zelensky se rendía. “Lo ves, lo oyes, así que es verdad. Pero no es verdad. Esta es un deepfakei”, advertía el Centro para la Comunicación Estratégica de ese país. 

Es una advertencia que sirve no solo para la guerra, sino para todos los aspectos de nuestra vida y que nos recuerda que en este siglo es importante consumir información de medios de alta credibilidad —y como decía Yuval Noah Harari en 21 lecciones para el siglo XXI, estar dispuestos a pagar por ella (por eso en GK tenemos un programa de membresias). 

El video de Zelensky apareció en Facebook y YouTube. El presidente aparecía bastante inmóvil, lo cual era ya una señal de alerta: como explican varios expertos, hay formas de identificar un video deepfake

Muchas de ellas, son cuestiones propias de la imagen del video: saltos en el tono de voz, extrañas simetrías, disparidades en accesorios como aretes, saltos abruptos en las imágenes. 

Pero para identificarlo, entra mucho más en juego nuestra propia conciencia como consumidores. 

Como explica el servicio de verificación de datos de la agencia de prensa alemana Deutsche Welle, es importante que los espectadores nos hagamos preguntas sobre lo que aparece en el video. En definitiva, que seamos críticos con nuestros propios sesgos de confirmación.

Hace mucho tiempo, Carl Sagan dijo que tendemos a aceptar con mayor facilidad la evidencia que confirma nuestras ideas. Esa es una tara que abandonar. 

Es imperante que lo hagamos porque los expertos ya advierten que los videos irán mejorando. Quizá llegue el día en que sus fallas visuales sean casi nulas. Ahí solo nos salvará nuestra conciencia, que es la gran ventaja que nos queda frente a las inteligencias artificiales

Los esfuerzos de quienes hacen deepfakes por convencer a las audiencias son determinados y hábiles. En el caso de la guerra ruso-ucraniana, esto se ha vuelto aún más evidente: el canal de televisión Ucrania 24 dijo que los piratas informáticos entraron subrepticiamente a su sitio web y lo desconfiguraron, poniendo una captura de pantalla del supuesto anuncio de Zelensky, que salió casi de inmediato a desmentir la alegada capitulación

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Hay que tener mucho cuidado con los deepfakes. Hay quienes alegan que si se usan solo por diversión, son benignos. Incluso hay quienes incluso creen que pueden ser usados para sobrellevar el duelo. Y hay un punto en ese argumento. Después de todo, la tecnología no es más que una herramienta: “la máquina la hace el hombre, y es lo que el hombre hace con ella”, dijo Drexler. 

Pero está claro que estos productos falsos están siendo usados para la desinformación en buena parte del mundo. Podrían servir para desestabilizar democracias, torcer elecciones, desacreditar opositores, censurar y perseguir. 

Para una región como América Latina, y en especial para un país como el Ecuador, es un recordatorio de que la dimensión digital de la vida es tan real como la física. Es necesario educarnos digitalmente: entender de seguridad, de privacidad y sobre todo de la forma en que se usan o administran nuestros datos. De lo contrario, caeremos en los engaños como los deepfake.

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José María León Cabrera
(Ecuador, 1982) Editor fundador de GK. Su trabajo aparece en el New York Times, Etiqueta Negra, Etiqueta Verde, SoHo Colombia y Ecuador, entre otros. Es productor ejecutivo y director de contenidos de La Foca.