El mismo día en que el presidente Guillermo Lasso firmó un decreto para que los hijos de las víctimas de femicidio no tengan que esperar a que haya una sentencia ejecutoriada para cobrar un bono de reparación, la Policía Nacional reprimió a mujeres en al menos dos marchas. Todo ocurrió el 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer. 

Por la mañana, antes de firmar el decreto, Lasso dio una entrevista en la que la periodista Dagmar Flores le preguntó sobre cómo será su veto a la ley para interrumpir el embarazo en casos de violación. El Presidente respondió “estoy trabajando, pensando en ustedes, pensando en todos los ecuatorianos”. Pero sus palabras perdieron cualquier atisbo de seriedad en menos de 24 horas cuando empezaron a circular videos y fotos de policías en Guayaquil y Quito  gas lacrimógeno y gas pimienta a mujeres que salieron a las calles a exigir igualdad de derechos. El silencio que hasta hoy mantiene el Presidente, que no ha salido a condenar la actuación de sus subordinados, empeora la situación. 

¿Cómo se puede confiar en la palabra de un gobierno que violenta físicamente a las mujeres y dice que está pensando en nosotras?

En Quito, cerca de las 7 de la noche, la marcha de más de mil mujeres que caminábamos exigiendo que no nos maten —en lo que va del año son 28 femicidios en el país—, que nos dejen elegir sobre nuestros cuerpos, avanzaba por la calle Guayaquil, en el centro de la ciudad. 

La manifestación se detuvo en la intersección con la peatonal Mejía donde, al igual que todos los otros pasos perpendiculares, estaba custodiada por policías y rejas. Todo el bloqueo impedía el paso a la Plaza Grande, donde está Carondelet, donde vive el presidente que horas antes había dicho que piensa en nosotras.

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Un grupo de manifestantes que encabezaba la marcha tumbó las rejas y corrió al otro extremo de la peatonal que estaba flanqueada por más policías, esta vez en caballos. Entre gritos e insultos, la Policía decidió que la manera de obligar a que no avanzaran era echar gas pimienta. En un video publicado por el medio Wambra se escucha cuando echan el gas, cuando le cae a la periodista Viviana Erazo, cuando ella grita, tose y es asistida por compañeras quienes le piden que esté tranquila, que respire lento, que intente llorar para intentar sacar el gas —que quema, arde, desespera— de sus ojos. En el texto que acompaña el video se lee que Erazo incluso recibió toletazos en su espalda mientras se recuperaba.  

En Guayaquil, la activista Valeska Chiriboga denunció en su cuenta de Twitter que a pesar de que tenían permisos para que la marcha avance por la calle Loja, se encontraron con una barrera de policías en esa intersección. Los uniformados no solo bloquearon el paso sino que también echaron gas lacrimógeno.

flecha celesteOTROS CONTENIDOS SOBRE VIOLENCIA DE GÉNERO

La contradicción entre lo que dice y hace este gobierno llegó a su punto más alto ayer. Uno de los eslóganes de campaña y del gobierno de Guillermo Lasso ha sido “encontrémonos”. Cómo, pregunto, puede darse ese encuentro si el paso hacia Carondelet estaba, literalmente, bloqueado. Cómo se puede entablar un diálogo cuando las mujeres —que ejercieron su derecho a la protesta y tienen demasiadas razones para estar indignadas— son expulsadas de una manera tan violenta.  

No es la primera vez que el gobierno hace una cosa con una mano y la borra, casi de inmediato, con la otra. 

El 25 de noviembre de 2021, que se conmemora el Día para erradicar la violencia contra las mujeres, el gobierno lanzó su campaña “De la indignación a la acción”. Pero en ese mismo evento en el que el gobierno se comprometía a erradicar la violencia de género, la esposa del presidente Lasso, María de Lourdes Alcívar, dio un discurso improvisado y enredado en el que revictimizó a las mujeres víctimas de violencia y las estigmatizó con expresiones machistas.

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Cómo es que la Policía es tan eficiente al reprimir una protesta feminista y tan inútil al atender los casos de violencia de género. Está claro que las prioridades están entreveradas

De nada nos sirve a las mujeres las celebraciones del presidente Guillermo Lasso por el 8 de Marzo si son palabras vacías y contradictorias.

Ayer fue el primer Día de la Mujer de este gobierno y aunque ya ha tenido un sinnúmero de críticas por su incapacidad de comprender la violencia que sufrimos las mujeres —con discursos machistas, políticas que están acordes a las realidades de las víctimas— lo que ocurrió en las marchas de Guayaquil y Quito fue, quizás, uno de los errores más grandes que cometerá en estos cuatro años.

Con lo ocurrido, quizás sin entenderlo por completo, Guillermo Lasso enterró la posibilidad de que las mujeres nos sintamos protegidas y seguras para siquiera tener un diálogo con él.

 

Isabela Ponce
(Ecuador, 1988) Cofundadora y directora editorial de GK. Escribe sobre derechos de las niñas y de las mujeres, minorías y medioambiente. En 2021 ganó el premio Ortega y Gasset. Dos veces ha sido parte del equipo finalista al premio Gabo en la categoría Cobertura, y también fue finalista de los premios de Online News Association. En 2019 ganó una mención de la SIP en la categoría opinión por una columna sobre violencia de género. Es consultora en SembraMedia para medios independientes de América Latina.

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