Clemencia Lagla acaricia el retrato de su hija Diana Espinosa, una de las 197 mujeres asesinadas en 2021. El 14 de enero de 2022, la Alianza para el Registro y Mapeo de Femicidios de la sociedad civil publicó el escalofriante mapa de 2021 con esa cifra de femicidios en Ecuador. 

Diana Carolina Espinosa Lagla, una quiteña de 29 años, de ojos oscuros y siempre delineados, cabello lacio y negro, fue arrollada varias veces la noche del 19 de mayo de 2021 por quien era su novio hacía cinco meses, Jonathan Falcón. La muerte de Diana Espinosa comenzó siendo investigada como una muerte culposa por accidente de tránsito y no como femicidio. 

Esa noche Diana y su novio habían estado discutiendo dentro del carro que ella apenas había comprado. Ella se bajó del auto y había puesto sus manos sobre el capó para evitar que Falcón se fuese. Además, según los testigos, ella pedía que él le devolviera su cartera. 

El hombre encendió el carro y la arrolló. Arturo Espinosa, papá de Diana, con un tono de voz muy alto, dice que los testigos declararon que Falcón retrocedió el carro y pasó de nuevo encima del cuerpo de Diana Espinosa que estaba tendido en media calle, en San Bartolo, un barrio al sur de Quito. 

Algunos vecinos del sector que han ido a testificar, han contado que le lanzaron piedras al carro para que parara, pero el hombre aumentó la velocidad y huyó. El mapa de la Alianza muestra que el 46% de los femicidas eran parte de la familia de la mujer o eran cercanos. Ese mismo mapa, muestra que el 2021 fue el año más letal para las mujeres del país desde 2014, año en que el femicidio fue incluido en el Código Orgánico Integral Penal (COIP): la Alianza registró 197. Eso es 79 más que en 2020, y 109 más que en 2018.

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Geraldine Guerra, representante de la Red Nacional de las Casas de Acogida de Ecuador y parte de la Alianza, dice “a nosotros nos parece muy alarmante. Nos llama a una reflexión: qué está pasando con la idea de sociedad o familias que tenemos”. Guerra dice que se supone que el hogar es un espacio seguro. Pero las cifras de femicidios contradicen esa suposición. 

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Diana Espinosa es descrita por su mamá, Clemencia Lagla, como una mujer decidida y fuerte. “Pero esta vez no logró vencer”, dice entre lágrimas. Espinosa estuvo dos días en coma en el Hospital Enrique Garcés de Quito. 

mamá de Diana Espinosa

Clemencia Lagla pide que se apresure la justicia para su hija Diana Espinosa. Fotografía de Mayuri Castro para GK.

flecha celesteOTROS CONTENIDOS SOBRE VIOLENCIA DE GÉNERO

Tras quedar herida en la calle, los testigos y vecinos de San Bartolo llamaron a una ambulancia. Diana Espinosa no tenía su cartera, ni su celular, ni sus documentos: entró al hospital como NN —ningún nombre. Luego de esos dos días internada, murió por una hemorragia cerebral producto de un trauma craneoencefálico. Recién entonces su familia se enteró de que su hija, quien vivía con su novio y su pequeño hijo de 10 años, había pasado dos días internada y que había fallecido a causa de sus heridas. 

La cifra de los femicidios que contó en 2021 la Alianza es exorbitante a diferencia de los datos oficiales. La Alianza contó 197 femicidios, mientras que en la página web FemicidiosEC, una herramienta alimentada con información del Consejo de la Judicatura, la Fiscalía, la Policía Nacional, cuenta 67 femicidios en el mismo periodo.  

La diferencia se da porque las organizaciones sociales que conforman la Alianza cuentan como femicidio a las muertes de mujeres tras analizar que hubo violencia de género de sus parejas, familiares o desconocidos. En cambio, las instituciones públicas cuentan un femicidio cuando comienza a ser investigado por ese delito. Muchas veces esas muertes son registradas como “otras formas de muerte violenta”: asesinato, homicidio, robo con muerte, violación con muerte, sicariato con muerte, secuestro con muerte. O, como la muerte de Diana Espinosa, como un accidente de tránsito. 

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Estefanía Chávez, abogada del equipo de Surkuna, una organización que defiende los derechos de las mujeres en Ecuador, dice que no hay una única explicación al acelerado crecimiento de femicidios en 2021.

Chávez dice que una de las razones puede ser que muchas mujeres no pudieron acceder a la justicia, es decir para ellas fue un trámite engorroso querer denunciar o pedir medidas de protección como una boleta de auxilio. Estas boletas obligan a funcionarios de las tenencias políticas, juntas de protección, de la Secretaría de Derechos Humanos, entre otros, a dar asistencia inmediata cuando una mujer es abordada por su agresor. Guerra explica que los policías deben visitar frecuentemente a una mujer que tiene una de estas boletas para saber que no está en peligro o su agresor ha estado cerca. De lo contrario, es un simple papel. 

La crisis económica del covid-19 podría haber abonado a la escalada de la violencia. “No poder escapar de una relación de violencia, para alguien que no tiene la autonomía económica para poder sortear los obstáculos de la crisis, ha desatado tensiones”, dice Chávez. La abogada explica que la precariedad causada por la pandemia del coronavirus perpetuó los roles de género de hombres y mujeres. Ellos, trabajar; ellas, cuidar la casa. “Eso también causó tensiones”, dice Chávez, convencida de que eso causó más intentos de femicidios. “No tener trabajo, tener muchas deudas, no son las causas de la violencia pero sí la desencadenan”, dice Geraldine Guerra. Diana Espinosa era una mujer independiente, dice su papá. Dejó de ser la mujer cariñosa con su familia; desde que comenzó su relación con Falcón, también dice que dejó de ir los fines de semana a visitarlos. 

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El mapa de los femicidios es una herramienta necesaria, pero sus cifras son demasiado frías. “No hay que ver a los femicidios como un número, sino como el fin de un sueño, de un plan de vida”, dice Nancy Pastuña, coordinadora de Casa Paula, una casa de acogida a mujeres que huyen de sus agresores en la ciudad amazónica de El Coca.

Casa Paula era una de las cinco casas que recibe fondos del Estado desde 2008, pero este 2022 decidió que no renovará el convenio. La secretaria de Derechos Humanos, Bernarda Ordóñez, dijo que casas de acogida y centros de atención recibirán parte de los 24 millones de dólares que habrá sólo para prevención de violencia en los próximos 4 años. Según la Secretaría, ese dinero se invertirá así: 15,9 millones para equipamiento de centros violeta —espacios de atención integral para víctimas de violencia—, 2,4 millones para asesoramiento y acompañamiento a víctimas de violencia, 499 mil dólares para un sistema de monitoreo. 

familia de Diana Espinosa

Arturo y Malena Espinosa, padre y hermana de Diana Espinosa sostienen la foto de Diana, quien fue asesinada en Quito en mayo de 2021. Fotografía de Mayuri Castro para GK.

El sueño de Diana Espinosa era ser especialista de contabilidad y auditoría en las Fuerzas Armadas. Quería manejar por la ciudad su carro. Quería estar siempre junto a su hermana Malena Espinosa de 20 años, a quien le prometió “siempre estaremos juntas y saldremos adelante”. Quería ver crecer a su hijo de 10 años. El mapa de la Alianza dice que 99 mujeres víctimas de femicidio eran madres. 

Esas vidas y sueños no son una cifra. Y la violencia tiene, además, varios niveles. “Quizá el error sea solo reflejar las tasas de femicidio y no reflejar la violencia en todos los ámbitos y sobre todo las tentativas de femicidio”, reflexiona Pastuña.

Según el mapa de la Alianza, en 2021, en Orellana, la provincia donde está El Coca y vive Pastuña, hubo un femicidio. Pastuña explica que el hecho de que no haya un alto número de asesinatos a mujeres, no significa que no haya violencia en esa provincia que necesita ser prevenida. En Casa Paula, solo en 2021, se atendieron a 198 mujeres y sus hijos. Ella dice que muchas de las mujeres que llegan hasta la casa han puesto una denuncia contra su agresor pero no encuentran una verdadera protección del Estado. 

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El 13 de enero de 2022, ocho meses después de su asesinato, un juez decidió que el caso de Diana Espinosa pasara de la Fiscalía de Tránsito a la Fiscalía Especializada en Género. Freddy Ron, abogado defensor de la familia de Diana, dice que en esta etapa demostrará que Diana Espinosa vivió violencia de género.

El abogado Ron dice que está preocupado por una posible fuga de la pareja de Diana Espinosa. Ahora, solo esperan que el juez penal especializado en delitos de género que conoce su caso fije el día y la hora para la audiencia de formulación de cargos por el presunto delito de femicidio contra Falcón. “Existió un orden jerárquico establecido por parte del agresor hacia la víctima”, dice Ron sentado en su amplia oficina en el centro de Quito. 

Malena, hermana de Diana Espinosa, reafirma lo que dice Ron. “El novio de mi hermana tenía una actitud de aquí mando yo”, dice Malena Espinosa. Recuerda que su hermana había dejado de visitar a su familia a menudo. También había dejado de contarle lo que pasaba en su relación. “La muerte de mi hija ha roto nuestra familia”, dice Arturo Espinosa, quien reflexiona que no sintiera el mismo sufrimiento si su hija hubiese estado enferma y hubiese muerto de esa enfermedad

Pero no ha sido así. “Nuestra vida ha dado una vuelta de 180 grados, es una pérdida que no nos imaginábamos”, dice Arturo Espinosa. El papá de Diana, vestido de terno negro completo mantiene el tono de voz alto. Dice que no lo cambiará hasta que la muerte de su hija sea juzgada. Pero sobre todo, dice que extraña a Diana todos los días. La extraña especialmente los fines de semana, cuando ella los visitaba para salir a comer pizza a un centro comercial, o en los días de comer ceviche de pulpo que tanto le gustaba a ella. 

Mayuri Castro
Periodista de GK. Cubre educación, migración interna y los derechos de las mujeres. En 2021 ganó la Mención de Honor en Acceso a la Salud del Premio Roche por el reportaje El consuelo de un país en crisis recae en sus estudiantes de psicología. Fue parte del equipo de Mongabay Latam y GK nominado al premio Gabo 2021 en la categoría texto con el especial Mujeres en la Amazonía: lideresas indígenas que están cambiando el rumbo de sus comunidades.