Hasta el 17 de agosto, las organizaciones políticas podían escribir sus candidatos a alcaldes, prefectos, concejales y vocales de juntas parroquiales para las elecciones de noviembre de 2026. Mientras el Consejo Nacional Electoral (CNE) verifica las candidaturas, los partidos y movimientos se preparan para unas votaciones que tendrán nuevas reglas, tras las últimas reformas al Código de la Democracia

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En junio de 2025, la Asamblea Nacional aprobó las reformas impulsadas por las dos fuerzas políticas con mayor peso en el Legislativo: el movimiento oficialista Acción Democrática Nacional (ADN) y la Revolución Ciudadana (RC) —que agrupa al correísmo.

En ese momento, la experta en comunicación política Pamela León calificó esa votación como un “acuerdo histórico” porque ocurrió pese a que el correísmo ya se había consolidado como la principal oposición al gobierno de Daniel Noboa.

“Crearon una serie de normas para evitar que existan partidos políticos, solamente querían quedarse ellos. Lo que no pensaron es que esas normas les iban a reventar a ellos mismos”, dijo en una entrevista con A Primera Hora Alfredo Serrano, legislador y presidente nacional del Partido Social Cristiano —que tiene una representación reducida Asamblea.

Serrano dijo que algunos de esos cambios buscaban que existan solo dos grandes fuerzas políticas y “proscribir” a las demás organizaciones, es decir, dejarlas fuera de la actividad política. 

El analista electoral Alfredo Espinosa explica que las reformas sí provocarán un impacto, pero no para los ciudadanos, sino para las organizaciones que han convertido la política en un negocio electoral. Por ejemplo, las que participan para acceder a fondos de promoción electoral y ganar espacios para incidir en las decisiones públicas.

Pero, ¿qué cambió exactamente en el Código de la Democracia y qué partidos y movimientos podrían verse afectados?

Aquí te explicamos. 

  • Ahora es menos atractivo hacer alianzas

Antes de la reforma, cuando partidos o movimientos participaban en una alianza, podían acordar cómo se contabilizaban los resultados de las elecciones para cada organización

El artículo 327 del Código de la Democracia decía que se tomaba en cuenta lo que las organizaciones habían definido previamente en su acuerdo.

Por ejemplo, si los partidos A, B y C formaban una alianza y obtenían el 15% de los votos, podían definir según su acuerdo qué porcentaje iba a cada partido o movimiento.

Lo mismo ocurría con las autoridades electas: si la alianza conseguía seis concejales, el acuerdo definía cuántos iban a cada organización.

La reforma de 2025 cambió esa regla. 

Ahora, los partidos ya no pueden decidir cómo se contabilizan esos resultados: se dividen en partes iguales entre las organizaciones que integran la alianza.

Por ejemplo, si tres partidos participan juntos y consiguen el 15% de los votos, a cada uno se le contabiliza un 5%. Si esa misma alianza consigue seis concejales, van dos para cada partido.

¿Por qué importa? Porque esos resultados suman al momento de determinar si un partido o movimiento cumple los requisitos para conservar su registro electoral

Para conservar su registro, una organización política debe cumplir al menos una de estas condiciones:

  • Tener al menos el 5% de los votos válidos en una elección pluripersonal nacional —en la que se elige a varias personas para un mismo órgano, mediante listas de candidatos, como la Asamblea Nacional. 
  • Conseguir al menos tres asambleístas.
  • Ganar al menos el 8% de las alcaldías del país.
  • Tener al menos un concejal en el 10% de los cantones del país.

Para Espinosa, este cambio “estimula las alianzas competitivas”. Es decir, incentiva a que se junten organizaciones que tengan posibilidades reales de conseguir votos y ganar cargos.

¿A quién podría afectar? 

A las organizaciones políticas más pequeñas o débiles que hacían alianzas solo para mantenerse activas en el registro electoral, pese a no tener respaldo ciudadano.

  • Las organizaciones pueden ser canceladas tras una sola elección 

Antes, un partido o movimiento político nacional debía conseguir al menos el 4% de los votos para conservar su registro

Si no alcanzaba ese porcentaje en una elección, tenía otra oportunidad en la siguiente.

En el caso de movimientos políticos locales debían obtener al menos el 3%. 

La reforma de 2025 subió el mínimo al 5% para nacionales y locales, y ahora basta una sola elección para que una organización que no alcance ese porcentaje pueda perder su registro, y empiece un proceso de extinción. 

¿A quién afecta?

Según Espinosa, principalmente a los partidos que han funcionado como vehículos electorales —es decir, como plataformas para presentar candidaturas de otros grupos políticos— y a organizaciones que existen en el papel, pero tienen poco respaldo en las urnas.

Un ejemplo es el movimiento Amigo, que en seis años ha respaldado candidaturas de distintas tendencias políticas.

Por eso, explica Espinosa, en las elecciones de 2026 algunas organizaciones están buscando candidatos “de donde sea” que puedan atraer votos. La prioridad es alcanzar los resultados necesarios para sobrevivir como organización política.

  • Organizaciones locales tendrían menos representación 

Antes, Ecuador usaba el método Webster para repartir los puestos entre las listas, según los votos que conseguía cada una.

Webster buscaba una distribución más proporcional: daba más posibilidades de conseguir un puesto a las organizaciones con menos votos.

La reforma de 2025 cambió Webster por el método D’Hondt. Con D’Hondt, es más probable que las organizaciones con más votos consigan más puestos.

Un ejemplo si se eligen cinco concejales y compiten tres listas. 

¿A quién afecta?

Según Espinosa, a los partidos nacionales con menos representación y a los locales porque compiten con dos grandes organizaciones políticas. En este caso, ADN y el correísmo. 

El analista dice que es como “sacrificar las voces pequeñas” en la política nacional. Es decir, no habría una pluralidad de voces tanto en la Asamblea o en el Concejo, en estas nuevas elecciones. 

 

Emerson Rubio Gk
Emerson Rubio
Reportero y editor en GK. Periodista especializado en crónicas. Máster en Edición, Producción y Nuevas Tecnologías. Ha publicado en medios nacionales e internacionales como Crónica, El Mundo. Cubre temas políticos, LGBTIQ.
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