Para los pacientes en lista de espera, el trasplante es su única opción de vida. Los más graves están en una carrera contra el tiempo. Muchas veces, el tiempo no juega a su favor. En Estados Unidos, 17 personas mueren al día esperando un trasplante de órganos; en Ecuador, esa cifra no está disponible. 

El trasplante de órganos, tejidos y células es la única terapia que requiere de la contribución altruista y solidaria de la sociedad. En donde una persona le entrega un instrumento de vida a otro ser humano. Parece evidente, pero hay que decirlo: sin donantes, no hay trasplantes. 

La mayoría de las personas puede ser donante de órganos, independientemente de su estado de salud. 

En Ecuador, desde el 2011, con la Ley Orgánica de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células, se estableció que cuando los ecuatorianos y extranjeros residentes con documentos en el país, mayores de 18 años, fallecen, se convierten en donantes, “a menos que en vida hubieren manifestado, en forma expresa, su voluntad en contrario”. 

Entonces, todos los ecuatorianos mayores de edad somos donantes. Salvo que, cuando se emita o renueve la cédula de identidad se manifieste expresamente que no quiere donar sus órganos. 

A pesar de esta ley, que tiene como objetivo incentivar de manera implícita la donación, la desinformación y el miedo impiden que muchas personas den este regalo que salva vidas. 

Quienes rechazan ser donantes tienen diferentes miedos, creencias y mitos. Según el Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Órganos (INDOT), el 22.5% de la población ha dicho que no quiere ser donante. Guayas es una de las provincias con las tasas más altas: 40% (1,2).

Hoy, 6 de junio, se celebra el Día de los Pacientes Trasplantados. Y para aumentar el número de beneficiarios y combatir la desinformación, les dejo algunos mitos y conceptos equívocos que impiden a las personas decir sí a ser donantes de órganos.

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Mito 1: La interferencia con la atención médica 

Algunas personas temen que, si su cédula de identidad dice que son donantes, el personal médico y paramédico no hará todo lo posible por salvar sus vidas en caso de una emergencia. Nada más alejado de la realidad: lo más importante para los médicos es salvaguardar la vida de los pacientes, sin tener en cuenta su condición de donante. 

En este punto es importante recordar que para ser donante de órganos, es necesario que la persona haya desarrollado una condición conocida como muerte encefálica (o comúnmente llamada muerte cerebral). Es un estado en el que las funciones del cerebro se terminan y es irreversible. Es decir, es la pérdida permanente de su función. 

Esta condición se diagnostica en las Unidades de Cuidados Intensivos de los hospitales con pruebas de imágenes y laboratorios, así como la evaluación de especialistas. Menos de 1 de cada 100 muertes en los hospitales ocurren en circunstancias específicas en las que es posible la donación de órganos.

Mito 2: “Quizá no esté realmente muerto cuando firmen mi certificado de defunción”

Este es otro de los miedos más grandes. Pero la realidad es que, en caso de llegar al estado de muerte encefálica, la confirmación y reconfirmación de este diagnóstico puede tomar entre 6 y 48 horas, dependiendo del paciente. 

Es una evaluación compleja, precisa y delicada que requiere el uso de pruebas específicas y múltiples valoraciones del equipo médico especializado. 

Los pacientes con muerte encefálica tienen un daño cerebral irreversible, y sus órganos (como los pulmones y el corazón) únicamente permanecen funcionando por las máquinas que tienen conectadas. Es decir, el cerebro no funciona y es imposible revertir la muerte.  

Mito 3: La religión cuestiona la donación de órganos

Algunas religiones toman la donación de órganos como un acto de caridad y amor al prójimo. La mayoría de las principales religiones del mundo no debaten ni condenan la donación de órganos, incluyendo el catolicismo, el islam y el budismo.

Para los católicos, quizás una idea que ayude a querer donar es que los órganos no van al cielo, se quedan en la tierra y salvan muchas vidas.

Mito 4: Las personas que donan órganos o tejidos no pueden tener un funeral con ataúd abierto 

Los cuerpos de los donantes son tratados con mucho cuidado y extremo respeto. El cuerpo del donante se verá como el de alguien que se realizó una cirugía convencional. Además estará vestido para el entierro. Generalmente, no será evidente que donaron órganos o tejidos.

Mito 5: Las personas de edad avanzada no pueden donar

No existe una edad límite para donar órganos. La decisión de usar los órganos de los donantes se basa en la salud y antecedentes de cada paciente, no solo en la edad. Además, existen ciertos órganos o tejidos de personas mayores que sí pueden ser trasplantados. Debemos dejar que el equipo médico decida, en el momento de la muerte encefálica, si los órganos y tejidos pueden ser trasplantados o no.

Mito 6: La donación de órganos está relacionada con el tráfico ilegal de órganos

Es importante recalcar que la donación de órganos es un acto legal y regulado en la mayoría de los países, incluido Ecuador. Los procedimientos de donación y trasplante se realizan de manera ética y transparente, garantizando que los órganos se asignen a los pacientes que más los necesitan. Además, realizar un trasplante y su seguimiento posterior, requiere de un esfuerzo mancomunado de equipos numerosos de personas, lo cual hace más necesaria la transparencia del proceso.

Mito 7: La familia del donante deberá pagar el proceso de donación en caso de que su familiar haya decidido ser donante. 

La familia del donante de órganos no paga por la donación. En un aspecto general, la persona o aseguradora de quien recibe los órganos para el trasplante es el encargado de pagar los costos del proceso de extracción de los órganos del donante.

Hay quienes están preocupados de que ciertos grupos de pacientes reciban prioridad en la asignación de órganos, lo que podría resultar en una discriminación hacia otros pacientes en lista espera. Sin embargo, la Lista de Espera Única Nacional la maneja exclusivamente el INDOT junto con los hospitales acreditados para tal función. 

La asignación de órganos se lleva a cabo de acuerdo con criterios médicos establecidos, como por ejemplo la compatibilidad sanguínea, la gravedad de la enfermedad y el tiempo en la lista de espera.

Después de haber desmitificado algunas cuestiones sobre la donación de órganos, debemos recordar que hoy 978 ecuatorianos, entre adultos y niños, se encuentran a la espera de un órgano para sobrevivir o mejorar su calidad de vida. 

Hoy es un día para recordar que hay miles de personas en todo el mundo que están vivas gracias al trasplante de órganos, y también para crear conciencia sobre la necesidad de la donación de órganos. Y, sobre todo, agradecer a los donantes de órganos y sus familias.

La donación de órganos es un acto de solidaridad y empatía hacia quienes necesitan una oportunidad para vivir. En una sociedad como la nuestra, la donación debería ser vista como una responsabilidad colectiva. 

Un donante puede salvar hasta 8 vidas, y mejorar la calidad de vida de muchos más. Es difícil pensar en morir, y puede ser aún más difícil pensar en donar órganos y tejidos, pero los donantes de órganos dan otra oportunidad de vida a quienes más la necesitan.

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Mónica Gilbert
Cirujana cardiovascular ecuatoriana. Coordinadora del programa de trasplante cardiaco de adultos de la Clínica Guayaquil, que reactivó la actividad de trasplante cardiaco en el país luego de 10 años de inactividad.
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