El Baúl

La donación de órganos salva vidas ¿por qué la gente tiene miedo a donar?

Todos los ecuatorianos somos potenciales donantes de órganos. Sin embargo hay personas que aún se resisten a la donación.
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    La donación de órganos es un acto de solidaridad. Fotografía de Depositphotos

Tania Arroyo tiene varias pulseras de colores en sus dos muñecas, con una voz casi infantil y un poco tímida cuenta que hace siete años recibió la donación de un riñón. Lo necesitaba para vivir: sufrió insuficiencia renal prácticamente toda su niñez. Tania Arroyo tiene 21 años, se acaba de graduar del colegio, sueña con ser policía, aunque ahora ayuda a su mamá en un kiosco de venta de periódicos y caramelos en el centro norte de Quito. 

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En Ecuador hay  más de 700 pacientes en espera de un órgano. Desde el 2011, el Instituto Nacional de Donación de Órganos, Tejidos y Células (Indot) lleva el registro de una lista de espera única de donación, en la que los médicos de los distintos hospitales del país al considerar que un paciente necesita una donación de órganos, lo registra ahí.   La espera por un riñón suma la mitad de la lista. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la insuficiencia renal afecta a uno de cada diez adultos en todo el mundo. 

La donación de órganos de un cuerpo cadavérico puede salvar la vida de hasta diez personas. Una persona declarada con muerte cerebral puede donar los dos riñones, el hígado, el corazón, los dos pulmones, ligamentos, las córneas, los huesos, los tendones, la piel, el páncreas, los intestinos y las válvulas cardíacas. Pero mitos –como la prohibición de las religiones, venta o tráfico de órganos– hacen que los familiares de esa persona se resistan a donar, aun sabiendo que todos los ecuatorianos somos potenciales donantes de órganos. Esa decisión voluntaria se expresa al renovar o sacar la cédula de identidad en el Registro Civil.

Desmitificando la donación de órganos

La donación tiene varios escenarios: cuando una persona sufre muerte cerebral y los médicos certifican a  la persona como un donante cadavérico. Una persona viva puede donar sangre, donar un riñón, o parte de su hígado. 

Un donante puede vivir bien sin un riñón. También puede donar parte de la médula ósea, mediante transfusión sanguínea, pero en esos casos se debe tener relación de consanguinidad hasta el cuarto grado con el receptor para que no hayan intereses de por medio o para disminuir la posibilidad de que el cuerpo rechace el órgano recibido. 

El doctor Mauricio Heredia, director ejecutivo del Indot, descarta el mito que por motivos religiosos no se puede donar. Algunas religiones aprueban la donación de órganos y tejidos, dice, ya que la donación es un acto de solidaridad y amor. Los testigos de Jehová no aceptan la donación de sangre según manda el nuevo testamento. 

Esto lo confirma el pastor Nicanor Alvear, dice que donar órganos y sangre para la religión cristiano evangélica es una muestra de bondad con  la persona que necesita un órgano. También comparte esa idea el rabino Elliott N. Dorff, profesor en la American Jewish University, dice que la donación de órganos salva vidas y honra a la persona fallecida. La iglesia católica, luterana, el islam y la iglesia de los santos de los últimos días creen que la donación de órganos es un acto desinteresado y beneficioso para las personas que están en graves condiciones médicas y necesitan la donación.  

Los números de la donación de órganos 

Hasta el 2018, en  nuestro país habían 7,7 donantes por cada millón de habitantes, superando así los mitos sobre la donación de órganos en Ecuador. Aparte de la religión, las personas creen que podría existir tráfico de órganos o tejidos pero la realidad es distinta. Mauricio Heredia dice que para la extracción de un órgano de un cuerpo cadavérico se podría necesitar un equipo de 120 médicos. El equipo varía de acuerdo al tipo de trasplante, dice Andrea Proaño paramédico del Hospital Pablo Arturo Suárez. 

Ecuador supera a otros países de América Latina en donación de órganos. En Paraguay la tasa de donación es 3 por cada millón de habitantes. Hasta 2017, México registraba 4,5 donantes por cada millón de habitantes. En México hay más de 21 mil personas en lista de espera. 

Además, los órganos deben ser manipulados por especialistas calificados y hacerse en hospitales acreditados. Por ejemplo, el hígado puede permanecer fuera del cuerpo humano máximo 16 horas, el riñón máximo 18, el corazón una hora, por lo que sería difícil que se tenga éxito con actividades clandestinas de trasplante, además que el tráfico de órganos es un delito, dice el doctor Heredia. En Ecuador hay más de 50 establecimientos de salud acreditados para realizar trasplantes de órganos.  El Indot dice que eso es fundamental para que se garantice la atención a las personas que están en lista de espera, a su vez, para que las donaciones y los trasplantes se agilicen. 

 Donar órganos es importante

Cuando una persona tiene un accidente y los médicos lo declaran con muerte cerebral, en algunas ocasiones los familiares no permiten la donación de órganos. El representante del Indot explica que los médicos y las enfermeras están capacitados para decirle a los familiares los beneficios que la donación de órganos podría dar a otras personas. Es el momento para, por ejemplo, desmitificar que el cuerpo del donante será entregado deforme. Heredia dice que se respeta la anatomía del cuerpo donante cadavérico, los médicos dejan íntegro el cuerpo, le cierran los ojos, cierran la cavidad torácica y la cavidad abdominal para que sus familiares lo sepulten, dice Mauricio Heredia. 

El doctor Heredia dice también que se debe hablar con nuestros familiares, amigos, conocidos para expresarles nuestro deseo de donar en caso de muerte cerebral. “Si yo tengo muerte cerebral no piensen que podría revivir, quiero donar mis órganos”. Con eso se lograr acabar con el mito de que en condición vegetativa en cualquier momento la persona puede volver a la vida como en las películas, porque no es así, ya que solo está respirando artificialmente, dice. 

A los nueve años de edad, Tania Arroyo contrajo neumonía, estuvo internada en el hospital Eugenio Espejo en Quito. Rocío Yunga, su mamá, dice que a su hija le medicaron antibióticos en exceso por lo que uno de sus riñones se dañó y fue trasladada al hospital pediátrico Baca Ortiz en la misma ciudad, donde comenzó con el tratamiento de diálisis. Por cinco años, constantemente, Tania era sometida a las diálisis. Tania dice que eso le asustaba, bajo las pulseras de colores en sus brazos tiene las cicatrices de los aparatos que le conectaban para esa terapia renal.  

Sin donantes no hay trasplantes 

Tania Arroyo ya no iba a la escuela, y después del desgaste físico por las diálisis hacía reposo en su casa. Para ese momento Tania Arroyo necesitaba la donación de un riñón pero aún el Indot no consolidaba la lista única de espera. Pero el 15 de diciembre de 2011 recuerda Tania, que su mamá recibió la llamada telefónica que le informaba que ya había un donante de riñón. Una niña de su misma edad había fallecido. Después de los exámenes físicos y cuatro intervenciones,  Tania Arroyo recibió el riñón que comenzó a funcionar en su organismo con todos los cuidados de su mamá y los médicos. 

Sin donantes no hay trasplantes y las cifras lo ratifican. De enero a julio de 2019 se registraron 416 trasplantes a nivel nacional. La mayoría de donaciones de órganos provienen de donantes cadavéricos. El Indot dice que los donantes están en los hospitales, por eso dice que es muy importante que nuestros familiares sepan de nuestra voluntad de donar. 

El Sistema Nacional Informático de Donación y Trasplante, califica a los pacientes que están en la lista única, de acuerdo a su necesidad y urgencia por un trasplante. Por ejemplo, tiene más prioridad una persona que requiera un trasplante de hígado en menos de 48 horas para seguir viviendo por encima de una persona que también necesita el trasplante pero aún puede llevar una vida en buenas condiciones. 

Sin la desmitificación alrededor de la donación de órganos, ni Tania Arroyo –ni las más de 5 mil personas que han recibido un trasplante en los últimos 13 años– hubiesen tenido una segunda oportunidad de vida. Tania Arroyo pertenece a un grupo de danza conformado por mujeres que han recibido un trasplante de órgano. El trasplante es solo la punta del iceberg dice el doctor Heredia. La base de la donación está en el conocimiento de que todos somos donantes. 

Mayuri Castro
Periodista de GK. Cubre migración interna, educación y escribe ensayos breves y reflexivos sobre coyuntura nacional.