Pensé que en algún momento tendría que escribir sobre lo inevitable cuando, por enésima vez en el mes, me negaba a almorzar lo que toda mi vida había estado dispuesta y acostumbrada a comer: un pedazo de pollo al horno.

flecha celesteOTROS HAMACAS

Hace algún tiempo dejé de comer carnes animales y —creo— he estado dilatando el momento de compartirlo en este espacio. 

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Verán, a veces confesar cambios, nuevas decisiones, acciones, requiere tomar una bocanada de aire antes. ¿Qué pasa si me dejan de leer? ¿Y si ahora les caigo mal? ¿Cómo van a reaccionar? Mi cabeza va más rápido que mis lentos dedos escribiendo estas líneas. 

—Todo va a estar bien

 Esta nueva forma de alimentarme no es —ni será— una imposición sobre la alimentación de otros: más allá de las razones y los porqués de basar mi dieta mayoritariamente en plantas y vegetales, la reflexión gira en torno a la amplitud y abanico de alimentos que nos rodean y la elección de lo que nos hace sentir y estar bien. 

No hay necesidad de autodefinirse. Explorar la alimentación es como nadar en aguas oceánicas: un mar infinito de posibilidades, mezclas, combinaciones que pueden o no involucrar proteínas animales. 

En mi experiencia, la flexibilidad y apropiación de lo que ahora quiero comer a mi estilo de vida han sido esenciales. No hay necesidad de ser críticos ni puristas.

Pero sí hay necesidad de disfrutar lo que comemos, ser sinceros y sobre todo, ser fieles a lo que somos. La comida está para alegrarnos la vida, aprovechemos eso.

Espero que sigan disfrutando de este espacio con esta declaración: yo, sin duda alguna, me siento afortunada de tenerlos y poder compartir con ustedes cada sábado :)

¡Buen provecho!

Hongos a la bourguignon

6 porciones / 1 hora

Ingredientes:

6 cucharadas de mantequilla o aceite de oliva 
2 libras de hongos (portobello, cremini, shiitake u ostra) cortados en trozos de 2 cm
8 onzas de cebollas perla peladas
1 ½  tazas de puerro cortado en cubitos 
2 zanahorias, en rodajas finas
3 dientes de ajo 
1 cucharada de pasta de tomate
2 ½ cucharadas de harina para todo uso
1 ½ tazas de vino tinto seco
1 ½ tazas de caldo de vegetales
1 cucharada de salsa de soya
½ cucharadita de tomillo seco
1 hoja de laurel
Sal y pimienta negra 
Paprika, para servir
Perejil picado, para servir
  1. Agrega 2 cucharadas de mantequilla o aceite en una olla grande a fuego medio. Cuando esté caliente, agrega la mitad de los hongos y la mitad de las cebollas perla.
  2. Sin moverlos demasiado, deja cocinar los hongos hasta que estén dorados por un lado, aproximadamente 3 minutos. 
  3. Repite con otras 2 cucharadas de mantequilla y los hongos restantes y las cebollas perla, sazonándolos a medida que se cocinen. Sácalos del fuego, espolvorea sal y pimienta y resérvalos en un plato.
  4. Reduce el calor y agrega otra cucharada de mantequilla o aceite a la sartén. Echa los puerros y las zanahorias. Saltéalos hasta que los puerros se doren ligeramente y comiencen a ablandarse, por aproximadamente 5 minutos. Agrega los 2 dientes de ajo picados y saltea durante 1 minuto más. 
  5. Echa la pasta de tomate y cocina por 1 minuto. Agrega la harina y cocina revolviendo, durante 1 minuto, luego echa el vino, el caldo, 1 cucharada de salsa de soya, el tomillo y la hoja de laurel, raspando los trozos marrones en el fondo de la olla.
  6. Agrega los hongos cocidos reservados y las cebollas perla nuevamente a la olla y cocina a fuego lento. Cubre parcialmente la olla y cocina a fuego lento hasta que las zanahorias y las cebollas estén tiernas y la salsa esté espesa, de 30 a 40 minutos. 
  7. Puedes servir los hongos Bourguignon sobre polenta, fideos o puré de papas y un poco de perejil picado encima.
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Gabriela Valarezo
Directora de arte y gourmand oficial de GK. Dirige Quiero Comer, desde donde, cada sábado, cuenta historias sobre una receta (y nos cuenta cómo preparala).