Casas destruidas, calles sumergidas y desabastecimiento de agua son algunas de las situaciones a las que se enfrentan los moradores de La Maná, Pujilí, Pangua y Sigchos —tres cantones de la provincia de Cotopaxi. Los caudales de los ríos Quindígua y Pilaló, alimentados por las intensas lluvias, se desbordaron. A su paso destruyeron 1200 hectáreas de cultivos, afectaron a 100 animales de ganadería y dejaron al menos 200 damnificados, según la Gobernación de Cotopaxi. Hasta el 30 de enero de 2022, no se registraron fallecidos.

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El fenómeno fue tan intenso que el alcalde de La Maná, Hipólito Carrera, dijo que el 80% de las viviendas del recinto El Palmar, en el cantón Pujilí, fueron destruidas. Carrera dijo que los moradores han sido afectados por la temporada invernal y el desbordamiento del río”. La gobernación de esa provincia también dio a conocer que 100 animales utilizados en la ganadería, conocidos como semovientes, murieron. 

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La Gobernación de Cotopaxi comunicó que 32 familias fueron evacuadas de la parroquia Pucayacu, en el cantón La Maná, ubicada al oeste de la Reserva Ecológica Los Illinizas. Las familias fueron trasladadas a albergues temporales en escuelas o casas comunales en La Maná y El Palmar. Por ahora, el primer informe de los equipos de rescate y las autoridades identificó que 1200 hectáreas de cultivos de yuca, banano, cacao y pastos fueron destruidas. Además, el servicio eléctrico se ha suspendido en varios sectores de las zonas afectadas.

¿Cómo sucedieron las inundaciones?

Christopher Velasco, presidente de la Asociación de Profesionales de Gestión de Riesgos de Ecuador, explica que lo que pasó en Cotopaxi se dio por el desbordamiento de dos ríos que conectan con una cuenca hidrográfica entera. Es decir, con un conjunto de ríos que forman un organismo más grande. Según el experto, las intensas y continuas lluvias hicieron que la fuerza y el volumen del agua de los ríos aumentara, buscando zonas por las cuales desbordarse.

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Según el experto en gestión de riesgos, los eventos suscitados en Cotopaxi no son culpa de la naturaleza. Más bien, “el riesgo se produce porque existe un nivel de interacción desequilibrada entre el fenómeno natural y la vulnerabilidad que creamos los humanos”. Explica que los eventos climáticos extremos, como las intensas lluvias, no son anormales, sino que han existido siempre. La diferencia es que ahora los gases de efecto invernadero, producto de actividades humanas como la agricultura o la ganadería, junto con la deforestación para esas actividades o para la urbanización, contribuyen “a que tengamos una transformación en el ciclo del agua que hacen que tengamos precipitaciones intensas en momentos donde no estaban planificados”. Por eso, ocurrió el desastre en Cotopaxi, asegura Velasco.

En una entrevista con GK, Fernando Barragán, experto en ordenamiento territorial y gestión de riesgos, dijo que eventos climáticos extremos, como las intensas lluvias o las calurosas sequías son efectos del cambio climático. De hecho, la intensidad de las lluvias recientes han afectado no solo a Cotopaxi, sino también a ciudades como Quito, en dónde hace dos días murieron más de 20 personas a causa de un gran aluvión.

Días antes del desbordamiento, el Instituto Nacional de Metereología e Hidrología (Inamhi), emitió una alerta temprana. En ella, se detalla que habrá fuertes episodios de lluvias y tormentas eléctricas desde el 26 al 31 de enero en tres regiones del país: Costa, Sierra y Amazonía. Cotopaxi es una de las zonas de cordillera occidental identificadas con alto riesgo de lluvia. La alerta recomendó que las personas que viven en la zona evacúen el lugar por posibles “acumulaciones de agua”.

El presidente de la Asociación de Gestión de Riesgos agrega que uno de los problemas es que la gestión de los riesgos en Ecuador se “maneja de manera política”. Según él, las autoridades se enfocan en resolver las consecuencias de este tipo de eventos climáticos y no en generar alertas o mecanismos que eviten que sigan sucediendo. 

El desabastecimiento de agua

Por las inundaciones, el cantón La Maná fue declarado en emergencia el 30 de enero de 2022. Su alcalde dijo en una entrevista con el canal de televisión RTU que se declaró el cantón en emergencia “por el tema vial, por el tema de dragados de ríos (…) y por el tema de potabilización de agua en el cantón”. 

Según el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (Maate), se realizaron trabajos de limpieza y mantenimiento a los tanques de agua de la Junta de Agua Potable en Pucayacu. En el boletín, se detalla que Lizarda Guerra, administradora de la Junta, dijo que “ha sido afectada la red principal de agua” de ese sector. El problema principal fue que una de las tuberías de distribución de agua en esa Junta “sufrió una ruptura y ha imposibilitado el abastecimiento de agua en la parroquia”, dice el comunicado oficial. Por eso, las autoridades tuvieron que coordinar tanqueros y distribuir agua en el sector.

El desabastecimiento de agua en Cotopaxi por eventos climáticos no es nuevo. En diciembre del 2021, un deslizamiento de tierra afectó a los sistemas de agua potable de la ciudad de Latacunga, capital de la provincia, desabasteciendo a varias parroquias de esa ciudad.

Las vías afectadas

El experto Velasco dice que los desbordamientos de ríos en Cotopaxi también “tienen una afectación hacia la mesa vial en donde está la conexión entre La Maná y Los Ríos”. La Gobernación de Cotopaxi anunció el cierre total de la vía Latacunga – La Maná el 2 de febrero de 2022. Además, informó que también existen daños en las vías alternas.

El Ministerio de Transporte y Obras Públicas ha monitoreado la situación de las vías en Cotopaxi y otras provincias. La vía que va de La Maná hacia Pujilí, en el kilómetro 110, está cerrada. Hay peligro en esta carretera debido al socavamiento y a los deslizamientos a los alrededores. Actualmente, las autoridades están limpiando el material acumulado en varios espacios de la vía.  

Una de las rutas alternas que se recomienda para conectarse con La Maná, en Cotopaxi, o con Quevedo, en la provincia de Los Ríos, es la vía Alóag – Santo Domingo.

Koryna Herrera
Periodista colaboradora de GK. Cubre temas de medioambiente.

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