Economía

La economía del Ecuador a 100 días del gobierno de Guillermo Lasso

El 1 de septiembre de 2021, Guillermo Lasso cumplió 100 días como Presidente de la República. ¿Cómo ha cambiado la economía ecuatoriana en los primeros meses del nuevo gobierno?
  • 100 días del gobierno de Guillermo Lasso

    Ilustración de Paula de la Cruz para GK.

Después de más de una década intentándolo, en su tercera vez como candidato, el empresario y político ecuatoriano Guillermo Lasso ganó la presidencia en abril de 2021 y se posesionó el 24 de mayo. Lo hizo en medio de una pandemia que en Ecuador ha causado más de 7 mil muertes e hizo que la economía se contraiga en un 7,8% en 2020. La recuperación económica, sanitaria y social era colosal tarea que el nuevo gobierno debía atender desde el día uno. Hoy, 100 días después, algunas metas están cada vez más cerca y otras todavía parecen sueños colectivos lejanos. 

Históricamente, los cien días hacen referencia al comienzo del período de un político. El entonces reciente presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt acuñó el término en 1933 porque en los primeros 100 días de su presidencia tuvo la difícil tarea de contrarrestar los efectos de la Gran Depresión, una de las peores crisis económicas en la historia estadounidense. 

En ese periodo, Roosevelt implementó su política para luchar contra los efectos de la gran depresión. La llamó New Deal —o nuevo trato, en español— e incluyó la firma de 15 leyes para mejorar la situación a corto plazo. Esas legislaciones ayudaron a generar más trabajo, optimizar la producción y recuperar la confianza en el sistema bancario. Después de Roosevelt, los primeros 100 días se convirtieron en un punto de referencia para medir el éxito inicial de un político en el cargo.

El gobierno de Guillermo Lasso está muy cerca de cumplir lo que en repetidas ocasiones el Presidente ha llamado su “principal plan económico” y la que fue su más prominente propuesta de campaña. Lasso ofreció vacunar contra el covid-19 a 9 millones de personas en sus primeros 100 días como Presidente. Era una promesa que parecía incumplible. Cuando recibió la banda presidencial, apenas 1,5 millones de ecuatorianos tenían una dosis de una vacuna contra el covid-19, pero solo un tercio de ellos tenía protección completa. 

Hoy, 100 días después, más de 9,9 millones ya tienen al menos una dosis de una de las vacunas contra el covid-19. De esas, 8,3 millones tienen el esquema de vacunación completo con dos dosis o por haber recibido una unidosis. El 30 de agosto, el Ministerio de Salud dijo que en 9 días esperaban superar los 9 millones de personas vacunadas por completo. Ana Marcela Paredes, docente investigadora del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAN), dice que “con eso se ha asegurado el desarrollo” y la protección contra la pandemia .

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La vacunación era una medida económica imprescindible. Ana Patricia Muñoz —directora ejecutiva de Grupo Faro, un centro de investigación y acción de políticas públicas y transformación social— dice que además de garantizar la salud tiene efectos indirectos que se multiplican. Por ejemplo, el incremento en el número de vacunados ha permitido que se abran más negocios que se cerraron en la pandemia y que las ventas se incrementen. 

A su vez, eso ha provocado que la recaudación tributaria mejore en los últimos meses: la de julio de 2021 fue un 25% mayor que en el mismo mes del año pasado. Muñoz dice que, aunque la vacunación no es suficiente para superar la crisis actual, es un gran paso que permite que la reactivación económica avance poco a poco. 

El incremento de la vacunación es especialmente importante en una época en la que la variante Delta —una mutación del SARS-CoV-2 que produce el covid-19, y es el doble de contagiosa que otras— amenaza con seguirse expandiendo. A mediados de 2021, Australia y China —en donde los contagios tendían a la baja y ya habían relajado sus medidas— regresaron a estrictas cuarentenas por el aumento de contagios y muertes por la variante Delta. 

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En otros aspectos, los cambios son menos evidentes o los efectos de las decisiones políticas tomarán más tiempo. Uno de esos es el empleo, en el que todavía no hay un cambio que potencie la reactivación económica. 

En mayo de 2021, el empleo pleno —en el que los trabajadores ganan al menos el salario mínimo y trabajan 40 horas a la semana— era del 30,2%. 

En junio, subió un poco: a 31,3% y para julio había llegado a 31,8%. Ana Patricia Muñoz dice que ese ligero incremento debe contrastarse con las cifras que tienen otras modalidades laborales como el empleo en el sector informal en el que está la mitad de la población económicamente activa del país. Ese indicador bajó en un 2,8% entre mayo y junio —pasando de 52,7% a 49,9%. Pero en julio el trabajo remunerado que no está registrado, regulado ni protegido por la ley —como los repartidores de las aplicaciones de comida o los vendedores ambulantes— subió hasta el 51,2%. 

Fomentar el empleo es fundamental para la economía. Muñoz dice que es la mejor forma de impulsar la demanda y de tener un círculo virtuoso: cuando las personas trabajan tienen más dinero para comprar cosas, los negocios ganan más y pueden generar empleo. 

Además de esos efectos inmediatos, hay otros a largo plazo como que se reducen los retrasos de los pagos de los créditos en los bancos y aumentan las aportaciones a la seguridad social que se redistribuyen para apoyar a poblaciones vulnerables. Entre más empleo informal hay en una región, más difícil es sostener esas contribuciones. 

Incrementar el trabajo pleno es un pilar fundamental en el que el gobierno debe trabajar. Las mejoras ofrecidas todavía no han sido implementadas. La economista Mónica Rojas, decana del Instituto de Economía de la Universidad San Francisco de Quito, se deben hacer cambios para facilitar la contratación. Cuando eso pase, dice, las empresas se sentirán “más tranquilas” de poder generar trabajo sin las complicaciones y rigidez que tiene el sistema actual. 

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En julio se declaró a la promoción y la facilitación de la contratación laboral formal en el sector privado —es decir, el incremento de trabajo regulado por la ley— como una política pública prioritaria. En la declaratoria, entre otras cosas, Lasso puso 2 meses de plazo para que el Ministerio de Trabajo ejecute “las acciones pertinentes que promuevan la facilitación de la contratación laboral en el sector privado, en particular de los jóvenes y de las mujeres”.  

Para hacerlo, Patricio Donoso, ministro de Trabajo, ha ofrecido presentar el proyecto de Ley de Oportunidades Laborales a la Asamblea. Según Donoso, esta propuesta será complementaria al Código de Trabajo, pero no lo modificará. Donoso dijo que con la ley se espera incrementar la estabilidad de la normativa laboral para promover la inversión extranjera, combatir la informalidad, facilitar la contratación de jóvenes, reducir las brechas de género y la discriminación laboral. Muñoz dice que con el decreto de julio se establece una línea de tiempo, pero que eso no da una solución cercana a las preocupantes cifras de empleo que tiene el país. 

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La mayoría de los resultados de las políticas del gobierno de Lasso se verán en lo que queda de los próximos años, pero en ciertos indicadores las consecuencias de su victoria fueron inmediatas. El 12 de abril de 2021, menos de 12 horas después de su elección y antes de que los resultados oficiales fuesen proclamados, el precio de los bonos ecuatorianos que vencen en 2030 subió un 18%. Según expertos, el incremento se debía a que cuando Lasso ganó se terminó la incertidumbre generada por las elecciones presidenciales de 2021. 

El aumento del 12 de abril sorprendió porque hasta ese repunte, la ecuatoriana era la cuarta “deuda de mercados emergentes” con peor desempeño. Ese mismo día, el riesgo país —que entre más alto representa más peligro para la inversión extranjera— bajó por primera vez en este año del umbral de los mil puntos. La tendencia a la baja de esos dos importantes indicadores se ha mantenido. “Ecuador se ha percibido como un espacio más seguro para atraer la inversión”, dice Rojas. A principios de agosto, el rendimiento de los bonos ecuatorianos superaba el de cualquier otro Estado y aunque el riesgo país sigue oscilando entre los 700 y 800 puntos —que todavía se considera alto— no ha vuelto a superar los mil. 

Otro factor que ha aumentado es la confianza internacional y la apertura comercial del Ecuador. Según Paredes, en el centro de ese incremento está el éxito del plan de vacunación. La economista Rojas dice que otra de las acciones que ha contribuido a eso es la reforma que redujo los aranceles de más 667 insumos, materias primas y bienes de capital que está vigente desde el 1 de agosto. Sin embargo, los resultados reales de esa reducción no se verán en estos primeros 100 días. Incluso, algunos expertos dicen que los efectos reales de la reforma se verán en al menos 5 años, después de que el gobierno de Guillermo Lasso termine. 

En sus primeros 100 días, una de las prioridades del Presidente ha sido fortalecer las relaciones internacionales. Paredes dice que se han abierto las puertas a los principales socios comerciales y se están potenciando acuerdos con otros mercados clave. Lasso ha viajado a Colombia y a México y ha conversado con las autoridades de Rusia, China y Estados Unidos. Además, desde julio de 2021, Lasso asumió la presidencia pro tempore de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), institución creada para promover la integración comercial entre Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. Aunque la CAN está marcada por la división política y la incertidumbre, hay beneficios para los ciudadanos. Desde el 11 de agosto de 2021, los habitantes de los países miembros tienen libre circulación para vivir y trabajar en los otros territorios que la conforman. 

En su más reciente visita internacional, a México, el presidente Lasso dijo que había avances en las negociaciones para un Acuerdo de Integración Productiva entre los dos países. Esa es una de las condiciones necesarias para que Ecuador pueda pertenecer a la Alianza del Pacífico —una iniciativa económica y de desarrollo entre cuatro países de América Latina: Chile, Colombia, México y Perú—, un objetivo para el que se han hecho esfuerzos desde el gobierno de Lenín Moreno, antecesor de Lasso. Según el abogado internacionalista Pablo Játiva, conseguirlo tendría beneficios económicos y políticos porque introduciría al país a un mercado muy grande —la Alianza del Pacífico representa más del 40% del Producto Interno Bruto (PIB) de la región— y lo pondría dentro del bloque pro democracia liberal que simpatiza con Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y Australia. 

Los primeros 100 días de Lasso también han sido importantes para las relaciones de Ecuador con otro de sus principales prestamistas: el Fondo Monetario Internacional (FMI). Simón Cueva, ministro de Economía y Finanzas, se reunió con la misión del FMI para analizar el acuerdo financiero que está vigente desde octubre de 2020 con el que se entregarán 6.500 millones de dólares. 

Hasta el momento, ni el Fondo ni el gobierno han hablado sobre las conclusiones de esos encuentros ni han anunciado modificaciones a los términos del acuerdo. “Ajustar la carta de compromiso es importante, sabemos que se está dando ese paso y que hay la intención, pero no sabemos a dónde van a llevar” a nivel de exigencias y reformas, dice Muñoz. Aunque eso todavía no está claro, la relación con el Fondo parece sólida. El mes pasado, el FMI anunció que le daría mil millones de dólares a Ecuador en derechos especiales de giro (DEG), una especie de activos que se almacenan en las reservas internacionales y que aportan a la liquidez. 

Más allá de lo internacional, hay mucho que hacer casa adentro. Paredes dice que algunos ejemplos son la protección del medioambiente, la relación con las organizaciones indígenas y definir cuáles serán las claras señales de hacia dónde apunta este gobierno —algo que no ha quedado establecido en estos primeros 100 días, donde ha habido muchos anuncios, pero pocos planes de implementación de esos anuncios. 

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Después de los primeros 100 días, la gran depresión no desapareció para Roosevelt. La recuperación de Estados Unidos fue lenta e irregular —incluso casi un siglo después se siguen discutiendo los éxitos y fracasos de ese periodo de su gobierno. Ahora, tampoco se ha esfumado la crisis económica agudizada por la pandemia del coronavirus en el Ecuador. Serán meses —quizá años— para que el país se recupere del impacto de la pandemia del covid-19. 

Por eso, aunque los primeros 100 días del gobierno de Lasso fueron importantes, Mónica Rojas dice que “los próximos 100 serán incluso más relevantes” porque ahí se verá qué se planea hacer por los otros sectores que necesitan atención urgente. 

El gobierno de Lasso todavía no ha dicho cuál será su siguiente plan económico después de que la vacunación termine. Según Rojas, con la misma energía con la que se alcanzó la meta de vacunación se debe seguir trabajando en temas a los que ella llama “más controversiales” como la reforma tributaria —que Lasso ofreció en su campaña presidencial— o la reducción de los costos de los combustibles en la que ha insistido la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) desde hace meses. A ese punto, Ana Patricia Muñoz le agrega la focalización de los subsidios de los combustibles. En estos más de 3 meses, el gobierno de Lasso se ha sentado a mesas de diálogo con varios sectores, pero todavía no se ha tomado una posición ni se ha presentado una propuesta para modificarlos. 

La lista de tareas económicas pendientes para el gobierno de Guillermo Lasso es larga. En los primeros 100 días no se podía resolverlo todo. La realidad es que probablemente tampoco lo podrá hacer en los siguientes 1.561 que le quedan. A Estados Unidos le tomó 9 años más después de que Roosevelt asumió la presidencia llegar a cifras de empleo y producción similares a las de antes de la crisis. El éxito del gobierno de Lasso dependerá de si logra mantener sus aciertos —como las relaciones internacionales, la reducción del riesgo país, entre otras— a largo plazo y de los planes y reformas que implemente para solucionar los problemas urgentes.