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La vacuna contra el covid-19 será una parte fundamental de nuestro futuro inmediato. El Reino Unido fue el primer país del mundo en empezar a administrar a sus ciudadanos la desarrollada por la farmacéutica Pfizer y la biotecnológica BioNTech. Anteayer, la Administración de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos le dio su aprobación. Es un logro increíble y deberíamos presionar a nuestras autoridades para que, cuanto antes, traigan las vacunas —que son una de nuestras mejores armas para salvar vidas.

Aún hay ciertas dudas y preguntas sobre la vacuna y su seguridad, así que hablé con Carlos Barba Ostria, PhD en ciencias bioquímicas, experto en bioquímica y biología molecular, para intentar despejarlas.

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¿Qué tan segura es la vacuna contra el covid-19?

Primero cuando se dice “la vacuna” se habla como si hubiera una sola en el mundo. Pero hay un montón [58 ya en ensayos clínicos, según la cuenta del New York Times]

¿Qué pasó en esos casos de falsos positivos de VIH que se han reportado en una vacuna?

En el caso de los falsos positivos de VIH, es un asunto científico interesante. Era una vacuna australiana que había pasado la fase dos de las pruebas. Lo que pasó es que dos personas que recibieron esta vacuna, desarrollaron anticuerpos contra el covid-19. Esto se dio porque estas vacunas ARN lo que hacen es producir la proteína Spike (conocida como S) para enseñarle al sistema inmune cómo responder en el caso de la presencia del virus.

El problema, en términos básicos, es que en el virus no se produce la proteína S sola, sino con el resto de las proteínas, y, por lo tanto, se estabiliza con las interacciones con el resto de la maquinaria del virus. En cambio, en la vacuna, se produce solo esa proteína. Esto se hace para que la forma de la proteína sea lo más parecida al virus real, porque si no lo es, no sirve de nada como “entrenamiento” del sistema inmunológico.

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Para hacer mucho más estable la estructura de la proteína, estos científicos australianos le pusieron 80 aminoácidos de esa proteína del VIH, porque saben que le da estabilidad, y era seguro según sus análisis. Lo que pasó es que esos 80 aminoácidos están haciendo que se generen anticuerpos contra el “VIH”.

No es un asunto de seguridad: la vacuna no causa VIH, ni ningún síntoma asociado, ni nada parecido. Pero decidieron parar en fase 2 el esfuerzo de desarrollarla porque puede cruzarse con pruebas de VIH y eso no les pareció adecuado.

Unas personas tuvieron parálisis facial con la de Pfizer y BioNTech. 
Eran cuatro casos reportados en Estados Unidos.

No es que tenían parálisis facial, porque en términos médicos ésta se produce cuando la mitad de la cara, o una parte, pierde completamente su movilidad. Lo que sucedió con estos cuatro casos eran como espasmos musculares que, por un momento, daban contracción muscular involuntaria.

Fue por un tiempo muy cortito: un par de días, algo así, en que por momentos tenían ese tipo de sensaciones. Pero no es que fueron 15, 20 días. No es algo sostenido en el tiempo.

En estos 4 casos, la reacción fue aguda: dos o tres días de estas reacciones, pero no se ha vuelto a repetir en ningún caso.

¿Estas reacciones impiden que la vacuna tenga los efectos de protección contra el virus?

No hay ninguno reportado.

En algunos de los casos hay algunos efectos —no de los que  mencionábamos antes, pero sí algunos, como enrojecimiento, fiebre. Esto es porque precisamente el cuerpo está intentando responder, justo entrenándose como si fuera un virus, en el sentido más táctico.

Aunque no hay ninguna infección, porque no hay ningún virus completo, algunas de estas reacciones te permiten darte cuenta que justo el cuerpo sí está respondiendo a la vacuna y, por lo tanto, está funcionando y cumpliendo su cometido.

Vi que la vacuna de Pfizer y BioNTech no se recomienda para personas que sufren de alergias agudas.

Fueron cuatro casosSegún la FDA esta reacción es “consistente con la tasa de antecedentes esperada en la población general”. Pero los expertos, incluidos los desarrolladores de la vacuna y las agencias de regulación, dicen que si tienes alergias severas no se recomienda ponerse la vacuna de Pfizer —al menos ahora no.

¿A qué se refieren con alergia severas? Que hayas tenido efectos previos con choques anafilácticos.

Cuando se te cierra la tráquea, no puedes respirar…

Exacto, no es una picazón, o una fiebre, sino un choque anafiláctico.

¿Y por qué no se vieron estos efectos en la fase 3 de los estudios clínicos?

Sí se vieron. Lo que pasa es que ahora están saliendo los resultados del estudio.

En el reporte final de la FDA están esas cosas, que antes no estaban en detalle porque, además, no sé si te acuerdas de la vacuna de Pfizer salió primero con un reporte de prensa.

No había una información mucho más detallada en el sentido técnico. Pero en el reporte de aprobación de la FDA sí se incluyeron más detalles —entre esos, efectos adversos, en qué porcentaje, en qué grupos de edad. Está todo disponible en el reporte de la FDA.


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Entonces, ¿no es que estos resultados y las alergias son de gente a la que ya le han puesto, por ejemplo, la vacuna en el Reino Unido?

Son parte del grupo de evaluación de la fase tres. No son parte de lo que ahorita se están vacunando. Estos efectos adversos que se reportan son del grupo de los 44.000 que formaron parte de los ensayos clínicos. No son de los que a partir de la semana pasada se empezaron  a vacunar.

¿Por qué tenemos que estar convencidos de que la vacuna, al menos la de Pfizer y BioNTech, no va a tener efectos adversos a largo plazo?

Una de las principales razones es la tecnología que se usó para el desarrollo de la vacuna. El ARN tiene una vida media corta. Ese ARN mensajero que están metiendo a las  células, como ya hemos comentado antes, no va entrar al núcleo, se queda en el citoplasma. Va a llegar un punto en el que en el ciclo normal de una célula se va a eliminar.

En cuanto se elimine el ARN mensajero que estaba, digamos, dándote las instrucciones para hacer la proteína del virus, se elimina la posibilidad de que si una célula se divide su  hija tenga el ARN mensajero. Por lo tanto, ya no va a producir la proteína y no va a tener ninguna manera de causar un efecto a largo plazo. No hay manera de que persista en el tiempo por la naturaleza química del ARN.

¿Qué es peor, los efectos adversos momentáneos de algunas vacunas han generado como la de BioNTech o los efectos secundarios que el virus puede tener?

Los del virus, a todos los niveles. Te pongo como ejemplo el caso de dos jefes de investigación de un laboratorio  en Estados Unidos que después de tener el covid-19, tienen daños psicológicos severos.

Otro: un aspirante a cantante de ópera que después de tener el covid-19 lleva siete meses sin poder cantar porque no tiene suficiente potencia pulmonar a nivel muscular para poder mantener una nota por un tiempo más prolongado. Es su forma de vida comprometida.

Otra cosa importante que quisiera resaltar es el hecho de que la vacuna de Pfizer BioNTech no tiene efectos adversos más severos de lo que otras vacunas usadas a lo largo de la historia: fiebre, dolor de cabeza,  dolor en el sitio de donde te inyectan, picazón.

Me da la impresión de que se quiere satanizar a esta vacuna en particular porque se desarrolló en un tiempo récord. Pero realmente no hay diferencia con otras vacunas. No es que las demás tuvieron un efecto adverso y esta tiene veinte. No hemos visto diferencias significativas entre las vacunas que se han generado para otras enfermedades y esta.

¿Y por qué fue posible desarrollar esta vacuna tan rápido?

Un montón de cosas. Por un lado, el hecho de que hemos estado estudiando los coronavirus, no a este, pero a otros coronavirus por un montón de tiempo. Entonces hay mucha gente y laboratorios en el mundo que saben mucho de coronavirus. Te recuerdo que la primera enfermedad por coronavirus fue el SARS, en 2003.

Tenemos 20 años de estudiar a este grupo de virus. Entonces se sabe cada vez más similitudes, diferencias, formas de respuesta inmune. No empezamos de cero.

Por otro lado, el desarrollo de tecnologías como inteligencia artificial, machine learning y todas estas cosas que permiten predecir estructurada, los procesos de automatización que en los últimos 15 años hemos mejorado, la ayuda de robots. Además, la urgencia en este punto, a nivel regulatorio, de ir evaluando todos y cada uno de los procesos de las vacunas para poder tener cuanto antes los mejores candidatos.

Ya para cerrar, ¿es la vacuna lo único que necesitamos para el retorno a la vida cotidiana?

En países como el Ecuador, no. Por varios motivos.

La primera razón es porque las logísticas de distribución aquí son diferentes a las de Estados Unidos, el Reino Unido y Europa.

Las directrices para utilizar la vacuna de la compañía desarrolladora y de la Organización Mundial de la Salud establecen a quién vacunas y en qué orden: primero a trabajadores de primera línea y personas con altos riesgos, en especial, adultos mayores (en el Reino Unido, los primeros grupos son personas de 70 años).

En Ecuador no se tiene claro a quién se vacunará primero, porque en un principio no va a haber vacunas suficientes. Por lo tanto, hay que pensar cuál va a ser el mejor criterio para optimizar el uso de las vacunas.

He escuchado diferentes opiniones al respecto: algunas sugerencias dicen empezar por la gente que más se va a morir, que serían los grupos de edad más avanzada y otras condiciones de riesgo. Otra opinión es que sea la gente que le cuesta más al sistema de salud. Este tipo de discusiones no las tienen en Estados Unidos o en Europa, porque allá van a tener acceso a una cantidad bastante grande de vacunas. No van a tener que pensar cómo priorizar, solo decir quién va primero y quién va después.

Aquí sigue siendo un problema enorme el asunto de la distribución con las cadenas de frío, porque no es fácil mantener a menos 70 grados prácticamente nada en el país.

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Pero aquí no tenemos claro si realmente habrá el número de vacunas necesarias para toda la población. Por eso creo que no vamos a regresar a la vida normal que antes conocíamos, sin usar mascarilla y sin nada, sólo con la presencia de la vacuna. No vamos a volver a la vida normal hasta octubre, septiembre del próximo año. Y la mascarilla nos va a acompañar, al menos todo el siguiente año y tal vez el primer trimestre de 2022.