
Lo que hay en el fondo de la laguna
La actual laguna del parque La Carolina es limpiada una vez al año. Su fondo guarda las memorias de incas, leyendas, eventos deportivos y hasta muertes.
Una mañana de cada año, entre fines de febrero e inicios de marzo, la laguna del parque La Carolina de Quito es vaciada en su totalidad. Una cuadrilla de más de veinte hombres pisa su fondo blanco y con escobas y botas de caucho empujan un lodo de ramas, polvo, plantas, hojas y quién sabe qué más.



Las maniobras tienen el aire festivo del wasipichay, palabra kichwa para la celebración inaugural de una casa y que proviene de dos vocablos: wasi, casa, y pichana, barrer, limpiar.
Hay cierto sentido en que la limpieza de esta laguna —cuyo nombre oficial es El Quinde— nos remonte a épocas incaicas. Mucho antes de que los botecitos de pedal llevaran parejas de enamorados y turistas despistados, antes de que los trotadores salieran a su rutina de cardio y antes del piso plástico, existía allí un humedal gigantesco, antigua: la laguna de Iñaquito.



En ese humedal, sobre el que siglos después se levantaría la hacienda La Carolina —donada a la ciudad por María Augusta Urrutia—, el inca Huayna Cápac habría poblado el agua de patos y garzas para su cacería.

El historiador Gonzalo Ortiz recuerda que, cuando él era niño, a mediados del siglo XX, aún había garzas, patos y peces en la laguna. “En uno de los ‘pogyos’ —del kichwa pukyu, manantial— había peces ciegos, pues nacían y vivían en cuevas subacuáticas y podíamos capturarlos con las manos cuando por equivocación salían a la superficie”, dice Ortiz. Luego vino el hipódromo, después el Centro de Exposiciones. “Y luego ya se dio forma al parque, que existía naturalmente”, dice Ortiz. A finales de los años setenta se incorporó la Laguna El Quinde al diseño del parque moderno.



Desde entonces se convirtió en una marca de identidad de La Carolina, que es también una marca de identidad de Quito. En una ciudad repleta de parques, quizá no haya otro más popular que estas 66 hectáreas enclavadas en el centro financiero y comercial de la capital ecuatoriana. Decir parque en Quito es pensar primero en la Carolina.

Como todo sitio icónico, la laguna ha cosechado mitos. En mesas familiares y conversaciones de barrio se cuenta la historia de un ser que emerge de sus aguas. No hay registro documental que pruebe su existencia, pero la persistencia del relato revela cómo un cuerpo de agua —incluso uno intervenido y mantenido por ingeniería urbana— da vida a criaturas de mitología contemporánea en una ciudad construida sobre sus propias leyendas.



Lo que sí es cierto —y está documentado— es que la laguna forma parte de la personalidad misma de Quito. Cada año, el municipio y la policía deben recordar que está prohibido jugar Carnaval en sus aguas. Y en 2002, un entusiasta del triatlón llamado Nelson Vásquez organizó una competencia atlética en el parque. Incluía nadar en la laguna. Participaron 214 personas. “En natación nadie se ahogaba, porque en la laguna si no avanzaban se paraban y simulaban que estaban nadando, pero realmente estaban caminando”, le dijo Vásquez a diario La Hora.



Pero no solo el deporte y la leyenda han confluido en El Quinde. El 11 de septiembre de 2021, la prensa reportó el hallazgo del cadáver de un hombre de unos 30 años flotando en las aguas calmas de esta laguna que, esta mañana de marzo, una cuadrilla limpia entre risas, conversaciones políticas y órdenes acuáticas. “Haz una onda expansiva, como la que hizo este man”, dice uno de sus limpiadores.


Limpiarla tomará una semana. Verla vaciarse es uno de esos sucesos que tienen aire de gran acontecimiento, como un eclipse que solo ocurre una vez al año. El trotador detiene su marcha, los amigos que no encuentran los botes en el agua se asoman al borde, el ciclista arrima un momento su bicicleta para ver ese breve espectáculo del vacío y la sequía programada. No falta quien diga, con cierto asombro, “ve, le han sabido limpiar”. La laguna, que concentra múltiples tiempos —el humedal ancestral, la hacienda, el parque moderno, la competencia deportiva, la noticia policial y la leyenda—, volverá a llenarse en quince días.




