La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) dio un ultimátum a Ecuador para que garantice la sostenibilidad en el comercio de tiburones. El país tiene hasta el 28 de marzo de 2024 para tomar medidas al respecto, de lo contrario se suspenderá el comercio de tiburones y rayas provenientes de esa nación.


Este reportaje fue originalmente publicado en Mongabay Latam


La decisión, que aplica para todas las especies que están protegidas por la convención, se adoptó el pasado jueves 9 de noviembre durante la 77º reunión del Comité Permanente de la CITES, que se celebró en Ginebra, Suiza.

La suspensión fue recomendada por la Secretaría de la Convención, tras observar una serie de irregularidades en las exportaciones y lagunas en los diferentes eslabones de la cadena de control para asegurar la legalidad de la carne y aletas de tiburón.

Además, el Comité de la CITES estableció que la Secretaría solicite a Perú una invitación para realizar una evaluación técnica y una misión para verificar la legalidad de las aletas y la carne de tiburón que entran a esa nación provenientes de Ecuador.

Organizaciones de la sociedad civil que trabajan por la conservación de los océanos y los tiburones en Ecuador y Perú calificaron como “un triunfo” el anuncio de la CITES. El Ministro del Ambiente, Agua y Transición Ecológica en Ecuador, José Dávalos, publicó en su cuenta twitter que su ministerio trabajará “en forma coordinada” con la Cancillería de Ecuador y el Ministerio de la Producción para cumplir con las exigencias.

Las exigencias de la CITES

En Ecuador, la captura dirigida hacia los tiburones está prohibida y solo se pueden aprovechar aquellos animales que son pescados incidentalmente, es decir, que caen por accidente en las redes o en los anzuelos que han sido lanzados al mar con el objetivo de capturar otras especies. Sin embargo, expertos llevan años denunciando que, bajo la excusa de la pesca incidental, miles de tiburones continúan siendo capturados.

De hecho, una investigación de Mongabay Latam advirtió que en 2021 las exportaciones de aletas de tiburón desde Ecuador se triplicaron en comparación al promedio de los últimos ocho años alcanzando las 223 toneladas por un valor de 6,5 millones de dólares y que el 78 % de esas exportaciones correspondieron a especies que están protegidas por la CITES.

toneladas de aletas de tiburón

En abril de 2020, en Hong Kong se decomisaron 26 toneladas de aletas de tiburón provenientes de Ecuador. Fotografía tomada de www.scmp.com.

Uno de los principales problemas radica en que la normativa no establece el porcentaje máximo de pesca de tiburón que puede ser considerada como incidental. Expertos han señalado que, en ocasiones, del 100 % de la pesca que trae una embarcación a puerto el 80% es tiburón, lo que necesariamente descarta que la totalidad de esos animales hayan sido capturados accidentalmente.

En la investigación publicada en 2022, el ingeniero especialista en Áreas Protegidas y autoridad CITES en Ecuador, David Veintimilla, advirtió que era urgente que se estableciera esa precisión. “Es necesario y nosotros hemos sido enfáticos en que se definan estos parámetros y estas cantidades para poder saber si se cumple o no se cumple con la incidentalidad”, dijo. Sin embargo, hasta ahora, esa precisión que debe establecerse en el reglamento de la ley de pesca no se ha concretado.

Por otra parte, cuando un país desea exportar una especie que está enlistada en CITES II —categoría de protección que permite la comercialización, pero bajo ciertas restricciones— éste debe realizar un estudio científico sobre la población de la especie, llamado Dictamen de Extracción No Perjudicial (DENP). Si dicho estudio da como resultado positivo, entonces la especie sí podrá ser exportada (aunque con un permiso emitido por la autoridad CITES del país exportador), de lo contrario su comercialización estará prohibida.

Para que la conservación de los tiburones sea efectiva, aseguran los expertos, no basta con que los DENP sean positivos, sino que deberían determinar un límite de cuántos animales pueden exportarse, es decir, una cuota.

De hecho, para el abogado especializado en materia ambiental, César Ipenza, un DENP que no contemple una cuota “no cumple” con el objetivo del convenio CITES que regula la extracción de los recursos para evitar su sobreexplotación. “Esto genera un problema tremendo. Si no hay cuota de exportación puedo estar sacando el mismo recurso que está en un nivel de vulnerabilidad y destruyéndolo, poniéndolo en mayor peligro incluso”, explica.

El problema, justamente, es que Ecuador no ha establecido cuotas de exportación en sus DENP.

Para que Ecuador evite la suspensión impuesta por la CITES, en un plazo de 120 días contados a partir de la finalización de la reunión de las partes en Suiza, el país deberá tomar medidas para garantizar la aplicación adecuada del Artículo IV que dice relación con los DENP y los dictámenes de adquisición legal. En concreto, Ecuador deberá determinar la capacidad de pesca y límites de las capturas y establecer cupos sobre el comercio de tiburones y rayas basados en los datos científicos disponibles.

“Es esencial que Ecuador establezca de manera inmediata cuotas de captura y comercio para la pesca incidental de tiburones”, sostuvo la CITES en su informe.

Además, el país deberá “reforzar sus Autoridades Científicas CITES, desarrollando su capacidad y proporcionándoles los recursos suficientes para realizar su trabajo”.

Para Cristina Cely, directora de la organización ambiental One Health Ecuador, es poco probable que en plena transición presidencial (el presidente electo, Daniel Noboa, asumirá el cargo el 23 de noviembre) Ecuador pueda cumplir con las exigencias. “¿Quién y cómo van a lograr en estos 120 días cumplir con estos requerimientos cuando, por ejemplo, en tres años de emisión de la Ley de Pesca todavía no tenemos un reglamento [que establezca el porcentaje máximo de pesca incidental]?. Cuestionamos muchísimo lo que pueda suceder en estos 120 días”, dijo.

Mongabay Latam envió preguntas al Ministerio de Ambiente, sin embargo, hasta la publicación de esta nota no se tuvo respuestas.

Las banderas rojas tras la decisión de la CITES

El Comité Permanente de la CITES también determinó que todos los países importadores que están adheridos a la Convención deberán “informar a la Secretaría sobre los volúmenes de especímenes de tiburones y rayas incluidos en la CITES que fueron importados desde el Ecuador o cuyo país de origen era el Ecuador”.

Además, instruyó a la Secretaría de la Convención solicitar a Perú una invitación “para proporcionar asistencia en el país y realizar una evaluación técnica y una misión de verificación para comprender cómo las autoridades CITES garantizan que los especímenes de tiburones y rayas y otras especies acuáticas se importan y reexportan”. Esta instrucción del Comité cobra especial relevancia toda vez que Perú es “uno de los mayores exportadores de aletas de tiburón en el mundo”, aseguró la CITES en su informe, y que “se están emitiendo documentos CITES para autorizar volúmenes importantes de comercio de aletas y carne de tiburones desde Ecuador hacia Perú como captura incidental”.

Tiburones desembarcados

Aletas y tiburones desembarcados en Manta. Fotografía de archivo de Mongabay Latam.

Una de las situaciones más graves que advierte el informe elaborado por la Secretaría de CITES es la discrepancia entre las cifras de exportación e importación de aletas de tiburón de Ecuador y Perú, respectivamente. Durante el 2021, Ecuador reportó exportaciones por un volumen de 210 558 kilos, mientras Perú registró importaciones por 243 777 kilos. Es decir, “los datos muestran una discrepancia en las cifras reportadas por los dos países de 33 219 kilos”, dice el documento.

Además, “las importaciones de aletas de tiburón procedentes de Ecuador en el 2021 fueron 10 veces más altas que en el 2020 (…) Teniendo en cuenta que estos volúmenes provienen de la pesca incidental, porque la pesca dirigida de tiburón está prohibida en Ecuador, los niveles de comercio parecen muy significativos”, sostiene el informe.

Comparación entre las importaciones de aletas de tiburón

Comparación entre las importaciones de aletas de tiburón reportadas por Perú y las exportaciones reportadas por Ecuador entre 2017 y 2022. Gráfica de CITES.

La Secretaría también notó algunas discrepancias entre las exportaciones y ciertos Dictamen de Extracción No Perjudicial (DENP). Una de ellas involucra al tiburón zorro pelágico (Alopias pelagicus), una especie considerada En Peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El DENP elaborado por Perú para esta especie establece una cuota de 12 toneladas para el período septiembre de 2020 a septiembre de 2021. Sin embargo, solo en el año 2021, Perú importó desde Ecuador 165 toneladas de esta especie. Si bien expertos aseguran que la cuota peruana no afecta la cuota ecuatoriana, la población del Alopias pelagicus es compartida entre ambos países, por lo tanto, lo que se pesca en un país forma parte de la misma biomasa que en el otro.

Así mismo, “en lo que respecta a las Alopias superciliosus (tiburón zorro), la Autoridad Científica CITES del Perú emitió un DENP negativo ante la falta de información disponible, en mayo de 2018. Sin embargo, Perú importó de Ecuador 15.9 toneladas de aletas secas de esta especie en el 2021”, indica el informe de la Secretaría de CITES.

Dado este panorama, la Secretaría solicitará al Perú que le extienda una invitación para realizar una evaluación técnica y una misión para verificar la legalidad de las aletas y la carne de tiburón provenientes de Ecuador. Expertos aseguran que dicha misión podría abrir una caja de pandora. De hecho una investigación de Mongabay Latam, publicada en mayo de este año, determinó que entre 2017 y 2021, nueve empresas exportaron desde Perú más de 153 toneladas de aletas de tiburón con permisos CITES que no cumplían con los requisitos.

Para el abogado ambiental César Ipenza, la decisión de la CITES es también una advertencia para Perú. “Si es que el país no hace lo que debe hacer esto podría, en un futuro no muy lejano, llevar a una sanción que sería suspender también el comercio de aletas desde el Perú”.

El Comité Permanente también estableció que tanto Ecuador como Perú deberán reforzar sus marcos reglamentarios para fortalecer el control del comercio ilegal de especies acuáticas y reforzar las capacidades en la lucha contra la delincuencia organizada transnacional relacionada con el comercio ilegal de tiburones.

Además, ambos países deberán crear una plataforma binacional para la cooperación y coordinación entre las autoridades competentes. También deberán presentar un informe a la Secretaría de la CITES, sobre los progresos realizados en la aplicación de estas recomendaciones 90 días antes de la 78a reunión del Comité Permanente (SC78).

Tiburones desembarcados en el puerto de Manta

Tiburones desembarcados en el puerto de Manta, Ecuador. Fotografía de archivo de Mongabay Latam.

Según Cely, el anuncio de la CITES ha sido recibido por las organizaciones ambientales y conservacionistas en Ecuador como un triunfo.“CITES finalmente reconoció que Ecuador ha hecho las cosas muy mal alrededor de la pesca entre comillas incidental de tiburones”, dice. Sin embargo, asegura que la noticia también es “una amargura” porque “si nosotros nos hubiéramos auto regulado, auto impuesto un control, se hubiese podido evitar la vergüenza internacional. Lo que tenemos ahora es que, como un niño malcriado que no aceptó sus errores o su mal comportamiento, nos den un golpe en la mano, nos llamen la atención delante de toda la clase”.

Por lo pronto, expertos esperan que en los 120 días que Ecuador tiene para resolver satisfactoriamente las exigencias de la CITES, los exportadores intenten sacar del país la mayor cantidad de aletas posible. “Recordemos que hay organizaciones criminales vinculadas en Ecuador y en Perú que convergen, que coordinan, entonces van a pretender sacar lo más pronto posible todo lo que puedan”, dice Ipenza.

Lo mismo advierte Cely, quien asegura que ya ha recibido información de inspectores de pesca sobre grandes cantidades de aletas que estarían esperando los permisos para ser exportadas a Perú.

El abogado Ipenza indicó a este medio que ha alertado sobre esta situación a la Fiscalía Ambiental de Tumbes, en la frontera peruana con Ecuador, para que se establezcan los mecanismos de control y coordinación necesarios con aduanas y la policía.

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Michelle Carrere
Periodista en Mongabay Latam.
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