La madrugada del domingo 7 de noviembre de 2021, hubo una explosión en las instalaciones del radar recién instalado en el cerro Montecristi, en la provincia costera de Manabí. El radar que había sido instalado tan solo días antes, el 27 de octubre, para detectar “narcoavionetas” no pudo volver a funcionar.

Última Actualización: 21 noviembre, 2022
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De forma preliminar, el Ministerio de Defensa Nacional dijo que la explosión pudo ser un “atentado terrorista”. Sin embargo, más de un año después las investigaciones continúan y no hay todavía conclusiones sobre lo que ocurrió. 

Te contamos todo lo que sabemos de la explosión del radar de Montecristi y cómo avanza la investigación. 

¿Qué pasó?

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El 7 de noviembre de 2021, el Ministerio de Defensa anunció que hubo una explosión en el cerro Montecristi donde días atrás se había instalado un radar para detectar las narcoavionetas. 

En un comunicado, publicado la tarde de ese mismo día, el Ministerio dijo que las Fuerzas Armadas y la Policía se encargarían de las investigaciones para recolectar datos e identificar las razones de la explosión. El comunicado también decía que hubo daños en el radar que afectaron su funcionamiento.  

La explosión no dejó heridos ni fallecidos, solamente pérdidas económicas. El monto del daño asciende a más de 7,2 millones de dólares. 

Luis Hernández, quien entonces era el ministro de Defensa, dijo que los efectos de la explosión afectaron la estructura del radar y que por eso quedó inhabilitado. La detonación no afectó a la antena que detecta el movimiento en el cielo —la antena quedó intacta— pero sí destruyó la base sobre la que gira el radar. 

Los costos del daño serán asumidos por una aseguradora ya que el radar estaba asegurado cuando ocurrió la detonación.

El 9 de mayo de 2022, el radar fue trasladado a un centro de mantenimiento de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) en Latacunga.

¿Cómo sucedió? 

El 27 de octubre de 2021, cuando el gobierno inauguró el radar, Geovanny Espinel, entonces comandante general de la Fuerza Aérea, dijo que el radar permitiría la detención de tráfico aéreo no identificado y que funcionaría las 24 horas del día, todos los días del año

Para que el radar funcionara de esa forma, debía estar resguardado. Por eso, meses antes, en agosto de 2021, el presidente Guillermo Lasso declaró al Cerro Montecristi y a la parroquia San Isidro como área reservada militar de defensa. 

Un área reservada militar de defensa es una circunscripción geográfica en la que se aplican ciertas medidas de seguridad para proteger la soberanía e integridad territorial. Un destacamento militar fue erigido en la zona, que está a unos 600 metros de altura. Según las autoridades, además, había ocho militares que se encargaban de la seguridad del radar en el lugar.

Pero, que en un lugar tan aislado haya sido posible entrar a dinamitar o bombardear con un dron al radar ha levantado muchas preguntas. El entonces ministro Hernández fue cuestionado sobre una posible complicidad de funcionarios públicos, a lo que él respondió que “nada está descartado”. 

Hernández dijo que esperarían un informe detallado de la Policía Nacional para poder ir más allá de las meras elucubraciones. “Solo así sabremos qué medidas tomar y saber qué se hizo mal”, dijo. 

Las investigaciones

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Días después de la explosión del radar en Montecristi, el entonces ministro de Defensa Luis Hernández atribuyó la detonación “a la activación del narcotráfico” en el país.

Hernández ordenó que la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) y el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas empiecen una investigación interna sobre el estallido

Además, Hernández aseguró que el Ministerio de Defensa haría una indagación interna con una comisión especial (aunque no explicó cómo estaría conformada). 

Pero no son las únicas investigaciones. La Fiscalía también lleva a cabo una investigación penal. Tras el presunto atentado, el general Antonio Puga, comandante del Comando de Operaciones Aéreas y Defensa, presentó una denuncia por presunto sabotaje. 

Un año después de la detonación, en una entrevista del 21 de noviembre de 2022, Gabriel García, nuevo Comandante de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, confirmó que 25 de sus miembros fueron sancionados por la institución por los errores en el manejo de la seguridad del radar. De ellos, 16 eran oficiales y 9 eran aerotécnicos, y todos fueron removidos de sus funciones. 

Además, por su parte la Fiscalía investiga a 16 de ellos por el presunto delito de sabotaje. El Código Orgánico Integral Penal (COIP), sanciona este delito con prisión de 7 a 10 años. 

El comandante García dijo que la FAE seguirá apoyando a la Fiscalía en su investigación y anunció que también pidió la intervención de la Contraloría para realizar un examen especial. 

El radar

Con el objetivo de avanzar en su lucha contra el narcotráfico, el presidente Guillermo Lasso anunció que se instalaría un radar en el cerro Montecristi, en la provincia costera de Manabí. El radar fue adquirido a la empresa española Indra en 2014, por 88 millones de dólares—cuando Rafael Correa aún era Presidente—. El radar estuvo en lugar desconocido hasta que Lasso decidió reubicarlo en Montecristi con el objetivo de garantizar la seguridad nacional.

Para esta reubicación, el 17 de agosto de 2021, Lasso declaró como área reservada militar de defensa a los cerros Montecristi y San Isidro, en Manabí. El radar, cuyo objetivo era detectar las narcoavionetas con las que los grupos criminales organizados despachan drogas hacia los mercados internacionales, fue instalado en el cerro Montecristi y el 27 de octubre empezó a funcionar. 

 Ese día, en una ceremonia, el presidente Guillermo Lasso dijo que así terminaba “la historia de entregarles a los narcotraficantes el territorio ecuatoriano”. 

El aparato tenía un alcance de rastreo de 220 millas y era considerado una pieza central en el combate del Estado ecuatoriano al crimen organizado asociado al narcotráfico, que hace más de una década ha hecho de Manabí, uno de sus centros principales de operación en la región. 

Ahí, por ejemplo, cientos de pescadores son seducidos por las ofertas de la gran industria ilícita, que muchos ven como una única salida a la precariedad en la que viven.

A pesar de la explosión del radar en Montecristi, la fuerza aérea tiene en sus planes a largo plazo comprar nuevos radares. 

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Doménica Montaño
(Quito) Reportera de GK. Cubre medioambiente y derechos humanos.
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