Desde la década de 1970, en Ecuador se subsidia a los principales productos derivados del petróleo: gasolina, diesel y gas licuado de petróleo (GLP). Aquí te explicamos qué son los subsidios, cuáles son sus ventajas y las críticas en su contra. 

Una breve descripción

Los subsidios son “una contribución financiera de un gobierno u organismo público” o “cualquier forma de ingreso o o apoyo de precio” que concede un beneficio sobre cierto producto, según la Organización Mundial del Comercio (OMC). 

Los subsidios pueden ser transferencias monetarias como los bonos, incentivos fiscales, el suministro de bienes o servicios por parte del gobierno, entre otros.   

El subsidio a los combustibles se da cuando el gobierno reduce el costo de la producción de los combustibles, aumenta el precio que reciben los productores de energía o reduce el precio que pagan los consumidores de esa energía. Es decir, cuando el gobierno paga por una porción de la gasolina, el gas, u otros combustibles para que el usuario tenga que pagar menos, como sucede en Ecuador

Esos subsidios hacen que los combustibles fósiles se vuelvan más asequibles para los usuarios, desde un punto de vista financiero, que cualquier otro tipo de fuente de energía. 

Última Actualización: 24 octubre, 2022
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El economista y ex ministro de Energía y Minas, Alberto Acosta, dice que los subsidios son “una ayuda que se da a través del Estado a determinados grupos de la sociedad o a determinadas actividades económicas”. En el caso de Ecuador, dice Acosta, este beneficio para los combustibles se ha mantenido “generalizado en el tiempo sin cambios profundos” desde la década de 1970.

¿Qué riesgos tienen?

Estas medidas están destinadas a proteger a los consumidores, al mantener precios bajos. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional advierte que “tienen un alto costo” porque: 

  1. Implican costos fiscales altos que llevan a impuestos o endeudamiento más altos.
  2. Promueven la asignación ineficiente de los recursos de la economía, lo que obstaculiza el crecimiento económico del país. 
  3. Fomentan la contaminación, contribuyen al cambio climático y a las muertes prematuras por la contaminación del aire local. 
  4. No estar bien focalizados a los pobres. En su mayoría están beneficiando a los hogares de más ingresos. 

Según el gobierno, los subsidios le cuestan al país miles de millones de dólares. En 2021, le costaron 2.194 millones de dólares y para 2022, el costo estimado hasta el final del año será de 2.139 millones. 

Acosta dice que se pueden hacer varias lecturas del costo total de esos subsidios. Por ejemplo, dice que se debe tomar en cuenta cuánto cuesta fabricar y refinar esos derivados de petróleo y compararlos con el precio de venta. Además, dice que se debe calcular cuánto nos cuesta importar esos combustibles en relación al precio interno de venta. 

Según el FMI, eliminar los subsidios y usar ese dinero para un gasto social bien focalizado podría tener resultados “sostenibles y equitativos”. Lo mismo pasaría, dice el Fondo, si se reducen los impuestos ineficientes y si hay inversiones productivas. 

El analista económico José Alvear dice que el gobierno gasta cientos de millones de dólares en subsidios que es dinero mal distribuido por el Estado. Con esos recursos, “podríamos tener un canal para potenciar educación, para potenciar salud y la seguridad”, dice. 

Además, el FMI dice que eliminar los subsidios a los combustibles fósiles reduciría “las preocupaciones sobre la seguridad energética relacionadas con los suministros volátiles de combustibles fósiles”. Alberto Acosta dice que se debería construir una economía post petrolera, en la que dependamos cada vez menos del petróleo porque “no solo se está acabando sino que es uno de los causantes principales de la crisis climática”. 

¿Cómo funcionan en Ecuador?

El ex ministro Acosta dice que Ecuador no ha tenido una política clara de subsidios. “Han sido aceptados por gran parte de la sociedad como una realidad de un país que exporta petróleo”, dice Acosta. Según él, los subsidios se ven como un beneficio para el pueblo que es el dueño de ese crudo. 

En los últimos años, ha habido dos puntos de quiebre relacionados a los subsidios. En 2019, el entonces presidente Lenín Moreno decidió eliminar los subsidios a la gasolina —Extra y Ecopaís— y al diésel

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Moreno dijo que “este subsidio ha beneficiado durante décadas” a “los que viven del contrabando”. Además dijo que el país destinaba en ese momento más de 1.300 millones de dólares anuales al subsidio de estos combustibles. Estos recursos, dijo, se invertirán en salud, vivienda y seguridad social.

Sin embargo, días después, Moreno se retractó en la decisión de eliminar los subsidios, presionado por los 11 días de paro nacional que dejó 10 muertos y cientos de heridos. 

La conversación se retomó en 2022, después del paro nacional de junio de este año. La focalización de los subsidios fue una de las 10 mesas de diálogo entre el gobierno y las organizaciones sociales. 

Esta fue la mesa más complicada y una en la que no se llegó a acuerdos sobre los puntos principales como el mecanismo y las herramientas que se utilizarán para cumplir con el objetivo. Se firmó un acta en la que dice claramente que “no existen acuerdos sobre la focalización de los subsidios a los combustibles”.

Las organizaciones y el gobierno no consiguieron unificar sus propuestas para establecer una política de comercialización acorde al manejo de precios y subsidios de los combustibles, que beneficie al sector agricultor y rural y obligue a sectores con más dinero a pagar más. 

Las organizaciones sociales insistían en que se le quite el subsidio a los sectores atunero y camaronero. Leonidas Iza acusó al presidente Guillermo Lasso de proteger a los grandes grupos económicos que “más se han beneficiado de los subsidios por 20 años”.

El acuerdo sobre combustibles al que sí se llegó

Un consenso alcanzado en las mesas de diálogo fue establecer ciertos parámetros para definir quiénes no podrían ser beneficiarios de los subsidios. Ese acuerdo propone que no pueden comprar combustible subsidiado son: 

  1. Las personas que tengan un carro con cilindraje alto. Es decir quienes tengan: 
    1. Autos con cilindraje mayor a 2.201 centímetros cúbicos 
    2. Camionetas con cilindraje mayor a 3.001 centímetros cúbicos. 
    3. Vehículos tipo Jeep o vehículos utilitarios deportivos (SUV, por sus siglas en inglés) con cilindraje mayor a 2.401. 
    4. Motos con cilindraje mayor a 301 centímetros cúbicos. 
  2. Quienes ganen más de 41.603 dólares al año. Eso equivale a poco más de 3.400 dólares al mes. 
  3. Las personas naturales o jurídicas que tengan tres o más carros. 

Todavía se deben formar comisiones para definir las reformas legales y dar seguimiento a estos acuerdos. Según el gobierno, al aplicar estos parámetros de exclusión, se ahorraría entre 150 y 250 millones de dólares anuales. 

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Susana Roa Chejín
(Ecuador, 1997) Periodista lojana y jefa de la redacción de GK. Cubre economía, sexualidad y derechos. Le interesan los temas de empleo, educación financiera y salud sexual y reproductiva.
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