Un banco que almacenará información genética de la flora y fauna ecuatoriana se construirá en el país. El gobierno anunció que creará el Centro de Recursos Genéticos Corea-Ecuador. 

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El Ministro de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (Maate), Gustavo Manrique, lo llamó “el Arca de Noé del Siglo XXI”.

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Aunque en el boletín de prensa emitido por el Ministerio, se detalla que el Centro logrará la creación de cosméticos, materiales de construcción y plásticos sostenibles, la directora del Centro de Investigación Biomédica (CENBIO) de la Universidad UTE, Linda Guamán, cree que las declaraciones del gobierno son “un poco osadas, porque la verdad no es tan sencillo”.

¿Qué son los centros de recursos genéticos?

También conocidos como bancos genéticos, estos centros sirven para almacenar la información genética de animales y plantas endémicas o en peligro de extinción. 

Estos ahorros genéticos podrían servir en casos de emergencia —por ejemplo, reconstruir la población de una especie que ha sido severamente de prada. Proteger los recursos genéticos del país, dice Linda Guamán, abriría otras posibilidades de menor escala si también se impulsa el sector de la investigación genética.

Otro de sus usos es utilizar estas reservas genéticas para crear especies más resistentes a plagas o drásticos eventos climáticos, mediante métodos de modificación genética —como, entre otros, CRISPR-Cas

La investigadora Guamán explica que es posible que el almacenamiento de los recursos genéticos sirva para crear productos que beneficien al sector agroalimentario, como colorantes, saborizantes o espesantes. 

En el mundo, los bancos que almacenan información genética ha puesto a debatir, y en muchos casos, cambiado la forma de pensar de los científicos sobre si es ético o no utilizar tecnología genética en situaciones alarmantes, como la extinción de los animales. 

Eso incluiría, por ejemplo, la “resurrección” de especies ya perdidas. Uno de los casos más conocidos es el de la experimentación  luego de la muerte de Sudán, el último rinoceronte macho blanco del norte, en Kenia. 

Cuando murió, en 2018, extinguió oficialmente la subespecie a la que pertenecía. Sin embargo, el Zoológico de San Diego, en California, Estados Unidos, intenta rescatarla almacenando las células de Sudán almacenadas en su Frozen Zoo (Zoológico Congelado), que es una colección de más de “más de 10.000 cultivos de células vivas, ovocitos, esperma y embriones”, dice el zoológico sandieguino, guardadas a menos  160 grados Celsius—temperatura que se sentiría por la noche en el planeta Mercurio.

Sobre la posibilidad de crear un embrión de Sudán, el investigador de la Universidad de Duke, Stuart Pimm, dijo en una entrevista con National Geographic que era posible hacerlo con células madres pero que este tipo de prácticas implicaban “un enorme peligro moral”.

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“Si traemos especies de vuelta como en un escenario de Jurassic Park; entonces, podríamos seguir destruyendo los bosques”, dijo el experto refiriéndose a que la utilidad de estas herramientas no debe esquivar los esfuerzos humanos por la conservación de la fauna y flora a nivel global.

centro de recursos genéticos en Ecuador

Durante la presentación del proyecto, estuvo el presidente Guillermo Lasso y el director de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea, Keunsik Han. Fotografía del Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica.

¿Cómo será el nuevo Centro de Recursos Genéticos en Ecuador?

El centro tendrá un financiamiento de 9 millones de dólares donados por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica), el nuevo Centro de Recursos Genéticos, que durará hasta el año 2028.  “Ayudará a recolectar información genética de flora y fauna del país, y podrá digitalizarla y almacenarla”, explicó el director de Koica, Keunsik Han, durante el encuentro del 22 de febrero de 2022. 

Se prevé que el proyecto funcione en las provincias de Pichincha, Napo, Santa Elena, Loja, Galápagos e Imbabura. En ellas se crearán y equiparán más de siete biocentros con la ayuda de instituciones educativas y centros de investigación, según el Maate.

El nuevo banco de colección genética, dijo el Ministerio, permitirá proteger la biodiversidad ecuatoriana y “potenciará el crecimiento bioindustrial del país”.

Estas son algunos de los productos que el gobierno busca desarrollar con los recursos genéticos, productos de esta iniciativa:

  • Medicamentos
  • Cosméticos
  • Materiales de Construcción
  • Bioplásticos

Respecto a esta iniciativa, la investigadora y Directora de CENBIO, Linda Guamán, le dijo a GK que le parece “osado” que el gobierno haya anunciado que se podrán hacer combustibles, medicamentos y cosméticos. “No es tan sencillo”, opinó Guamán, destacando que no es algo que se pueda lograr en pocos años porque requiere de mucha investigación y de precios más competitivos. 

Como ejemplo, mencionó su tesis de PhD, en la que tuvo que elaborar plásticos sin necesidad de petróleo, a partir de los residuos de la caña de azúcar. Aproximadamente, el kilo de Polietileno Tereftalato(PET) —el tipo de plástico que se utiliza principalmente en botellas— en el mercado de la petroquímica podría costar un dólar, mientras que el kilo de plástico que produjo Guamán podría costar seis dólares. “Seguramente, en el futuro, es algo que sí se podrá lograr, pero por ahora los precios no son competitivos”, asegura.

Según el Ministerio de Ambiente, el centro beneficiará de forma directa a aproximadamente 2 mil investigadores y técnicos, y a 3 mil estudiantes. De forma indirecta, especificó el gobierno, el Centro de Recursos Genéticos favorecerá a alrededor de un millón de usuarios o personas interesadas en los sectores de ambiente, agricultura, pesca y educación. 

Desafíos de la investigación genética en Ecuador 

Uno de los problemas en los que hizo énfasis Guamán al asegurar que era complicado desarrollar estas investigaciones en Ecuador, es la burocracia que los científicos deben enfrentar para transportar una planta de una provincia a otra. 

“Yo he vivido esto en carne propia”, dijo la experta, mientras, enérgicamente, explica cómo tramitar un Permiso de Acceso a Recursos Genéticos con el Maate, que sirve para tomar muestras genéticas en espacios públicos.

Guamán dice que esa gestión podría tomar hasta seis meses, mientras que el financiamiento de un proyecto de investigación podría ser solamente para un año. 

Asimismo, Guamán dijo que si un investigador quiere transportar por tierra una planta desde una provincia a otra, debe pedir permisos en cada una de las provincias por las que la planta va a pasar. “Son cosas muy burocráticas y no tienen sentido: ¿pedir permiso por todo lado si me llevo una planta de manzanilla?”, cuestionó Guamán.

Para Guamán, el centro de recursos genéticos tendrá sentido solamente si también se hacen cambios en la forma de hacer investigación genética en el país y si se impulsa el financiamiento de la Secretaría  de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Senescyt) para los proyectos de genética.  “Proteger los recursos genéticos está bien, pero todavía no estamos en la capacidad de traducir eso en un producto porque todavía nos faltan varios pasos intermedios”, aseguró Linda Gumán. 

Koryna Herrera
Periodista colaboradora de GK. Cubre temas de medioambiente.