Neisi Dajomes ganó la tercera medalla olímpica de oro en la historia del Ecuador. Es, además, la primera mujer ecuatoriana en lograrlo. En una entrevista poco tiempo después de ganar, dijo “me gusta demostrar que, aunque en la plataforma muchas veces nos transformemos, seguimos adentro en el alma siendo unas niñas, unas mujeres muy luchadoras”. Y precisamente, aunque su triunfo ha conmovido, naturalmente, a todo un país, es para las niñas para quienes esta victoria histórica podría significar muchísimo más. 

Las niñas (con a específicamente) nacen y crecen en un mundo que todavía es demasiado machista y adultocéntrico —es decir que cree en la superioridad de los hombres sobre las mujeres, y que cree que los menores de edad no tienen un espacio valioso en la sociedad y por ende, sus voces no importan. Por eso, suelen ser un grupo social doblemente vulnerable: por su edad y por su género. 

En español, en inglés y seguramente en decenas de idiomas decir que alguien es “como una niña” (like a girl) es casi un insulto. Quienes usan la expresión lo hacen para decir que alguien es débil, sensible, delicado, inmaduro, y un montón de características para resaltar que esa otra persona es menos. Te comportas como una niña. Lloras como una niña. Juegas fútbol como una niña. Siempre ha tenido una connotación negativa pero ayer la pesista ecuatoriana Neisi Dajomes ha cambiado para siempre esa expresión. 

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Ayer las niñas —que no siempre son escuchadas por los niños, o por sus padres, madres y maestros— vieron a Neisi y se vieron a ellas. En mi feed de Twitter vi fotografías de niñas de 4, 5, 6 años, frente a la televisión viendo a Neisi Dajomes con su turbante azul con rojo, amarillo, verde con un lazo grande en el centro de su frente, con dos moños de su hermoso pelo rizado, con unas argollas en sus orejas, con las uñas moradas, y con zapatos deportivos —uno rosado y otro amarillo— y medias —una negra y otra amarilla, con personajes de los Simpsons— levantando unas pesas que parecen inlevantables para completar su participación y alcanzar la gloria olímpica. Luego de la hazaña, las niñas la vieron gritar, llorar, saltar como una niña, y luego pararse en el podio para recibir la medalla de oro, el más grande reconocimiento que una deportista puede tener.

niña viendo a Neisi Dajomes

Una niña de 4 años mira en la televisión a Neisi Dajomes celebrar su medalla de oro.

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Si pensamos en la niña que fue Neisi Dajomes, pues la vulnerabilidad se multiplica: afrodescendiente, nacida en la Amazonía (una de las regiones más pobres del país) e hija de padres refugiados. Todas son condiciones que suponen mayores obstáculos para que desarrollen una vida plena en la que puedan cumplir sus propósitos de vida (aquellas metas a las que comúnmente llamamos sueños). Por ello —y varios estudios lo demuestran— a las niñas les cuesta mucho más que a sus pares masculinos alcanzarlos. 

Ahora, a los 23 años, Neisi Dajomes les ha dicho a las niñas del Ecuador (¡y del mundo!) que ellas también, a pesar de cualquier obstáculo como en Ecuador lo son la raza, la condición migratoria, la ciudad de nacimiento, o que alguien les diga que “las niñas no hacen eso” o que “eso no es para niñas” pueden levantar las pesas que sean, ganarse una medalla de oro. En definitiva, les ha dicho, con sus actos, que puedan hacer todo lo que se propongan, como ella. Como Neisi Dajomes. 

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Que las niñas tengan mujeres como referentes es más importante de lo que creemos. Estas figuras a seguir por lo general están en lo que ellas ven, escuchan, consumen, como, por ejemplo, en los medios. En 2019, Plan Internacional —una organización que trabaja en 72 países a favor de los derechos de los niños con un enfoque especial en niñas — publicó el informe “Cambiemos el guión” (Rewrite her story en inglés) que analizó las 56 películas de mayor recaudación en 2018 en 18 países, y entrevistó a 10 mil niñas y adolescentes sobre cómo se sentían representadas. 

Entre los hallazgos estuvo que cerca de siete de cada diez personajes en los filmes son hombres, y que ellos hablan el doble que las mujeres. “Uno necesita que una persona nos dé un ejemplo y nos diga ‘tú puedes hacerlo’. Alguien que nos anime”, respondió una adolescente de 15 años de República Dominicana que fue consultada durante la investigación, financiada por el Instituto Geena Davis para el género en los medios. 

Neisi Dajomes es esa mujer en la televisión que les ha dicho a las niñas “tú puedes hacerlo”, y podría romper esa brecha que se crea entre los niños y las niñas —que es conocida como la brecha de los sueños

En sus primeros años de vida los niños y niñas están libres de prejuicios. A medida que van creciendo, dice la neurobióloga Mara Dierssen, aparecen los estereotipos que muchas veces son simplemente culturales. Dierssen explica que según un estudio publicado en la revista Science, a los seis años las niñas empiezan a asumir los estereotipos sobre sus capacidades intelectuales. A esa edad, las niñas “empezaban a pensar que a lo mejor la ciencia más dura, la física por ejemplo, no era muy de niñas. Que a lo mejor para las matemáticas tampoco servirían tanto”, dice Dierssen. “Cosa que no es verdad porque luego cuando se estudian esos factores, los resultados que obtienen las niñas en matemáticas son mejores que los niños”, dice la neurobióloga Dierssen. 

A Neisi le pasó algo similar con el deporte que ahora ha coronado. Cuando tenía 11 años, contó su entrenadora Mayra Hoyos a Diario El País en 2016, le dijeron que se le iba a hacer el cuerpo feo y que se iba a quedar pequeña si seguía alzando pesas. 

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Hoyos le dijo que no era cierto y la convenció de que regresara a entrenar. Ayer, tras su victoria, Dajomes reafirmó que a ella no le encajan los estereotipos. “Siempre me he caracterizado por tener algo muy femenino”, dijo poco después de bajarse del podio físico —pues sobre el simbólico permanecerá para siempre. “Me gustan los zapatos, las medias, siempre las uñas pintadas. Me encanta esto y demuestra que el hecho que levantemos pesas las mujeres, no significa que perdamos nuestro espíritu femenino y mucho menos nuestro espíritu de niña”, dijo. La entrenadora Hoyos y Neisi Dajomes han logrado que la mañana del 1 de agosto de 2021, una niña quiteña de cuatro años, mientras desayunaba y veía a Dajomes triunfar en la televisión, diga “yo quiero ser entrenadora”. 

Fantástico. Entrenadora o lo que ella quiera. Esa es la lección. Las niñas, como lo fue Neisi, son fuertes y pueden lograr lo que se propongan. Neisi Dajomes, con su atuendo juvenil, fresco y divertido, y su invencible fuerza encarna perfecto uno de los slogans del instituto de Geena Davis: “si ella lo puede ver, lo puede ser” (if she can see it, she can be  it, en inglés).