La actividad del volcán Sangay, ubicado en la provincia amazónica de Morona Santiago, continúa. El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional— encargado de monitorear en tiempo real los volcanes activos y fallas tectónicas en el territorio nacional— informó que desde la noche de ayer, viernes 19 de junio, registró el descenso de flujos de lodo y escombros en el volcán.

En su cuenta de Twitter, el Instituto dijo que “se mantiene un monitoreo constante para evidenciar la evolución del evento”. Según un boletín de la institución, se recomienda a la población “no ingresar ni acercarse a los cauces de los ríos Volcán y Upano”.

¿Desde cuándo el volcán Sangay está activo?

El fenómeno de descenso de flujos de lodo ha sido recurrente desde el inicio de la actividad el 7 de mayo de 2019. Según información del Instituto Geofísico, esto se debe a que las lluvias sobre la gran montaña mueven el material volcánico acumulado. 

La última vez que el Sangay expulsó ceniza fue el 31 de mayo de 2021. El evento, según el Instituto Geofísico, fue una liberación de energía del tremor del volcán, una señal sísmica que, generalmente, sucede antes de las erupciones volcánicas. 

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El volcán Sangay es uno de los 27 volcanes más activos del país. Es el último volcán al sur del Ecuador, en la provincia de Morona Santiago. Su última gran erupción fue en 1628. Se sabe que en ese entonces, emitió una gran columna de ceniza que cubrió unos 50 kilómetros hacia el noroccidente. Incluso, según los reportes históricos, la nube de ceniza llegó a obstruir la luz del sol, por varios días.

¿Cuáles son los escenarios en el caso de una posible erupción del volcán?

Por los patrones de la actividad del volcán, el Instituto Geofísico propone dos posibles escenarios eruptivos

Uno, calificado como el “más probable”, es que continúe la actividad eruptiva con picos, emisiones entre leves e importantes de ceniza y una potencial remoción de escombros en la quebrada suroriental.

Según el Instituto, este escenario implica la emisión ocasional de flujos de lava, que, a su vez, producen flujos piroclásticos que descenderían por la cabecera del río Volcán. 

En este escenario, los principales fenómenos que pueden afectar a la población son:  leves a fuertes caídas de ceniza debido a la actividad explosiva, emisión sostenida de ceniza y movilización de material volcánica. Además, se generarían flujos de escombros en los ríos Volcán y Upano, asociados a la remoción del material volcánico depositado por efecto de las fuertes lluvias. 

El escenario “menos probable”, según el Geofísico, es una erupción mayor. En este escenario, el volcán presentaría un patrón ascendente y repentino de su actividad eruptiva, asociado con un incremento fuerte de la tasa de emisión de magma (la masa de rocas fundidas que se encuentra en las capas más profundas de la Tierra a muy elevada temperatura y presión).

En este escenario se podría generar una fase explosiva mayor, como la ocurrida en 1628, cuando se reportaron fuertes caídas de ceniza en la ciudad centroandina de Riobamba y sus alrededores. Este escenario estaría caracterizado por la generación de nuevos flujos piroclásticos que tendrían un mayor alcance, pero sin llegar a poner en riesgo zonas pobladas.