Sound of freedom, la película que coescribió y dirigió el mexicano Alejandro Monteverde, generó algo que pocas veces ha pasado. Logró que representantes de la extrema derecha, del movimiento QAnon —que sostiene que una élite de poderosos y adoradores de Satanás manda en el mundo— la promocionen, en medio de un mar de mentiras y de patrañas del marketing.

Han llegado a decir que Hollywood no quiso estrenarla porque, justamente, la película denuncia lo que esa industria supuestamente hace: usar niños y niñas, víctimas del tráfico de personas, para abusarlos sexualmente. Lo que realmente está pasando con Sound of freedom lo han vivido otros filmes en Hollywood: las complejidades de conseguir una buena distribución.

Lo que ha pasado con la distribución de Sound of Freedom es un conjunto de causalidades y paranoias. El filme, que tiene a Jim Caviezel —el protagonista de La pasión de Cristo, de Mel Gibson— como su estrella principal es sobre un ex agente del gobierno de Estados Unidos, Tim Ballard. El hombre decide rescatar a niños de una red de tráfico sexual en Colombia, donde se rodó el filme.

De esta forma, se supone que Ballard —basado en un personaje real— decide fundar su ONG Operation Underground Railroad, con la que, de acuerdo a la película, ha conseguido rescatar a 120 niños y niñas y devolverlos a sus familias. Un dato que siempre ha sido puesto en duda por varios expertos, de acuerdo a investigaciones del American Crime Journal.

A pesar de los cuestionamientos, el filme tiene momentos bien logrados e impacta, sobre todo en su primera media hora. Cuando el impávido Ballard, que interpreta Caviezel, tiene un giro de conciencia y decide no solo atrapar a la gente que comparte pornografía infantil —a la que él detiene, como parte de su trabajo en Homeland Security— sino hacerse pasar por un pedófilo para dar con un niño que vio en un video. 

Ballard lo hace y así empieza su misión. Y no se va a detener hasta dar con la hermana del niño que rescató, porque el niño se lo pidió.

No es que Sound of freedom sea un mal filme. Es uno más. Y está plagado de malas actuaciones y de momentos intensos. Si no fuera por la tensión en ciertas secuencias, pasaría sin pena ni gloria. Alejandro Monteverde, como director, no es malo. Pero tampoco puede hacer milagros en una película que tuvo un costo aproximado de 15 millones de dólares. Es un presupuesto bajo. De acuerdo al Film Independent Spirit Awards, el costo de un filme independiente puede variar entre 2 y 22 millones de dólares. 

En Sound of freedom esto se evidencia en las escenas que recurren a diálogos para que el espectador entienda lo que sucede. O en la gran secuencia final que, pese a lo gigante que aparenta ser, su puesta en escena es más sugerente que detallada.

Por eso sí es sorpresivo que hasta el momento, haya recaudado casi 150 millones. 

Si se toman en cuenta los ingresos, Sound of freedom es un exitazo. Porque, al parecer, ninguna publicidad es mala.

El supuesto odio a una película que nadie odia

La crítica de cine Lorraine Ali, de Los Angeles Times, ha definido de manera correcta lo que se ha convertido la película: es “el campo de batalla de la guerra cultural”. Esto, porque Sound of Freedom está tocando un tema que conspiradores de ultraderecha de Estados Unidos han convertido en su bandera: el combate contra la pedofilia.

“Por desgracia, la sola mención de la pedofilia hace sonar una campana pavloviana para los suscriptores de QAnon que creen que Hilary Clinton, el Partido Demócrata y cualquier otra persona con la que no están de acuerdo es un “groomer”, un pederasta, un capo de la pornografía infantil o un proxeneta de preescolares”, escribe Lorraine Ali. 

Esto ha tenido dos motivos centrales.

El primero son las declaraciones de Jim Caviezel quien, durante la promoción del filme, en el podcast de Steve Bannon, defendió teorías conspirativas alrededor de la pedofilia. De estas hay muchas, como la de Pizzagate, la teoría conspirativa con la que figuras de la ultraderecha aseguran que debajo de la pizzería Comet Ping Pong, en Washington DC., autoridades del gobierno y demócratas se reunían para abusar sexualmente de niños y niñas. 

El dueño del podcast, Steve Bannon, fundó en 2007 la web de noticias Breitbart News, de tendencia de extrema derecha y llegó a ser Jefe de Estrategia del gabinete de Donald Trump por 7 meses.

En la entrevista con Bannon, Caviezel llegó a hablar de la teoría del adenocromo, una sustancia que los seguidores de QAnon creen que se obtiene de la sangre de los niños que son víctimas de abusos por parte de los demócratas, de gente de mucho poder y de Hollywood como Tom Hanks y Oprah Winfrey.

El actor dijo cosas como que el adenocromo es “una droga de élite que [los poderosos] han utilizado durante muchos años” y que “es 10 veces más potente que la heroína y tiene algunas cualidades místicas como hacerte lucir más joven”.

El segundo motivo es también digno de cualquier paranoia. Muchos de los defensores a ultranza de la película aseguran que los medios de comunicación y que la principal cadena de cines de Estados Unidos —AMC— se han confabulado para que la película pase sin pena ni gloria. Para que la gente no vaya a verla. 

Una ridiculez. 

Hay mensajes en redes sociales que dicen que en ciertos cines de la cadena han apagado el aire acondicionado mientras transmiten la película para que el público salga de las salas. Algo que AMC ha desmentido categóricamente. Incluso se ha regado el rumor de que varios países la están prohibiendo. Eso es falso.

La película se está viendo en Estados Unidos y se estrenará en Ecuador el 31 de agosto.

Esta idea de que se ha querido callar la película también viene acompañada de los obstáculos en la distribución de Sound of freedom. Tiene, además, un factor que no se ha considerado entre los argumentos de quienes sostienen que hay una conspiración para que la gente no la vea: el confinamiento por covid-19.

Sound of freedom encontró financiamiento y se rodó en 2018. Estuvo lista entonces. Y si bien los productores tenían un acuerdo de distribución firmado como 20th Century Fox, pasó algo que nadie contempló: la venta del estudio a Disney.

Los proyectos se detuvieron hasta que Disney supiera qué hacer con ellos. En un momento de 2019 dijeron que no, que no la iban a estrenar. Entonces los productores del filme supuestamente intentaron con Netflix y Amazon, y ellos también les habrían dicho que no estaban interesados. 

Con plena pandemia sobre la cabeza, recién en enero de 2023, la distribuidora Angel Studios —que se dedica a distribuir películas vía a streaming, bajo el modelo video on demand— adquirió los derechos de distribución y, a través de crowdfunding, consiguió los fondos para un estreno en salas de cine.

Sound of freedom es la tercera película que Angel Studios estrena —y la segunda que han podido colocar en salas de Estados Unidos y otros países. La apuesta y el marketing ligado a que supuestamente Hollywood no quiere que se vea esta película ha servido.

En el fondo, solo se ha repetido una mentira mil veces y listo.

No es la única película que trata de este tema

Hay que tomar en cuenta que pese a las declaraciones de Caviezel, del propio Mel Gibson —que en un video invita a ver la película—, y de la entrevista que Jordan Peterson le hizo a Caviezel hace pocos días, Sound of freedom no es la única película sobre la trata de personas y niños víctimas de tráfico sexual.

En 2010 se estrenó el filme Whisltleblower, una coproducción canadiense, alemana y estadounidense. Esta película cuenta la historia real de Kathryn Bolkovac, la cabeza del departamento de asuntos de género de Democra Security, una empresa privada contratada por las Naciones Unidas en la zona de Bosnia, luego del conflicto entre Bosnia y Herzegobina. 

Bolkovac, interpretada a la perfección por Rachel Weisz, descubre una red de trata de personas —principalmente de mujeres ucranianas y bosnias— comandada por la empresa, con fines de tráfico sexual. Esto mientras las fuerzas de seguridad preferían ignorar el tema.

La película, dirigida por la canadiense Larysa Kondracki, es un thriller que se sostiene por la vocación de silencio por parte de autoridades y la magistral actuación de Weisz. En la vida real, Bolkovac desenmascaró la red al dar toda la información a la BBC y posteriormente le ganó un juicio a DynCorp, de la que Democra Security era subsidiaria.

Luego de su primera experiencia como Black Panther, en Captain America: Civil War, el actor Chadwick Boseman protagonizó Message from the king. En esta película, dirigida por el belga Fabrice Du Welz, Boseman es un sudafricano que llega a Estados Unidos a buscar qué pasó con su hermana menor, que apareció asesinada.

Message for the king está repleta de acción y el personaje de Boseman descubre que el asesinato de su hermana está relacionado al tráfico sexual de niños. Ella estaba intentando salvar al hijo pequeño de su ex pareja de estas redes, pero no lo consiguió. Y claro, obviamente esta red está llena de gente poderosa. Y al estar ambientada en Los Ángeles, esta gente poderosa es solo de una línea de trabajo posible: Hollywood.

Sí, Boseman se enfrenta a una mafia enquistada en Hollywood, terminando en un duelo con un productor, no solo para vengar a la hermana, sino para salvar al pequeño.

Esta película no es mala a pesar de tener sus contratiempos en el ritmo, por ejemplo. Sin embargo, sí es superior a Sound of freedom, ya sea por cómo está contada, por sus secuencias de acción y actuaciones. Además, se la puede encontrar en Netflix.

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Eduardo Varas
Periodista y escritor. Autor de dos libros de cuentos y de dos novelas. Uno de los 25 secretos mejor guardados de América Latina según la FIL de Guadalajara. En 2021 ganó el premio de novela corta Miguel Donoso Pareja, que entrega la FIL de Guayaquil.
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