El 4 de julio circularon imágenes de una turista que había sido mordida por un tiburón mientras hacía snorkel en la Isla Baltra, en Galápagos. La mexicana dijo a Radio Encantada Galápagos que estaba llegando a la orilla cuando “sentí un golpe, pero no me di cuenta bien de lo que era”. Luego vio que su pierna estaba ensangrentada. 

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La mujer, que no perdió la pierna a pesar de la gravedad de las heridas, fue operada en Santa Cruz y luego trasladada a Guayaquil. Carla Reinoso, coordinadora del ECU 911, dijo a la agencia EFE que este tipo de ataques son poco frecuentes y extraños en la zona.

Para entender por qué se dio la mordida del tiburón a la turista, en esta entrevista, Alex Hearn, investigador y profesor de biología marina de la Universidad San Francisco de Quito, habla de las interacciones de animales marinos con el ser humano. Menciona también el impacto del turismo en estas zonas y los aprendizajes que nos deja este hecho.  

¿Cómo podemos explicar la mordida del tiburón a la turista? ¿Está relacionado con la cantidad de turistas que visitan las islas Galápagos?

Sí, porque en cualquier momento en que los humanos ocupemos el mismo espacio que un depredador, hay un riesgo, ya sea en tierra o en mar. Además, mientras más gente esté en el agua en contacto con depredadores, hay más riesgo. 

¿Qué tan común es que esto pase? 

En Galápagos tenemos entre una y tres mordeduras de tiburones por año. Que, si uno se pone a pensar la cantidad de gente que se mete al agua que serán unas 300 mil personas al año entre residentes y turistas, la probabilidad es muy baja. Pero no es una probabilidad de cero.

Entonces cuando ha ocurrido, no se ha vuelto tan mediático como esta mordedura por el hecho que hubo los videos en redes sociales. Es decir, muchas veces no trasciende lo local. 

¿Lo podríamos catalogar como un ataque? 

No es realmente un ataque. Es una mordedura no provocada. 

¿Qué es una mordida no provocada? 

Es cuando la mordida no se da por una provocación por parte del humano, y ocurre en el hábitat natural del tiburón. 

¿Y por qué ocurren estas mordidas no provocadas? 

Normalmente ocurren porque los tiburones tienen una gama de sensores para encontrar sus presas porque la visibilidad en el agua no es muy buena. Dependen también de sus sentidos del oído, del olfato, eléctrico, así como las señales que esté emitiendo una persona. 

Por ejemplo, [la persona] puede estar nadando de forma errática, y así puede imitar a un animal que está herido o que cayó al agua y trata de nadar. Incluso si la persona tiene un poco de taquicardia, los tiburones pueden detectar eso. También se pueden confundir por la forma de la silueta en la superficie, si es que están en una zona que los tiburones se acostumbran a cazar lobitos. 

Entonces puede haber una equivocación [de que confundieron a la persona con otro animal] y este parece que fue el caso. 

Claro, la turista dijo que no llegó a ver al tiburón. Que solo sintió como un golpe y después vio la sangre. Como el tiburón la soltó y se fue, ¿fue una mordida no provocada? 

Sí, porque ellos exploran con la boca. Si detectan estas señales desde la superficie van a explorar, porque normalmente en el mundo natural estas señales pueden ser interpretadas como un ave que está aprendiendo a volar y se cayó, Una tortuga marina que se está apareando y no está prestando atención. O un lobito recién aprendiendo a nadar. 

En este caso el tiburón fue a explorar con la boca. Mordió y cuando se dio cuenta que no era su presa, la soltó. No es un comportamiento agresivo. 

¿De qué depende que un comportamiento solo se quede en la exploración o pase uno agresivo? 

Depende de la situación. Cuando un animal se siente amenazado lo normal es que huya. Pero si se siente amenazado y no puede huir ahí se puede poner agresivo. Antes de eso, sin embargo, va a mostrar una serie de señales. 

Por ejemplo, cuando un tiburón se siente amenazado va a empezar a arquear la espalda igual que un gato, va a bajar las aletas pectorales para parecer más grande y va a mover la cola de lado a lado de forma muy exagerada. 

Si una persona ve eso y sigue ahí, pues el tiburón tal vez va a morder. Pero es muy raro que pase. Podría ocurrir en una laguna semi-encerrada, incluso en cautiverio, pero normalmente en el mar un animal tiene por dónde huir y va a escoger siempre huir antes que pelear. 

¿Qué lecciones nos deja esta mordida a la turista? Debemos ser más cautelosos, ¿hay algo más que podríamos hacer?

Yo creo que hay aprendizaje a tres niveles.

El primero es en cómo manejamos la Reserva Marina de Galápagos. El segundo es cómo manejamos a los grupos. Y el tercero es cómo me manejo yo mismo. Es decir, primero está el Parque Nacional Galápagos, luego el guía y luego el turista. 

El Parque Nacional Galápagos designa los sitios donde uno puede realizar diferentes actividades. Entonces tal vez la primera cosa que se podría hacer es una evaluación de cuáles son los sitios de natación y snorkel. Porque buceando el tiburón no se va a equivocar, ya que hay burbujas saliendo de los tanques y no les gusta ese sonido. 

Es importante evaluar si vale la pena realizar estas actividades frente a las loberías, porque son sitios donde estos tiburones se alimentan de las crías en ciertas épocas del año. 

Y desde los guías y los turistas, ¿qué podemos aprender?

Los guías deben darles una buena inducción a los turistas y asegurarse que primero los grupos que tengan sean manejables, y que se mantengan siempre unidos. Si hay gente que no tiene mucha experiencia nadando deben asegurarse que usen boyas para tener más soporte. También asegurarse que los movimientos sean más regulares y no erráticos que es lo que llama la atención a los tiburones.

Finalmente, el nadador debe intentar no usar joyas que provoquen algún reflejo. Un destello del reloj, por ejemplo, podría atraer la curiosidad. También deben estar tranquilos en el agua, no hacer mucha bulla en la superficie y no estar solos, por cualquier emergencia que tengan, como un calambre o cuando el oleaje es muy fuerte. 

Pero vuelvo y repito, esto es muy raro y es mejor no alarmarnos demasiado. Hay precauciones que se pueden tomar, pero a la larga cualquier interacción con un depredador en su ambiente natural conlleva un pequeño riesgo.

Ahora que se acerca el fenómeno de El Niño ¿cómo puede afectar a las interacciones entre los turistas y los animales?

A ver, en el mar, El Niño quiere decir dos cosas en Galápagos: la primera que la temperatura aumenta y esto puede crear cierto estrés en los animales marinos porque baja el oxígeno y crea más demanda metabólica en los animales. La segunda es que, al desactivar esta bomba de productividad [es decir, las especies con estrés y mayor demanda metabólica] que es la base de la cadena alimenticia, hay un efecto cascada en toda la cadena trófica. 

Entonces sí es muy posible que los depredadores tengan más dificultades de encontrar presas o presas de calidad. Tal vez el tiburón que está en una zona cazando lobitos los encuentra desnutridos porque la mamá no está logrando el alimento para darles la leche. Eso podría conllevar a que los tiburones tengan un extra interés en explorar cosas que tal vez normalmente no lo harían porque no están del todo bien alimentados. 

Pero, de nuevo, son casos muy escasos. 

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Emilia Paz y Miño
Periodista y fotógrafa. Cubre temas de medio ambiente. También le interesan temas de género y derechos humanos.
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