Camila Cabrera quería entrar a la inauguración de la primera tienda de H&M en Ecuador, caminar por la alfombra roja y ver qué eventos estaban planificados. Llegó al Quicentro Shopping, un centro comercial al norte de Quito, al mediodía del sábado 22 de octubre de 2022 y se encontró con una fila de cientos de personas que salía del centro comercial y abarcaba gran parte de su parqueadero superior. Eso la desanimó un poco, pero decidió hacer el intento. Después de una hora, no estaba ni cerca de entrar, así que decidió salir de la cola e intentar volver al otro día. 

Total, era solo una tienda de ropa. O, ¿es solo eso? 

Parece ser más. El arribo de una de las mayores transnacionales del fast fashion global al Ecuador ha generado una discusión sobre producción local, competencia, empleo y condiciones en las que las cadenas como H&M, Zara, Bershka, Forever 21 (todas ya en Ecuador) hacen sus prendas. 

Hay quienes cuestionan cómo afectará la economía de los productores locales. Otros críticos afirman que la ropa de estas marcas solo contamina. Varios más repudian las precarias condiciones laborales en las fábricas textiles en los países donde hacen sus productos. “Se jodió la industria nacional”, afirmó un usuario de Twitter. “¿Esta tontería de H&M causa furor en Quito?”, dijo otro, cuestionando que las prendas sean hechas en China, donde hay denuncias de abusos laborales. 

Otros, en cambio, han celebrado el arribo de H&M. Julio José Prado, ministro de Producción dijo en su cuenta de Twitter que eran “buenas noticias” y su ministerio aseguró que “¡Nos estamos convirtiendo en un país atractivo para las cadenas internacionales!”. Otras personas apoyaron la decisión en redes sociales, diciendo que la competencia y las plazas de trabajo eran bienvenidas. 

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H&M confirmó que para sus locales —dos en Quito y el que abrirá próximamente en Guayaquil— contratará a 700 personas para administrarlos y atender a los clientes. Ya que su producción textil se hace en Europa y Asia, no abrirá puestos de manufactura. 

“Esos 700 empleos no son tan significativos”, dice  la economista Mónica Rojas, decana y docente de la Escuela de Economía de la Universidad San Francisco de Quito. Además, explica, esta no será una empresa que “genere excesivos puestos de empleo, pero obviamente algo de trabajo sí crea”. En un país en el que solo 3 de cada 10 ecuatorianos tienen un empleo formal, es un pequeñísimo paso adelante. 

Pero la verdadera discusión sobre qué impacto tendrá H&M en el mercado ecuatoriano va más allá de publicaciones de rechazo o apoyo en redes sociales. 

El punto más importante es que la llegada de H&M no solucionará los problemas de la industria textil, comercial ni productiva en el país. Tampoco es su responsabilidad hacerlo. 

Aunque la inversión y las plazas de trabajo benefician al país, finalmente, H&M es una franquicia internacional que lo que quiere es vender ropa. Y listo. H&M funciona solo para H&M. 

Eso no quiere decir que su llegada a Ecuador no sirva para poner sobre la mesa discusiones importantes sobre los factores que dinamizarán la economía del Ecuador. La competencia debe ser siempre bienvenida. 

Pero también hay que hablar sobre los factores locales que incrementan el costo de la producción textil en el país, el impacto socioambiental de la moda rápida como la que producen estas marcas, y qué más se necesita para que se generen más plazas de trabajo. Estas conversaciones nos ayudarán a identificar responsabilidades y soluciones.

publicidad de H&M

La publicidad de H&M en uno de los pasillos del Quicentro Shopping. Fotografía de Susana Roa para GK.

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Mientras Camila Cabrera hacía fila en el estacionamiento del centro comercial, al pie de la avenida Naciones Unidas, otros transeúntes se le acercaban a preguntar qué pasaba. “Cuando les contaba que era para ir a H&M, se quedaban, aunque ese rato se enteraban de que abría”, recuerda la estudiante de periodismo de 20 años. “Adentro había una cantidad increíble de gente”, dice Camila Cabrera, “solo corrían desesperadas con mil fundas, mil prendas, mil cosas” y que al ver eso “se le fueron las ganas de entrar”. Lo mismo pasó en Madrid, España, cuando inauguraron la primera tienda de la marca Shein y miles de personas intentaron entrar a comprar. 

H&M es una de las franquicias internacionales que ha llegado al país en los últimos meses. Ese mismo día abrió su primer local la franquicia Old Navy en Guayaquil, aunque esa inauguración no fue tan controversial ni comentada. 

La economista Rojas afirma que el arribo de H&M es positivo. “La inversión extranjera en Ecuador indica que el país tiene potencial como mercado y porque la competitividad es sana”, dice Rojas. La competencia amplía y mejora la oferta, beneficiando a los consumidores. 

La competencia que H&M trae al mercado es bienvenida por la Asociación de Industrias Textiles del Ecuador (AITE). Javier Diaz, su presidente ejecutivo, dice que la competencia es buena, siempre que se haga de forma justa y legal. “No como en el caso del contrabando o el comercio informal”, afirma. 

Diaz reconoce que la llegada de una nueva marca seguro tendrá un impacto en el mercado actual. “Es un pastel que no ha aumentado de tamaño, pero hay un comensal más, así que los pedazos que le toca a cada uno son más pequeños”, dice. Cómo va a decantarse esa nueva repartición, aún está por verse. Pero mientras los factores estructurales que mantiene al empleo deprimido en el Ecuador no cambien, la inversión no será transformadora. 

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El miércoles 26 de octubre de 2022, cuatro días después de la inauguración, a mediodía ya no hay filas que llegan hasta los exteriores de Quicentro para entrar a H&M, pero el interés por la tienda continúa. Decenas de personas la recorren —incluso algunas con muletas o empujando coches con bebés— aunque el resto de locales del centro comercial están casi vacíos. 

Es un fenómeno normal. Javier Diaz dice que es de esperarse que en las primeras semanas de apertura haya más personas en esta tienda. Después, dice, la situación se estabiliza y las diferencias entre los locales son menos notorias. 

Marcela, una consumidora de H&M que prefirió no dar su apellido, dice que fue a la tienda el miércoles para comprar ropa porque su hija adolescente se lo pidió. Ella quiso aprovechar los descuentos, pero no pudo ir el fin de semana y el miércoles no encontró la ropa tan barata como esperaba. Camila Cabrera dice que el domingo —cuando finalmente pudo entrar, después de hacer una fila de 35 minutos— tampoco encontró descuentos. 

Aunque haya ofertas por su inauguración, con el tiempo, en los mercados, los precios tienden a estabilizarse en relación a la competencia. La economista Mónica Rojas dice que esos precios convergen porque los productos son homogéneos entre tiendas. Lo que los diferencia son ciertos detalles —muchas veces insignificantes— y la marca.  

fila para pagar en H&M

La fila para pagar en H&M el miércoles 26 de octubre de 2022 al mediodía. Fotografía de Susana Roa para GK.

“En H&M la ropa cuesta lo mismo que en las tiendas de Stradivarius o en ETA FASHION”, dice Marcela, refiriéndose a otras dos marcas que están en el mismo centro comercial. En Stradivarius, una tienda española del grupo Inditex, una camiseta blanca básica—hecha en Turquía— está entre 16 y 30 dólares. En ETA FASHION —que también tiene un local de dos pisos en ese centro comercial y fabrica su ropa en Ecuador— las camisetas están desde 20 dólares. En H&M, los precios son ligeramente inferiores, pero solo para ciertos productos. 

Esa estrecha diferencia de precios se debe a varios factores. Uno de los principales, dice Javier Diaz de la AITE, es que el costo de producción en Ecuador es más alto que en otros países. 

Eso se debe, entre otras cosas, a que en el país hay legislaciones laborales y tributarias más estrictas que en Asia, donde se produce la mayoría de la ropa de las marcas internacionales. Por eso, dice que es fundamental que los trámites se simplifiquen y las leyes laborales se reformen para que sean más flexibles. Así podrán contratar a más personas, especialmente en la temporada alta, como la ya cercana Navidad. 

Esas modificaciones se han intentado hacer en varias ocasiones en los últimos años, pero todavía no se han concretado. El economista Pablo Lucio Paredes le dijo a GK en junio de 2022 que era fundamental agilizar los trámites de visto bueno de contratación o de terminación de contratos. “No porque el empresario quiera despedir a la gente, sino porque a veces las circunstancias exigen sacar una persona y contratar otra”, aclaró Lucio Paredes. Además, el economista dice que es necesario que las leyes no solo sean más flexibles, sino que también se adapten a las necesidades de las empresas y los trabajadores. 

Una parte de esos cambios se podrían hacer incluso sin necesidad de que la Asamblea lo apruebe, institución a la que el gobierno ha acusado de intentar bloquear sus reformas laborales y económicas. Pero todavía no hay la voluntad política para hacerlo. 

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Cuando se anunció la apertura de los locales de H&M, hubo críticas por el tipo de ropa que fabrica —conocida como fast fashion, o moda rápida que se descarta en poco tiempo— y por las precarias condiciones laborales que hay en las fábricas que la producen. Ese es otro factor que influye en el costo de las prendas. 

Los productores ecuatorianos deben cumplir con regulaciones laborales y ambientales que no están en otros países. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) dice que por décadas, el sector textil “ha dependido en gran medida de los bajos costes de la mano de obra para asegurarse ventajas en el mercado laboral”, en su mayoría en Asia. 

Eso involucra salarios bajos, largas e intensas jornadas de trabajo, condiciones laborales que ponían en riesgo su salud y seguridad, entre otras violaciones a los derechos fundamentales del trabajo. Aunque algunas empresas —como H&Mdicen han hecho cambios, en un informe de junio de 2022, la OIT dijo que todavía hay una proporción significativa de trabajadores que sigue siendo “muy vulnerable”.

Al poner su tienda en Ecuador, pero fabricar la ropa en otros continentes, H&M no tiene que cumplir con esos mismos estrictos estándares laborales y tributarios que tienen los productores ecuatorianos. Eso, dice Javier Diaz, también influye en los costos de producción de las prendas. Por eso pide que las autoridades locales exijan que las empresas internacionales cumplan con ciertos estándares básicos a nivel laboral y medioambiental para poder ingresar al país. Algo que no hacen actualmente.

Sin embargo, las opciones de Ecuador para exigir cambios en las condiciones laborales en otros países son limitadas. La abogada Solimar Herrera, experta en derecho laboral, dice que esos reclamos se deberían hacer a través de organismos internacionales como la OIT o la Organización Mundial del Comercio (OMC), que actualmente ya manejan casos de reclamos contra las condiciones laborales del sector textil en ciertos países. “Lo que sí es responsabilidad del Ministerio de Trabajo ecuatoriano”, dice Herrera, “es que las marcas como H&M cumplan con las leyes laborales con los empleados que trabajan dentro del país”.

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Otro problema es que la moda rápida contamina más y se hace bajo condiciones laborales precarias. La experta en moda Estefanía Cardona explica que las marcas como H&M, Zara y otras de fast fashion tienen un modelo de negocio que se basa en producir una gran cantidad de prendas, por eso es más económica y para algunas familias, un factor que toma más peso que otros al momento de escoger dónde comprar.  

Ese es el caso de Marcela, por su situación económica, si está dentro de su presupuesto, la comprará sin considerar el medioambiente y otros factores. “Es complicado hablar de la economía del otro”, dice Cardona. Reconoce que para quienes tienen un presupuesto ajustado, las ofertas de ciertas tiendas de fast fashion son muy beneficiosas. Mientras la economía familiar de los ecuatorianos no mejore —con más y mejores trabajos—, la conversación sobre impactos sociales y medioambientales seguirá en segundo plano. 

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H&M abrió su segunda tienda en Quito en el centro comercial El Condado, al norte de la ciudad. Para su inauguración, el 27 de octubre de 2022, se preparó un evento similar al del Quicentro. Según el centro comercial, en la “gran apertura” habría descuentos, invitados y sorteos. 

Las personas podían hacer fila desde las 4 de la mañana del 27 de octubre, pero abrió sus puertas oficialmente a las 11 de la mañana. Camila Cabrera asistió también a la inauguración en El Condado. Esta vez esperaba que, al ser entre semana, sí pueda entrar con facilidad y ver más del evento de apertura. 

En noviembre está planeada la inauguración de otro local de H&M en Guayaquil, pero todavía no se ha confirmado en qué centro comercial estará. Desde marzo de 2022 el gobierno anunció en varias de sus cuentas de redes sociales la llegada de la marca al país y su promoción ha continuado a lo largo de estos meses.

Javier Diaz dice que el gobierno debería impulsar la apertura de nuevos locales de productores ecuatorianos con la misma expectativa. Así también se motivará el consumo de los productos nacionales. 

En los últimos meses, según Diaz, marcas como Pasa, Pinto y D&Bond abrieron nuevas sucursales, pero no fueron mencionadas de la misma manera pública por las autoridades ni tratada con el mismo nivel de expectativa de forma pública. Diaz dice que eso sumado a otros cambios —como condiciones laborales más flexibles y menores costos de producción— equiparará las condiciones en las que los ecuatorianos compiten contra las empresas extranjeras. “De ahí sí, que gane el mejor”, afirma. 

El impacto real, positivo o negativo, en el mercado después de que una marca como H&M haya ingresado a Ecuador solo se podrá ver en los próximos meses. 

Una vez que tengamos respuestas a cómo afecta a la competitividad, si está cumpliendo con los derechos laborales de sus empleados en Ecuador, qué estrategias de mercado tiene la competencia, y, sobre todo, si la curiosidad que ha tenido la gente por H&M fue pasajera. 

Sin embargo, su llegada no salvará ni hundirá al mercado textil del país. Esa es responsabilidad de la Asamblea Nacional, que debe generar un marco laboral menos rígido. También de los órganos estatales encargados de insistir en la simplificación de trámites para constituir empresas y formalizar negocios. De lo contrario, nada cambiará en el Ecuador —con o sin ropa de H&M. 

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Susana Roa Chejín
(Ecuador, 1997) Periodista lojana y jefa de la redacción de GK. Cubre economía, sexualidad y derechos. Le interesan los temas de empleo, educación financiera y salud sexual y reproductiva.
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