Han pasado 16 días desde que comenzó el paro nacional y cuatro desde que la Asamblea tiene en sus manos la destitución de Guillermo Lasso como presidente, después de que la bancada de la coalición Unión por la Esperanza, UNES, planteó usar la muerte cruzada. Lo que significa destituir al Presidente de la República y llamar a elecciones anticipadas como consecuencia de la conmoción social por el paro nacional.

En medio del debate del hemiciclo, que ha durado 3 días, varios asambleístas del Movimiento Pachakutik denunciaron que ellos y sus familias fueron amedrentados por grupos de personas para que apoyen la destitución de Lasso. En respuesta a las denuncias, la mañana de este 28 de junio, la Fiscalía anunció en un hilo de Twitter que abrió una investigación previa “por el delito de delincuencia organizada luego de conocer —vía parte policial presentado el 25 de junio—, sobre presuntas presiones para influir en una votación que se encuentra pendiente en Asamblea Nacional”. Según la Fiscalía, entre los investigados se encuentra un supuesto funcionario (asesor) de la Asamblea.

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La investigación previa comenzó el 26 de junio del 2022, después de que algunos asambleístas de los partidos Creo, Pachakutik y de la Izquierda Democrática denunciaron que habrían recibido llamadas telefónicas en las que los amenazaron para presionarlos a votar en favor de la destitución de Lasso. También habría habido grupos de personas que realizaron manifestaciones fuera de sus casas para presionarlos para que respalden la destitución del actual presidente Guillermo Lasso.

 ¿Qué más ha pasado?

Rafael Lucero, asambleísta del movimiento Pachakutik, dijo a medios de comunicación que su hija y nietos fueron amedrentados, el pasado 25 de junio de 2022, por personas que lo buscaban a él para presionarlo para que vote a favor de la destitución del presidente Guillermo Lasso.

“Mi hija y mis nietos viven en la casa donde anteriormente yo residía. Yo me cambié hace cuatro meses. Hasta esa casa han llegado personas sin avisar, sin notificar, sin decir nada para presionar por el voto [a favor de la destitución del presidente Guillermo Lasso]. Llegaron a gritar, a pedir que yo salga, a pedir el voto, pero ni siquiera saben dónde vivo”, dijo a diario el Universo.

La mañana de ese 25 de junio, en Whatsapp, circulaban audios en los que se escuchaba decir que los moradores de la provincia andina de Cotopaxi pedían que se conformen grupos para buscar a los asambleístas de esa provincia, casa por casa “para presionar por el voto”. 

Lucero aseguró en una entrevista con diario El Universo que eso se cumplió y que “fueron hasta la casa de mi hija pensando que yo estaba allí. Mi familia ha sido amedrentada, y por esa razón he sido muy claro y no voy a permitir que se vayan contra la familia”. Lucero también dijo que “yo soy el político, yo soy el luchador social y yo soy el que tengo que responder; y si algo tenían que decirme los dirigentes, tanto provinciales como nacionales, tenían que llamarme a mí”.

El asambleísta aseguró que  las personas que fueron a la casa de su hija están “totalmente” identificadas, pero que se “guardan sus nombres”. También afirmó que, pese a este amedrentamiento, votará a favor de la destitución de Lasso.

“Yo no le haré juego ni al correísmo ni a Lasso, pero no permitiré que Lasso administre el país como un banco, como una empresa. Yo me he formado en la lucha social”, afirmó.

Patricio Cervantes, asambleísta y presidente provincial de Imbabura de Creo, denunció que un grupo de personas fue a su casa ubicada en la ciudad de Ibarra, con pancartas y gritos para presionarlo para que vote por la destitución de Guillermo Lasso.

Blanca Sacancela, de Creo, también dijo que hubo personas que intentaron ingresar a su domicilio.

Ramiro Frías, de la Izquierda Democrática, también denunció que recibió llamadas y mensajes de texto exigiendo que vote por la destitución de Lasso. 

 

Liz Briceño Pazmiño
(Ecuador, 1989). Periodista. Ha cubierto temas de economía y consumo en la Unión Europea. Cubre temas de menores migrantes no acompañados y de desplazados en Ecuador.

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