Hubo un nuevo derrame de petróleo en la Amazonía del Ecuador. El Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) se rompió en el sector de Piedra Fina, en la provincia amazónica de Napo. Según un comunicado de la empresa OCP Ecuador, que administra el oleoducto, la causa fue un “un desprendimiento de piedras a causa de las fuertes lluvias en la zona”. La zona está pasando por un proceso de erosión regresiva que ha debilitado el terreno y causado derrames anteriores. 

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La rotura se dio la tarde del 28 de enero de 2022. Según OCP, se rompió en una zona en la que un tubo no está directamente expuesto a los ríos. Además, confirmó que no se ha suspendido la recepción ni las exportaciones del petróleo. 

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La Presidencia de la República dijo en un comunicado que las operaciones están funcionando normalmente en los sistemas de transporte de petróleo del país: el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y el Poliducto Shushufindi-Quito. Los dos son administrados por la empresa pública Petroecuador. 

En un comunicado, OCP dijo que activó su protocolo de emergencia y que “se inmediato ha iniciado las acciones orientadas a evitar daños ambientales”. La empresa dijo que está haciendo una evaluación de la magnitud del daño en la infraestructura y comenzando las reparaciones. También dijo en un comunicado “se ha controlado ya el flujo de petróleo” y que estaba evitando el riesgo de que llegue a fuentes de agua. 

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Sin embargo, la radio comunitaria de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonia Ecuatoriana (Confeniae) publicó la mañana de hoy en su cuenta de Twitter lo que llamó “las primeras imágenes de la afectación del derrame petrolero en comunidades kichwas”. La publicación incluye un video de un río cercano a la comuna de Panduyaku, en la provincia amazónica de Sucumbíos, con rastros de petróleo en el agua. 

Andrés Tapia, dirigente de la Confeniae, le dijo a GK que la empresa OCP no se ha comunicado con las comunidades por el derrame. Tapia aseguró que no se les ha informado sobre los presuntos esfuerzos anunciados por la empresa para hacer reparación ni para evitar que el crudo llegue a fuentes de agua. 

La tarde de hoy la organización medioambiental Amazon Frontlines publicó en su cuenta de Twitter un video grabado con dron en el que se puede ver el camino del petróleo desde el lugar del derrame hasta el río Coca. El Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica aseguró en sus redes sociales que están haciendo “monitoreo permanente del sitio para superar la situación y que se cumplan las acciones de reparación”. Sin embargo, todavía no hay información oficial sobre la magnitud del derrame.

¿Qué es la erosión regresiva?

La zona de Piera Fina, donde ayer se rompió el OCP, está en un proceso de erosión regresiva desde hace años. Este fenómeno sucede en la parte alta de los ríos y puede provocar ñ daños en los sectores aledaños, como deslizamientos de tierra que causan a su vez ruptura de carreteras. 

La erosión regresiva se da cuando el exterior de un río se pega mucho a la ladera, explicó en 2020 a GK el ingeniero civil experto en suelos, Juan Pablo Villacreces. Este fenómeno se detecta especialmente en las curvas de los ríos porque la velocidad del agua es mayor y arrastra más partículas del suelo. La base del talud se queda sin soporte y hay un hundimiento profundo del suelo conocido como socavón. 

Desde principios de 2020, la erosión regresiva comenzó en el río Quijos, en Napo, —que se convierte en el río Coca desde el sector de El Chaco— y se ha ido extendiendo hasta llegar a la zona de Piedra Fina. Se ha convertido en una constante amenaza a la estabilidad de una carretera y a los oleoductos que pasan por ahí. 

Otro derrame similar sucedió en 2020

El derrame del 28 de enero de 2022 repite una historia contaminante ya conocida. En abril de 2020, un socavón en el sector —causado por la erosión del cauce del río— produjo que se rompieran las tuberías del SOTE y OCP, interrumpiendo el flujo de crudo y causando un derrame que afectó a más de 105 comunidades indígenas. 

El 21 de mayo de 2021, la Corte Constitucional anunció que revisará la acción extraordinaria de protección presentada por las comunidades kichwas y otras organizaciones por el derrame. Pero el caso todavía no ha avanzado. 

Anoche, la Confeniae dijo en su cuenta de Twitter que era “indignante, miles de Kichwas continúan en la impunidad por el derrame de abril del 2020 y ahora enfrentan un nuevo derrame por la inoperancia estatal y de las empresas OCP y Petroecuador”. En esa misma publicación pidió a los jueces de la Corte Constitucional “justicia y reparación”.

Otras consecuencias de la erosión regresiva

Además de los derrames, la erosión regresiva de la zona ha tenido otros efectos. En febrero de 2020, se secó la cascada de San Rafael, la más alta del país, por una implosión y un socavón que alteraron su cauce

Los incidentes continuaron. En 2020 y 2021 se rompieron carreteras, colapsaron puentes y hubo otros estragos causados por la erosión regresiva.

Una de las posibles causas de la erosión regresiva y de los socavones es que a 9 kilómetros de la cascada de San Rafael está la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del Ecuador. Cuando se anunció su construcción, en 2010, grupos ecologistas se opusieron porque temían que redujera el caudal del río Coca y que la cascada se quedase sin agua. Fue exactamente lo que sucedió en febrero de 2020, aunque las autoridades insistieron en que fue por causas naturales, no por la hidroeléctrica.

Todavía no se ha comprobado la relación entre la hidroeléctrica y los socavones. Pero Juan Pablo Villacreces dijo que las represas cambian la velocidad del caudal y generan inestabilidad en los márgenes del río provocando hundimientos, como los de la zona de San Rafael. “Desde el punto de vista lógico, están relacionados”, dijo Villacreces. Sin embargo, dice que hace falta hacer estudios a profundidad.

Susana Roa Chejín
(Ecuador, 1997) Periodista lojana y jefa de la redacción de GK. Cubre economía, sexualidad y derechos. Le interesan los temas de empleo, educación financiera y salud sexual y reproductiva.