Carla Patiño es abogada y cofundadora de la Fundación Idea Dignidad —dedicada hace cinco años a defender los  derechos humanos y erradicar las desigualdades— y su trabajo se ha enfocado principalmente en trabajar con mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia de género. 

¿Qué es la revictimización y cómo afecta a las mujeres?

Para poder hablar de revictimización, tenemos que partir de que una mujer ha sido víctima de algún tipo de violencia.

La violencia sexual que sufre una mujer, un niño o una niña es la primera victimización que sufre. 

Después de esta agresión, la respuesta que damos como familia, sociedad, comunidad, medios de comunicación y como instituciones puede ser muchas veces de revictimización. 

La primera revictimización se da por parte de la familia. La niña o adolescente que sufrió algún tipo de violencia, llega a su casa y le cuenta a su mamá, y muchas veces por desconocimiento, por un tema cultural, dudamos de la palabra sobre todo de los niños y de las niñas. Preguntamos si es que es verdad, dudamos de que sea verdad. 

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Ese es un primer momento de revictimización porque no solo el niño fue víctima de una agresión sino que ahora, dudan de lo que yo dice. Esa es una forma de revictimización. 

Después tenemos otras revictimizaciones, incluso más directas o más fuertes. Por ejemplo, los comentarios como ‘eso te pasa por’, ‘eso te pasa por qué estuviste con minifalda’ o tomaste en una fiesta’, en los que culpabilizamos a la víctima.

Entonces, ¿se da en diferentes momentos?

La revictimización se da cuando alguien que ya sufrió una agresión, luego sufre ataques que la culpabilizan y le dicen que lo que sufrió fue por sus comportamientos, y no se pone el foco en cuestionar que alguien hizo esto. 

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Que una chica ande con minifalda o tome en una fiesta no es razón para que una persona, la agreda. No hay justificación. Este cuestionamiento también se vuelve una revictimización. 

Además de los hogares, ¿dónde más se da la revictimización?

Tenemos otros niveles de revictimización que son más comunitarios. Cuando una persona ha sido víctima de violencia sexual en su espacio educativo, se le saca del colegio. 

Entonces, además de haber sido víctima, tiene una represalia. Por ejemplo, si es que fue víctima de un profesor se intenta limpiar el nombre del colegio, y se saca a la víctima del espacio educativo. 

Esa salida de ese espacio que era de ella, es otra revictimización. 

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Hay miles de formas de revictimizar por eso es que no siempre es tan claro o tan evidente que estamos revictimizando.

La forma en la que se escribe en los medios de comunicación, cuando hacen énfasis en cómo estaban vestidas las víctimas, cuando hacen énfasis en que la víctima se divertía.

Si hay un femicidio,  a veces se hace referencia a que la víctima tenía más de una pareja o cuestiones así, que finalmente son cuestiones personales, pero que no deberían incluir los medios. 

¿Y el Estado?

Tenemos revictimizaciones que ya son estructurales de las instituciones estatales que están obligadas a proteger y lo que hacen realmente es normalizar la violencia. 

Con nuestra campaña de “yo no normalizo” queremos que esto se evidencie, que existe la revictimización, que a veces la pasamos por alto. Llega una chica a la Fiscalía y antes de que le permitan poner la denuncia, le piden que se haga el examen médico. 

Si se denuncia el robo de un celular, no piden un examen, no piden ninguna pericia previa pero para denunciar violencia, piden un examen, eso es revictimización porque de nuevo no te están creyendo. 

Así,  en el sistema judicial nos vamos a topar con varias actuaciones de los jueces, de los fiscales, de los y las peritos que son revictimizantes. 

La idea de la campaña “Yo no normalizo” es justamente poder darnos cuenta de que esto no es normal. No debemos normalizar la revictimización, así como tampoco la violencia, pero en específico la revictimización. 

¿En el proceso judicial desde que se hace la denuncia hasta el tiempo que dura la investigación, también hay revictimización?

Yo te diría que no hay una sola víctima que haya entrado al sistema de justicia y no haya sido revictimizada. 

Hay revictimizaciones que responden a las creencias, cultura, idiosincrasia de los funcionarios y funcionarias. Un policía le dijo a una mamá de una niña que sufrió una agresión sexual, ¿usted dónde estaba, por qué no le estaba cuidando? Esa ya es una revictimización. 

La mamá estaba hecho pedazos intentando hacer una denuncia por lo que acababa de sucederle a su hija o acababa de entender que le sucedía a su hija, y recibió esta respuesta del policía, en vez de una respuesta de apoyo. 

Hay otra revictimización que es incluso más estructural de cómo está organizado el proceso en este caso penal y es que obliga a las víctimas a contar su historia tres, cuatro, cinco veces. 

Tienen que contarle la historia al primer agente que recibe la denuncia, pero después tienen que volverla a contar en el peritajes psicológico, después tienen que volver a contar la historia en el peritaje de trabajo social, después volver a contarla en el testimonio anticipado. Con suerte, se podría quedar en esas tres, pero si es que hay indicios de que pueda hacer violación también tienen que contarla al perito médico. Y de por sí, ese examen es bastante revictimizante. 

Después se enfrentan al sistema. Si bien, en teoría, no necesitan tener abogado o abogada, porque se supone que el fiscal o la fiscal es quien la representa, la realidad es que muy pocos procesos de violencia que no tienen acompañamiento llegan porque son muy pocos los fiscales que en verdad se empoderan del tema. 

En los tipos de violencia que manejamos —violencia de género y violencia sexual— no van a tener pruebas absolutas porque normalmente son cosas que pasan en secreto que no hay testigos y que no dejan muchos rastros. 

La mayoría de veces ocurre entre cuatro paredes,  a escondidas donde únicamente el agresor y la víctima están presentes. Se necesita que los fiscales estén muy sensibilizados en el tema de género para poder perseguir estos delitos. 

¿Por qué los funcionarios siguen revictimizando si se supone que constantemente reciben capacitaciones? 

Existen cursos,  es verdad, pero no existe una estructura más fuerte. Reciben cursos que son más aislados, pero no son un tema de base. Es complicado pensar que sin tener una cosa más estructural, [los funcionarios] van a poder responder.

Tampoco tienes exámenes o evaluaciones sobre este tema. La Fiscalía podrá decir “tenemos ciertos procesos” pero no tienen una cosa tan fuerte atrás, no hay sanciones. Son pocas las acciones que hay por estos temas. Yo he levantado procesos en contra de fiscales para que lo saquen del proceso en el que estoy. Pero sanciones a fiscales o jueces, se dan vueltas y no tengo respuestas integrales. 

Debería haber una sensibilización, una capacitación mucho más sostenida y mucho más fuerte, y la especialización en los temas. 

En teoría en Quito tenemos fiscales especializados, pero en las otras provincias hay un fiscal multicompetente, que atiende todo: desde sicariato hasta denuncias por calumnias. Y esto hace que no haya especialidad en los temas de género. 

Pueden llegar a tener cierta sensibilización en violencia de género pero ya cuando hablamos de niñas y niños te diría que casi ninguno tiene realmente la capacitación para trabajar los temas de niños. 

Si la revictimización también tiene que ver con las creencias, ¿entonces es un poco consciente o no? 

Creo que hay de las dos. Creo que hay una revictimización de la que no somos conscientes. Cuando ponemos la culpa en las mujeres estamos revictimizando no siempre somos conscientes, pero también una mala práctica profesional, cuando hablamos de abogados, fiscales, jueces, hay algunos que te dicen de frente ‘yo no creo en los derechos de las mujeres’. Es terrible. 

Creo que hay muchas revictimizaciones que son inconscientes, que se dan por la falta de capacitación, falta de sensibilización, falta de empatía con las víctimas. 

Hay muchísima corrupción que no necesariamente tiene la intención de revictimizar porque tal vez la intención es no acusar. [Por ejemplo cuando dicen los funcionarios] ‘a mí me dijeron que por aquí, que a este no le puse porque es mi amigo, mi primo’. En las provincias más pequeñas eso es pan de todos los días. 

Conozco un agresor que trabaja en la Defensoría Pública. A una niña de 4 años le tenían que tomar el testimonio anticipado, la preparamos en el sentido de ‘mira, esto es lo que va a pasar, vas a contar tu historia’. A la audiencia, no llegó el defensor público, y [la víctima] no puede dar el testimonio sin defensa del agresor. Se llamó a la Defensoría Pública y dijeron que ellos no se presentaban. 

Es difícil de probar pero evidentemente hay una conexión ahí, y la niña tuvo que ir a esta institución, que le cuesta mucho, que no es una cosa fácil, para que finalmente tenga que irse porque hicieron una movida en la que legalmente no permiten tomar el testimonio anticipado sin que haya representante del agresor. Eso es revictimización porque tienes que volver a acercarte a una institución pública. Si bien no dio su testimonio en ese momento, toda la preparación la ansiedad que genera a la niña y a la mamá. 

Tomando en cuenta el caso de la niña ¿cuántas veces dice la ley que las víctimas deben dar el testimonio? ¿Cómo se puede evitar eso para a la vez evitar la revictimización?

Hay un protocolo único de entrevista forense para violencia sexual de niños y niñas que lo trabajó Unicef y la Fiscalía hace algunos años, pero no se aplica. Los fiscales dicen ‘si yo no pido todos estos peritajes, después se me cae el caso en juicio’. Después los abogados de la otra parte dicen cómo comprueba que esto pasó. No hay pruebas físicas, normalmente son los peritajes la forma en la que probamos este tipo de delitos. 

Lo ideal sería que haya una sola entrevista y que esa sea suficiente. Pero para construir el caso legalmente, los fiscales buscan tener un caso fuerte. Tampoco les puedo decir que no lo hagan porque buscamos tener un caso fuerte para que efectivamente haya acusación. 

La ley no dice “tienes que tener todos esos” porque no es taxativo.

Se arma el caso dependiendo de lo que haya. Como normalmente no hay testigos, se ubica a las partes en el lugar de los hechos. Por ejemplo, si esa persona asistía a ese lugar, pero no sobre el hecho en sí. 

El peritaje médico es el que verifica la parte física: si hay golpes, si hay lesiones. En el peritaje psicológico hay un montón de problemas. Es el que, en teoría, debería decir que hay un nexo causal entre la afectación y el posible acto. Aquí los peritos son terribles a ratos. Por ejemplo, tuvimos una revictimización fuerte en un peritaje psicológico en el que una psicóloga le dijo a una mujer “pero si usted es abogada, cómo es que pudo sufrir violencia psicológica”. Juzgó, le calificó que por ser abogada y sugirió que al tener ciertas credenciales o ciertas características no era posible que sufra violencia psicológica. 

El peritaje de trabajo social es otro en el que a veces se da revictimización, cuando se visita el entorno social. Por ejemplo, conozco un caso en el que una niña fue violada por un vecino, y la trabajadora social dijo que quería hablar con los profesores, y en el colegio nadie sabía de la agresión de la niña porque ocurrió en el espacio del barrio, y la niña obviamente quería mantener su espacio educativo libre, es decir, intacto. Y la trabajadora social insistió en que iba a ir al colegio. Ahí tuve que poner un escrito diciendo “si usted va al colegio, yo le denuncio”, porque no va por ahí, no tiene necesidad de ir al colegio porque la niña no quiere que en el colegio se sepa lo que lo que le pasó. 

¿Cuál sería una forma de evitar que la mujer o niña vuelva a ser revictimizada? 

Creo que juegan muchos factores. El tema de la entrevista única es básico, pero tiene que trabajarse en cómo inician [la entrevista]. Por ejemplo, cuando llega un caso, siempre les digo que no vayan a poner la denuncia verbal. Les digo “escribamoslo” porque me ha pasado en un 80% de las veces que ya me llegan casos denunciados, que la víctima contó su historia y el policía copió cualquier cosa. 

Este espacio de entrada es el primer momento de acogida de la víctima, y para mí este tiene que reformarse completamente. 

Debería ser más empático. No quiere decir que sea el único espacio porque en el proceso es posible que necesite algo más, pero si en ese momento la víctima se sintió acogida, se sintió creída, se sintió apoyada, se sintió informada, es uno de los puntos más importantes. La mayoría de víctimas, cuando llegan acá [la Fundación] nos dicen ‘nadie me había explicado antes que todo esto era así’. 

Jamás incentivo ni obligo a que alguien ponga una denuncia porque sé lo que es el proceso y sé que no necesariamente va a ser reparador. No necesariamente va a ser un proceso que te dé lo que estás buscando. Más bien intentamos empezar por un proceso psicosocial de acompañamiento, de empoderamiento, de autonomía, de entender que fuiste víctima. 

El Estado debería tener justamente espacios de acogida para decir cómo trabajamos con esto. Si sufres una violación hoy, lo mejor que puedes hacer, es hacerte el examen ginecológico hoy mismo porque se va a poder tener muestras de semen, tener ADN. 

Pero la mayoría de víctimas no están listas para denunciar, porque la mayoría de agresiones no son por un hombre que iba pasando por el por la calle, sino de gente conocida que cuesta mucho denunciar. 

Para finalizar, ¿cuáles son las consecuencias de la revictimización para la vida de las mujeres o niñas? ¿Cómo afecta a su plan de vida? 

Un evento violento siempre va a cambiar tu proyecto de vida. Siempre va a cambiar su reconocimiento como persona. Siempre va a dejar secuelas. Cuando trabajas con niñas pequeñas que han sufrido violencia, y su entorno, hay una alta probabilidad de éxito de que tenga una recuperación casi completa, incluso casi olvidar. Muchas olvidan el suceso. 

La violencia va a dejar secuelas. La resiliencia es una de las cosas que trabajamos. Cómo me hago más fuerte. Cómo retomo algunas de estas cosas, cómo las incorporo en mi nuevo proyecto de vida. Entonces hablamos de la victimización, de la víctima y de las sobrevivientes de violencia porque no te quedas siendo víctima para siempre, sino que pasas a ser sobreviviente de violencia. 

Las consecuencias son variadas. Hay víctimas que nunca tuvieron un proceso de recuperación y  su vida entera se ve realmente afectada. 

Las consecuencias de la revictimización son super grandes a nivel de psiquis, a nivel de relaciones con otros, a nivel de creer en el sistema. 

Mayuri Castro
Periodista de GK. Cubre educación, migración interna y los derechos de las mujeres. En 2021 ganó la Mención de Honor en Acceso a la Salud del Premio Roche por el reportaje El consuelo de un país en crisis recae en sus estudiantes de psicología. Fue parte del equipo de Mongabay Latam y GK nominado al premio Gabo 2021 en la categoría texto con el especial Mujeres en la Amazonía: lideresas indígenas que están cambiando el rumbo de sus comunidades.