Cada 9 de octubre se conmemora la Independencia de Guayaquil. Este evento libertario marcó el camino para la independencia del Ecuador del Reino de España, que se consolidó en 1822 en la batalla del Pichincha.

Última Actualización: 2 octubre, 2022
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La gesta octubrina se dio en 1820. La causa independentista guayaquileña tuvo una clara influencia de los ideales de la Revolución Francesa, la Ilustración, la independencia de Estados Unidos, y la crisis de la corona española. 

En esas décadas, hubo una disputa entre Carlos IV y su hijo Fernando VII por el trono que  causó la intervención de la Francia napoleónica. Ese cisma desembocaría en el primer grito de independencia de América, que se dio en Quito en 1809)

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Una celebración contemporánea del 10 de agosto de 1809. Fotografía de Depositphotos

Algunos antecedentes históricos del 9 de Octubre de 1820

En Sudamérica, líderes y patriotas criollos se inspiraron en las ideas revolucionarias europeas, las ideas democráticas y de ciencia y progreso de la Ilustración. Estas ideas, sumadas a la inestabilidad del dominio español en el continente, les permitió organizar movimientos que luchaban por la independencia. 

Estas ideas desafiaban el poder de las monarquías, los militares y los clérigos. En su lugar privilegiaban la razón, el humanismo, la ciencia y las democracias republicanas como vías más idóneas para el progreso, la prosperidad y la búsqueda de la felicidad.

Imbuidos por ese espíritu, en Quito se dio el primer grito de independencia del 10 de agosto de 1809. 

Ese día, el entonces Presidente de la Real Audiencia de Quito, Manuel Urriés Conde Ruiz de Castilla fue destituido de su cargo. Se redactó y firmó el Acta de Independencia y se instaló una Junta Soberana de Gobierno. Esa junta fue presidida por Juan Pío Montúfar, un quiteño de padres españoles que fue uno de los líderes independentistas de la época.

Ese primer intento por alcanzar la independencia en 1809 fue uno de los acontecimientos más inspiradores para que los independentistas continuaran con su lucha contra el yugo español. No solo en el Virreinato de Nueva Granada, sino también en Sudamérica. 

Sin embargo, fue brutalmente sofocada cuando las tropas realistas españolas, apostadas fuera de Quito, cargaron contra la ciudad y depusieron al gobierno de los patriotas quiteños. Sus líderes serían asesinados un año después.

Pero la vocación libertardora se había encendido ya en la región. El 7 de agosto de 1819, la Campaña Libertadora —liderada por Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y José Antonio Anzoátegui— se enfrentó a un ejército realista en el puente de Boyacá y ganó. 

El puente de Boyacá era una vía de acceso importante para los realistas que querían tomarse Santa Fe de Bogotá para fortalecer su dominio. La emblemática Batalla de Boyacá fue un evento determinante en la independencia de Colombia.

Esos antecedentes marcaron el camino para la revuelta del 9 de Octubre de 1820, que concluyó con la victoria de los próceres guayaquileños. En el acta de independencia que se firmó ese día, se creó la Provincia Libre de Guayaquil, que existió hasta 1822.

Personajes emblemáticos de la gesta guayaquileña

En Guayaquil, las ideas independentistas y de democracia de Europa y América del Norte llegaron de tres personajes principales:

José Joaquín de Olmedo fue uno de los independentistas más importantes en la historia del 9 de octubre de 1820. 

Nació en Guayaquil. Fue hijo de un capitán español que fue enviado a la ciudad portuaria para ser comisario de guerra. Olmedo vivió sus primeros años en su ciudad natal, pero fue llevado a Quito para que estudiara en el Convictorio de San Fernando que era liderado por padres dominicos.

En ese lugar, Olmedo conoció a José Mejía Lequerica y fue alumno de Eugenio Espejo, un intelectual y prócer quiteño, considerado precursor del movimiento independentista de Quito. 

Olmedo y Lequerica se hicieron muy amigos. Años más tarde, ambos formaron parte de las Cortes de Cádiz —la Asamblea Constituyente de España durante la Guerra de Independencia de ese país— hasta que en 1814 Fernando VII ocupó de nuevo el trono español y disolvió las cortes.

En 1816, Olmedo volvió a su natal Guayaquil. En 1820, se unió al movimiento independentista local. Años después de la independencia de Guayaquil, en 1830 cuando Ecuador ya era una república, Olmedo se convirtió en el primer vicepresidente del Ecuador.

José de Antepara nació en la ciudad de Guayaquil en 1770. Cuando era joven, viajó a México y se involucró con los patriotas mexicanos que buscaban la independencia del yugo español. Luego, en 1805, viajó a Londres donde conoció al venezolano Francisco de Miranda, conocido como el precursor de la emancipación americana contra el imperio español.

Según el historiador William Spencer Robertson, Antepara buscó en Londres apoyo del gobierno inglés para poder regresar al continente y levantar ideas independentistas. 

Cuando volvió a Guayaquil, en 1814, Antepara se dedicó a enseñar a los guayaquileños otras formas de gobierno (democráticas) que existían en otros lugares del mundo y necesitaban existir en Sudamérica.

José de Antepara formó una amistad con José Joaquín de Olmedo y José de Villamil. Juntos, con el apoyo de otros patriotas, empezaron a planificar el movimiento revolucionario que luego le daría la independencia a Guayaquil.

El general José de Villamil fue un prócer de la independencia que se destacó por su carrera militar. Villamil nació en la ciudad de Nueva Orleans, en el virreinato de Nueva España (en lo que hoy es el estado de Luisiana en Estados Unidos). Cuando era jovén, viajó a Europa y conoció a varios revolucionarios sudamericanos que estaban planificando sus luchas por la independencia.

Según el historiador Efrén Avilés,  Villamil relató que, cuando estaba en Cádiz, España a sus 21 años, juró que consagraría su vida a la emancipación de América. 

Villamil dejó Europa y se asentó en Guayaquil en 1812. Ocho años después, en una reunión en su casa —que se conoce como la Fragua de Vulcano— los patriotas guayaquileños prepararon el movimiento independentista que logró la victoria sobre los españoles el 9 de octubre de 1820. 

Cuando Ecuador ya era República, el 12 febrero de 1832, José de Villamil tomó posesión de las Islas Galápagos, que fueron anexadas al Ecuador.

Monumento a José Joaquín de Olmedo en Guayaquil

Monumento a José Joaquín de Olmedo en el malecón de Guayaquil. Fotografía de Depositphotos

La Fragua de Vulcano

La noche del 1 de octubre de 1820, hubo una fiesta en la casa del general José de Villamil en Guayaquil. En ella, se pretendía festejar a la hija del Tesorero del Cabildo de Guayaquil, Pedro Morlás. 

Pero la fiesta no era más que una fachada para ocultar una reunión en la que en realidad se planificó una serie de ataques a varios cuarteles españoles. El plan consistía en anular así la capacidad de reacción de las tropas, y tomarse la ciudad.

El historiador Efrén Avilés cuenta en su enciclopedia que durante la fiesta, mientras las parejas bailaban en el salón principal, José de Antepara “fue reuniendo discretamente a varios patriotas que ya habían manifestado sus deseos de libertad”. Entonces, les contó el plan de la revolución de Guayaquil.

Además de José de Antepara y José Joaquín de Olmedo, a la reunión también asistieron los venezolanos León de Febres-Cordero, Luis Urdaneta y Miguel de Letamendi, quienes también eran simpatizantes de las ideas independentistas y, de coincidencia, estaban en Guayaquil. 

También estuvo presente Vicente Ramón Roca, quien sería presidente del Ecuador entre 1845 y 1849.

La independencia

La noche del 8 de y madrugada del 9 de octubre de 1820, los patriotas pusieron en marcha el plan que habían creado en la Fragua de Vulcano. 

Primero, los capitanes León de Febres Cordero y Damián Nájera engañaron al comandante español Torres Valdivia y lo encerraron en la casa de Nájera para que no interviniera contra el movimiento independentista. Luego, comenzó el ataque.

Febrés Cordero y Nájera se tomaron el Cuartel de la Brigada de Artillería y lo sometieron sin ninguna resistencia. Luis Urdaneta, José de Antepara y otros militares y civiles se tomaron el Cuartel Las Cruces. Luego, ellos mismo se tomaron el escuadrón de caballería Daule. Ahí, Luis Urdaneta disparó a Joaquín Magallar, el militar español que estaba a cargo del cuarte. 

Finalmente, el coronel Benito García del Barrio, primer jefe del cuartel de granaderos, ubicado donde hoy está el edificio Valra, frente al municipio guayaquileño, fue apresado por el teniente Hilario Álvarez mientras dormía. Para la mañana del 9 de octubre, todos los cuarteles de la ciudad ya estaban en manos de los independentistas, y Guayaquil era libre del dominio español.

Más tarde, ese mismo día, se conformó una Junta de Gobierno y se izó la bandera de Guayaquil —cinco franjas horizontales, tres celestes y dos blancas, y en la celeste del centro, tres estrellas blancas. La bandera de la ciudad sigue siendo la misma desde entonces.

Tras la noticia de la independencia de Guayaquil, varios otros ayuntamientos —como Samborondón, Naranjal y Daule— se sumaron a la Provincia Libre de Guayaquil. En noviembre de 1820, se firmó el Reglamento Provisorio de Gobierno. En el documento, se declaraba a Guayaquil un estado libre e independiente.  

Tras la gesta guayaquileña, los próceres crearon la División Protectora de Quito, un batallón destinado a asegurar la independencia de la ciudad y a apoyar la independencia en otras partes del continente. 

La Provincia Libre de Guayaquil existió hasta 1822, cuando fue anexada a la Gran Colombia por imposición de Simón Bolívar. El gran prócer sudamericano ordenó la anexión, que los próceres guayaquileños protestaron sin éxito, el 31 de julio de ese año. 

Unos días antes, en la misma ciudad, Bolívar se había reunido con José de San Martín. Por la coincidencia en las fechas y el secreto del encuentro, durante décadas se sostuvo que el cónclave tuvo como propósito decidir el destino de Guayaquil: si era anexado a la Gran Colombia o al Perú. 

Rotonda de Guayaquil que conmemora el encuentro entre Bolívar y San Martín

Rotonda de Guayaquil que conmemora el encuentro entre Bolívar y San Martín.
Fotografía de Depositphotos

Sin embargo, en años recientes, varios historiadores han cuestionado esa versión. Sostienen, con base a documentación hallada en 2013, que Bolívar y San Martín no discutieron el destino de Guayaquil. En realidad, dicen, se habría hablado de cómo consolidar la independencia del Perú.

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Doménica Montaño
(Quito) Ex reportera de GK. Cubre medioambiente y derechos humanos.
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