A las cinco de la mañana de hoy, 20 de agosto, antes de que amanezca y las sombras se hagan evidentes, una persona privada de la libertad intentó fugarse del Centro de Privación de Libertad Cotopaxi número 1.

La Policía Nacional junto con el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI) logró identificar a un interno que se encontraba en uno de los muros del centro de detención.

Según José Luis Zambrano, jefe de Contingencia Penitenciaria, se dieron cuenta de que el reo intentaba fugarse porque una patrulla se acercó al ver una sombra sospechosa. Al acercarse, iluminó el muro con sus luces altas y los policías vieron que se trataba de una persona. Zambrano explica que hay poca iluminación en la zona por lo que se dificulta el control.

La Policía apresó al hombre, quien fue trasladado a uno de los filtros de seguridad de la problemática cárcel andina. Ahí,  verificaron que se trataba de un preso de los pabellones de mediana seguridad que cumple una condena por asesinato.

Zambrano explica que el hombre habría salido por la garita donde hacen guardia los guías y salió por una malla que estaba dañada, luego habría escalado por una concertinas que estaban dañadas y así pretendía salir de la cárcel.

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El hombre que intentó fugarse fue trasladado a la Fiscalía para ser procesado por el delito de evasión.

Este es el tercer intento de fuga que se registra en agosto de 2021 —uno por semana. Según Zambrano, después del amotinamiento del 21 de julio que hubo en este centro carcelario, los sistemas de seguridad quedaron vulnerables aunque sigue siendo reparado.

Según Oswaldo Coronel, gobernador de Cotopaxi, existe un presupuesto de cuatro millones de dólares para arreglar y reforzar la infraestructura y el equipamiento tecnológico para evitar este tipo de incidentes. Mientras las obras no se completen, es posible que sigan sucediendo.

Últimos amotinamientos en la crisis carcelaria del país

El amotinamiento más violento fue el de febrero que dejó 79 muertos en cuatro cárceles del país. En la cárcel de Turi, en Cuenca, hubo 34 personas muertas. Le siguió el Centro de Privación de Libertad No. 4 en Guayas con 31 muertos, la Penitenciaría del Litoral con 6, y la de Cotopaxi con 8. 

Según dijo el entonces director del SNAI, Edmundo Moncayo, los amotinamientos de febrero tuvieron relación con la muerte de Jorge Luiz Zambrano, alias Rasquiña, líder de la organización delictiva Los Choneros. Rasquiña fue asesinado en un centro comercial de la ciudad costera de Manta a finales de 2020. Moncayo aseguró que la disputa se dio entre quienes buscan mantener la hegemonía de esta organización criminal.

Tras los violentos enfrentamientos, organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) expresaron su preocupación sobre la situación de las cárceles en el país. Pidieron al Estado tomar acciones urgentes para controlar la situación. Pero la crisis en las cárceles del Ecuador empeora cada vez más. 

El segundo enfrentamiento más violento ocurrió el miércoles 21 de julio en las cárceles de Cotopaxi, en la ciudad andina de Latacunga, y la Penitenciaría del Litoral, en la provincia costera del Guayas. Las disputas comenzaron entre los pabellones 7 y 8 de la Penitenciaría del Litoral. Los enfrentamientos dejaron 21 presos fallecidos y 35 resultaron heridos. También hubo 9 policías heridos.

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Una policía fue violada en la cárcel de Cotopaxi. La mujer quedó atrapada, junto a otros cuatro policías, en el pabellón de máxima seguridad cuando habían entrado al centro carcelario para intentar controlar el motín. 

Después de los violentos amotinamientos de julio, el presidente Guillermo Lasso declaró el sistema penitenciario en estado de emergencia y cambió las autoridades del SNAI. Además, removió al entonces director del SNAI, Edmundo Moncayo, quien ocupaba el cargo desde junio de 2019. En su reemplazo nombró al coronel retirado del Ejército, Fausto Cobo, como el nuevo titular de la institución encargada de controlar las cárceles del país.