Quito cómo vamos y GK

Quito es la ciudad con más muertes y contagios de covid-19 del Ecuador: hasta el 13 julio de 2021, 156.691 casos confirmados. A esa precaria situación sanitaria, hay que sumarle un alto porcentaje de desempleo, caídas en las ventas del sector privado y una falta de liderazgo para enfrentar la situación. Sin un plan de reactivación económica, las cosas en la capital ecuatoriana se pondrán solo peor. 

La crisis quiteña se refleja en cifras contundentes. Quito puntea en otro ranking infame: tiene la tasa de desempleo más alta del país —Cerca de 14 de cada 100 quiteños no tiene un puesto de trabajo. Supera a Cuenca y Guayaquil cuyas tasas de desempleo son del 8,2% y 3,8% respectivamente, según las cifras del primer trimestre de 2021 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). 

La calidad del empleo también se ha deteriorado en los dos últimos años. El empleo adecuado —el que tienen quienes perciben al menos el salario básico y laboran al menos 40 horas semanales— en marzo de 2021 era del 48,9%. Esto significa una caída de casi 10 puntos porcentuales de lo registrado en marzo de 2019 (antes de la pandemia). El subempleo —ejercido por quienes ganan menos del salario básico y laboran menos de 40 horas a la semana y tienen el deseo y disponibilidad para trabajar— aumentó del 9% de marzo de 2019 al 17,5% en un año. 

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Las ventas del sector privado no se han recuperado a los niveles de 2019, de acuerdo a un análisis que hicimos en  la Cámara de Industrias y Producción, basado en la información del Servicio de Rentas Internas (SRI). Si se compara las ventas con los mismos meses de 2020, en enero y febrero de 2021 se perdieron 1.433 millones de dólares en ventas, convirtiendo a Quito en la ciudad ecuatoriana que peores resultados tuvo en ese período

Esto demuestra la falta de un plan productivo claro para la ciudad. Deja en evidencia, además, que los males económicos que la aquejan no pueden ser solo atribuidos al covid-19 (que ahondará los problemas económicos quiteños). 

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Un plan de reactivación económico y productivo es una necesidad urgente para Quito. Si la capital se recupera, tendrá una incidencia positiva en la economía de todo el Ecuador: Quito es el cantón de mayor contribución al Valor Agregado Bruto (VAB) Nacional —aporta con el 25% del VAB. El VAB es la medida de valor de todos los bienes y servicios que se producen en el país. La siguen Guayaquil (22%) y Cuenca (5%), según los últimos datos disponibles del Banco Central del Ecuador (son de 2019).

La generación de empleo en Quito también es clave para el desarrollo del país. Con datos del INEC del primer trimestre de 2021, se estima que en Quito existen alrededor de 807.000 plazas de empleo. 

El comercio concentra el 23,3% del empleo total de la capital. Le sigue la enseñanza, los servicios sociales y de salud con el 12,7%. La manufactura va tercera con el 12%. Cabe destacar que, si se relaciona el valor agregado con empleo, la manufactura es una de las actividades de mayor productividad per cápita en Quito, por lo que una de las formas de generar más plazas de empleo, es a través empresas que se dediquen a la producción de bienes manufacturados

Es necesario generar incentivos para la creación de más de empleos y aumentar la productividad en los diferentes sectores de la economía. Además, es preciso pensar en políticas públicas que incentiven la profesionalización y contratación de jóvenes y mujeres para incrementar su aporte al crecimiento de la ciudad.

Lamentablemente, un plan de reactivación no puede consolidarse en estos momentos sin que primero se resuelva el embrollo político en que está sumido el Municipio. Quito debe superar pronto esta etapa de falta de liderazgo e institucionalidad y concentrarse en su reactivación productiva. 

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Para una reactivación, que además debe ser sostenible en el tiempo, el sector empresarial e industrial considera que un paso fundamental es la simplificación de trámites para el funcionamiento y la operación de las empresas. Adicionalmente, se debe revisar las normas y ordenanzas que desincentivan la inversión privada como aquellas de uso del suelo, así como el cobro de tributos municipales y tasas que en muchos casos no tienen fundamento técnico, como la tasa de recolección de basura que está atada al consumo de la planilla eléctrica, cuando no existe una correlación entre consumo de energía y generación de desechos sólidos.

Otro elemento importante para potenciar la productividad de Quito es su misma administración y modelo de gestión interna. La ciudad tiene 20.000 empleados municipales y varias empresas públicas cuyo trabajo no es el más riguroso. Esto debe cambiar para que la ciudad sea eficiente para servir a sus ciudadanos y se convierta en un polo de atracción de inversiones y de desarrollo económico.

Uno de los roles del Municipio de Quito deberá ser el de facilitador de la reactivación. Para ello es necesario que exista un trabajo coordinado entre la administración y el sector productivo. El mejor ejemplo del apoyo del sector privado al público es el actual proceso de vacunación contra el covid-19. Gracias a que las empresas privadas se convirtieron en centros de vacunación, apoyando así al Ministerio de Salud Pública, el cronograma de vacunación se ha acelerado notablemente en los últimos días —en beneficio de todos. ¿Por qué no pensar en alianzas público-privadas para reactivar Quito? 

La capital del Ecuador no puede seguir paralizada. Necesita superar las crisis y el mal rato político y salir adelante. Si Quito gana, gana todo el Ecuador.