Cada 1 de Mayo se celebra el Día Internacional de los Trabajadores y se conmemoran los avances laborales obtenidos por los colectivos sociales laborales desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.

La fecha se conmemora en recuerdo de la gran marcha en Chicago, Estados Unidos, el 1 de Mayo de 1886, en la que se concentraron obreros industriales y sus dirigentes para exigir que la jornada laboral dure un máximo de 8 horas diarias. La consigna era simple: “ocho horas para trabajar, ocho horas para descansar y ocho horas para el esparcimiento”.

Hasta ese momento era común que durante el día se trabajara entre 10 y 16 horas, a pesar de que el día de trabajo de 8 horas ya había sido aprobado por el presidente Andrew Johnson en 1868 (18 años antes), pero no se aplicaba en muchos estados.

Durante ese día se reunieron en la plaza Haymarket, de Chicago, alrededor de 80 mil personas y se estima que en otras ciudades de Estados Unidos marcharon unos 340 mil trabajadores. La organización de este evento comenzó dos años antes, en 1884, liderada por la Federación de Gremios y Uniones Organizadas de Estados Unidos y Canadá.

Pero la marcha no duró solo un día, sino que se extendió durante una semana en la cual se produjeron varios intentos policiales por contenerla y desbandarla, lo que desembocó en una escalada de violencia que dejó muertos y heridos. Una bomba estalló y mató a siete policías y cuatro civiles.

Por este suceso, organizadores sindicales como August Spies y Albert Parsons fueron condenados a la pena de muerte. En 1889, fueron bautizados como los ‘mártires de Chicago’.

En París, Francia, el primer 1 de Mayo se celebró como fecha de reivindicación laboral durante el Congreso Obrero de la Segunda Internacional Socialista —una organización formada por los partidos socialistas y laboristas en 1988 para coordinar sus actividades.

¿Cuáles fueron las reacciones en Ecuador sobre temas laborales?

En Ecuador uno de los hitos más importantes fue la huelga del 15 de noviembre de 1922.

En Guayaquil hubo una multitudinaria manifestación de trabajadores impulsada por los funcionarios de la empresa de Luz y Fuerza Eléctrica y de la empresa de Carros Urbanos, quienes siete días antes habían presentado a sus jefes demandas de mejoras laborales.

Entres ellas estaban que se aplique la ley de trabajo de 8 horas, el aumento de salarios, el pago de horas extra, la garantía de la estabilidad laboral, que se cumpla la Ley de Accidentes de Trabajo, entre otros. Sin embargo, estas demandas fueron mal vistas por los empleadores quienes calificaron a las propuestas de comunistas y marxistas, y no quisieron reconocer que el Ecuador estaba atrasado en materia de derechos laborales ya conquistados en otros países.

Como respuesta a esta marcha del 15 de noviembre, en la que no se conoce con claridad cuántos asistieron pero se estima que entre 5 mil y 30 mil asistentes, y a solicitud del presidente José Luis Tamayo, el ejército ecuatoriano repelió con armas de fuego a los manifestantes. Según las cifras sindicalistas entre 500 y 1000 personas fallecieron; según el gobierno, solo muieron 10 manifestantes. Para inmortalizar este evento histórico, Joaquín Gallegos Lara escribió el libro Las cruces bajo el agua, en 1946.

A pesar del violento resultado, durante los siguientes años se lograron algunas conquistas laborales, que se reflejaron en la Constitución de 1929 y en el Código de Trabajo de 1938.

Sin embargo, estas conquistas no siempre han sido respetadas y hasta ahora se ven casos de esclavitud moderna como lo sucedido en la fábrica Furukawa Plantaciones C.A. En 2019, 123 familias campesinas afroecuatorianas, mestizas y migrantes interpusieron una acción de protección porque trabajaban en condiciones laborales precarias sin contrato laboral, ganaban entre 200 a 300 dólares al mes, vivían dentro de las 32 haciendas de la empresa en construcciones viejas y no tenían acceso a baños, electricidad o agua potable.

En esta fecha, Primero de Mayo, es común que los dirigentes sindicales demanden nuevas reivindicaciones laborales. En Ecuador, según el Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censo (INEC) dos de cada 10 personas tienen un empleo adecuado, es decir, ganan por lo menos una remuneración básica unificada (400 dólares en 2021), están afiliados a la seguridad social y reciben todas las prestaciones que por ley le corresponde. La tasa de empleo ha bajado 19 puntos desde diciembre de 2014, en la que se registraba que el 49,3% de la población tenía un empleo pleno. Hoy es del 30,8 %.

La crítica situación empeoró con la llegada de la pandemia del covid-19. El número de personas con un empleo adecuado cayó 8,8 puntos entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020. En diciembre de 2019 el 38,8% (3,1 millones de personas) de la población en edad de trabajar —incluyendo la Población Económicamente Activa y la Económicamente Inactiva— tenía un empleo adecuado, mientras que en diciembre de 2020 ese porcentaje cayó a 30,8% (2,4 millones).

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Liz Briceño Pazmiño
(Ecuador, 1989). Periodista. Ha cubierto temas de economía y consumo en la Unión Europea. Cubre temas de menores migrantes no acompañados y de desplazados en Ecuador.

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