Por años, el clítoris ha sido víctima del estigma y de la desinformación para entender el cuerpo de las mujeres. Desde el siglo XVI la ciencia trató de buscarle una función reproductiva. Pero luego de décadas, este intento por encontrar una explicación a su existencia concluyó que el clítoris es un órgano exclusivo del placer sexual. Te explicamos qué es el clítoris y para qué sirve.

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El clítoris hace parte de la vulva, como se denominan a las partes externas de los genitales femeninos, y más específicamente está en la unión de los labios menores. Tiene ocho mil terminaciones nerviosas, siendo la zona del cuerpo humano con más sensibilidad. 

Recién en 1998, la uróloga australiana Helen O’Connell describió de forma completa la anatomía de este órgano. Su investigación detalla que el clítoris tiene un tamaño de entre 8 y 10 centímetros, y que el 90% del órgano está oculto dentro de la vágina. La parte visible de este órgano, llamado glande, mide apenas entre 3 y 5 milímetros en estado de reposo, y cuando se encuentra en erección puede alcanzar entre 10 a 15 milímetros de longitud. 

Para obtener estos datos, O’Connell hizo la investigación con cadáveres disecados, imágenes de resonancia magnética y estudios de células y tejidos.

El clítoris es el órgano que produce entre 3 y 16 contracciones cuando una mujer tiene un orgasmo. Sin embargo, un estudio mencionado en un artículo de la revista Marie Claire señala que un 35% de las mujeres nunca vio un clítoris y un 20% ignora dónde se ubica. Además que el 90% de las mujeres consultadas desconocen el tamaño del órgano. 

El 50 y el 75% de las mujeres necesitan tocarse el clítoris para alcanzar el orgasmo. Eso quiere decir que más de la mitad de las mujeres no alcanzan el clímax mediante la penetración. El orgasmo clitoriano suele ser más intenso y deja ecos de placer minutos después de experimentarlo.

El origen de la palabra

La palabra clítoris proviene del griego kleitoris que se traduce como “pequeña colina”. El descubrimiento de este órgano se remonta a la antigua Grecia, cuando el pionero de la medicina, Galeno (que vivió entre los años 129-216) lo descubrió, lo nombró ninfa y determinó por primera vez una función. Galeno creía que servía para mantener el útero caliente. 

Luego, en 1559 fue identificado por el cirujano italiano Mateo Realdo Colombo, quien lo diseccionó y plasmó de manera oficial la existencia del clítoris en su obra “De re anatomic”.

Según Helen O’Connell, los descubrimientos médicos realizados en siglos posteriores al siglo XVI son imprecisos. En una entrevista con diario El País de España, la investigadora dice que que: “hay mucha basura, pero entre ella hay muy buenas descripciones, como las de [Reigner] De Graaf (siglo XVII), [Georg Ludwig] Kobelt (siglo XIX, que no lo consideró como un órgano completo), de gente que ha hecho disecciones en vez de quedarse con las mismas inexactitudes que les habían transmitido”.

Un órgano considerado pecaminoso

En 1545, un médico francés diseccionó este órgano y lo llamó membre honteux, en español “el miembro vergonzoso” y declaró que servía para orinar. Afirmaciones como esas han llevado a que la sexualidad femenina sea tratada como un tabú. 

En zonas de África, países de Oriente Medio y Asia, la mutilación genital femenina es un práctica asociada a modelos culturales que dicen que las mujeres deben ser femeninas y recatadas. La mutilación busca asegurar “una conducta sexual aceptable” y con ella proteger la virginidad antes del matrimonio. 

El proceso de la mutilación consiste en extirpar el clítoris, raspar los labios menores hasta eliminar la zona externa de los genitales. Se realiza un corte que es suturado y se deja un orificio pequeño para la salida de la orina y el flujo menstrual. Según las tradiciones de las culturas que practican la mutilación, el orificio es abierto nuevamente en la noche de bodas. 

La Organización Mundial de la Salud menciona que más de 200 millones de mujeres y niñas vivas han sufrido mutilación genital femenina (MGF). 

En la mayoría de los casos, la práctica se realiza en la infancia, en algún momento entre la lactancia y la adolescencia, y ocasionalmente en la edad adulta. Se calcula que cada año más de tres millones de niñas corren el riesgo de sufrir MGF, es decir que se practican 8000 ablaciones diarias: una mujer cada 9 segundos.

Un estudio publicado en la Revista Virtual Via Inveniendi et Iudicandi, de la Universidad Santo Tomás de Colombia, señala que más del 80% de mujeres a las que se le realizo la mutilación genital nunca han experimentado un orgasmo. La mutilación genital afecta a la identidad, intimidad e imagen corporal que perciben las mujeres. 

Los avances de la medicina han permitido que hoy en día está práctica sea reversible. Pierre Foldes, cirujano francés, ayuda a recuperar la dignidad y el placer de las mujeres mutiladas con la reconstrucción de su clítoris. El procedimiento dura cerca de 25 minutos y consiste en una cirugía funcional que conecta las conexiones nerviosas y a su vez reconstruye el órgano estéticamente.   

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Karla Padilla
Estudiante de Comunicación Social énfasis de Periodismo de la Universidad Central del Ecuador. Coordinadora del Colectivo Tremendas Ecuador. Participante de la Convocatoria 2021 del Laboratorio de Historias Poderosas - Ecuador organizado por Chicas Poderosas.
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