Los ciclos electorales se producen en distintos contextos sociales y políticos; y cada elección es diferente. Eso no significa que no se puedan comparar diferentes elecciones entre sí. La razón más elemental es que son los mismos electores los que se acercan a las urnas cada vez. Por eso, tomando como base los resultados de 2019, es posible esbozar el escenario más probable sobre quién va a ganar la alcaldía en Quito en las elecciones de 2023. 

Los resultados de cualquier elección anterior son informativos. Brindan parámetros para estimar el estado de las preferencias de los votantes y lo que podría pasar en las siguientes.   

Faltando un mes para las seccionales de febrero de 2023, este es un esbozo del estado de la contienda para la alcaldía de Quito.

Jorge Yunda, que hasta hace poco iba primero en las encuestas, tiene la ventaja estructural de que, en promedio, su mejor rendimiento se da en las parroquias de donde salen más votos. En 2019 obtuvo 18% de los votos totales (o 21% de los votos “válidos”, —esta cifra no incluye los votos nulos y blancos para calcular el porcentaje definitivo).

En Calderón, Chillogallo y la Magdalena, las tres parroquias más grandes de Quito, en número de votantes, su apoyo fue de 25%, 30% y 22%, respectivamente. También tuvo buen respaldo en Cotocollao (21%) y Chimbacalle (24%), cuarta y quinta parroquias más importantes en número de votos, respectivamente.

La pregunta clave es si lo probable es que ese apoyo aumente o disminuya.

La respuesta es que es poco probable que ese apoyo aumente porque para capturar más del 18% de los votos, Jorge Yunda tendría que quitarles votos a otras tendencias y eso es muy difícil. 

En 2019 Yunda compitió con Luisa Maldonado por el mismo electorado. A Maldonado le fue igual de bien en las mismas parroquias numerosas: 22% en Calderón, 20% en Chillogallo, 18% en la Magdalena. Pero lo clave es la tendencia y la siguiente figura lo muestra: donde le fue bien a Yunda le fue bien a Maldonado, y viceversa. El apoyo mayoritario de Maldonado surgió de donde salió el apoyo mayoritario de Yunda.

escenario más probable para la alcaldía de Quito

¿Cuál es el escenario más probable para la alcaldía de Quito?

En 2019 Luisa Maldonado fue la candidata de Fuerza Compromiso Social y contaba con el apoyo electoral de la marca de la Revolución Ciudadana. De hecho, la expectativa del rendimiento electoral para la candidata en 2023 sería el número de votos que puede lograr como individuo menos los votos que la RC no le dará porque ya no es candidata por esa organización política. En conclusión, su votación sería menor de la que obtuvo cuando fue candidata del correísmo

En 2023, Luisa Maldonado participará con Avanza. Pabel Muñoz, como candidato de la RC. Es decir, Yunda, Muñoz y Maldonado disputarán votos en el grupo de electores que tienen preferencias correlacionadas y Yunda compite con otros dos candidatos cuyas bases electorales son difíciles de mover. 

Serán muy pocos los votantes que, habiendo dado su apoyo a la opción correísta en 2019, decidan apoyar a Yunda en 2023. Lo más probable es que quienes votaron en 2019 por Maldonado, por ser la opción correísta, votarán en esta ocasión por Muñoz, por esa misma razón. Es decir, votan más por el partido político que por el candidato en sí. 

De hecho, es más probable que ocurra lo contrario a lo que pasó en 2019: es más probable que alguien que dio su voto a Yunda en 2019, esta vez decida votar por Pabel Muñoz. 

Entre otras razones, debido al desgaste propio de la imagen del exalcalde, la calidad del candidato de la RC como individuo, y, sobre todo, un contexto en donde la opinión favorable al correísmo ha aumentado con respecto a 2019, como consecuencia de la alta opinión desfavorable que tiene el gobierno de Guillermo Lasso.

Para decirlo explícitamente, aquí una observación no necesariamente obvia: Yunda es indirectamente un damnificado de la pobre aceptación del presidente Lasso dada la mecánica que acabamos de describir. 

No es que los votantes asocien a Yunda con Lasso. Es que la alta desaprobación de Lasso ha fortalecido al correísmo como alternativa. De eso se beneficia Muñoz en detrimento de Yunda quien, como sugerimos, compite por el mismo electorado.

Además, de este techo «estructural», Yunda también tiene un techo «personal». Es decir, como individuo: es el candidato más conocido, pero también del cual el electorado tiene la opinión más desfavorable.

escenario más probable para la alcaldía de Quito

Los que no conocen al candidato y los que tienen una opinión desfavorable hacia él o ella.

En el otro extremo del espectro de las preferencias, los electores de César Montúfar, Juan Carlos Holguín o Juan Carlos Solines de 2019, son un buen indicador aproximado para el apoyo que se puede anticipar para Luz Elena Coloma, Pedro José Freile y Andrés Páez en 2023. Las razones no son necesariamente ideológicas. Son más bien afectivas y estéticas.

 El electorado ecuatoriano, en general, no vota por convicciones ideológicas. Por ejemplo, el caso del elector guayaquileño que vota por un alcalde socialcristiano y un presidente correísta es muy común.

En Quito específicamente, las convicciones afectivas y estéticas se revelan cuando, a pesar de las grandes distancias entre el plan para la ciudad de un César Montúfar y el de un Andrés Páez, ambos apelan al electorado donde las inclinaciones anticorreístas son las que más determinan el voto. 

En 2019 el rendimiento electoral de Montúfar fue prácticamente la imagen inversa del rendimiento electoral de Yunda (o Maldonado). Donde le fue bien a uno le fue mal a otro, y viceversa. Por ejemplo, el mejor desempeño de Montúfar fue en la parroquia Rumipamba (norte de Quito), donde obtuvo 39%, al igual que en Iñaquito (33%) o la Kennedy (27%). Pero Rumipamba tiene 32 mil votantes, muy por debajo de, por ejemplo, Calderón, que tiene 105 mil, y en donde Montúfar obtuvo apenas el 12%.

Escenario más probable para la alcaldía de Quito

¿Cómo fue la votación a Yunda y a Montúfar, por parroquia, en las pasadas seccionales?

Para resumir, los candidatos del llamado «centro a la derecha» compiten entre sí por el mismo electorado, pero además se están repartiendo un pastel más pequeño —es decir, un menor número de votantes—. Su apoyo mayoritario proviene de las parroquias donde hay menos votos. Cualquier alianza por fuera del espectro ideológico (por ejemplo, Freile con el Partido Socialista), o geográfico (por ejemplo, Páez contando con el respaldo de las bases de Sociedad Patriótica), es estratégica y tiene la intención de ampliar la base electoral de los candidatos.

En estas circunstancias, los votos de quienes votaron por Paco Moncayo en 2019 resultan, literalmente, determinantes. Moncayo obtuvo casi el 20% de la votación en las últimas elecciones seccionales. Si yo fuera encuestadora, tendría gran interés en conocer particularmente las preferencias de esos electores porque, en términos de resultados agregados, son un enigma.

Lo que quiero decir es que, por ejemplo, entre los votantes de Yunda y los de Maldonado, la correlación es evidente. Es decir, son el mismo electorado, vienen de las mismas parroquias y tienen características similares. Igualmente, entre los votantes de Yunda (o Maldonado) y los de Montúfar, la oposición es evidente, es decir, son prácticamente electores opuestos. 

Quien votó por Montúfar, en promedio, es socioeconómicamente diferente de quien votó por Yunda o Maldonado (en “promedio” siendo aquí un término clave —hablamos de tendencias). Los votantes de Paco Moncayo, en cambio, están distribuidos de manera indiferente con respecto tanto a la votación de Yunda como a la votación de Montúfar. En cierto modo, es más difícil determinar para todo el conjunto qué es lo que hizo que escogieran votar por Moncayo.

alcaldía de Quito

¿Cómo fue la votación de Yunda versus Moncayo en las elecciones seccionales de 2019?

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He trabajado en televisión, prensa escrita y digital. He colaborado con medios nacionales e internacionales como New York Times en Español.

Dado que las características de una parroquia en una ciudad socioeconómicamente estratificada como Quito son indicadores de sus habitantes, lo que se concluye es que el electorado de Paco Moncayo se compone de varios grupos —grupos que, sociológicamente hablando, comparten características con los electores de Yunda, los de Andrés Páez y su tendencia, y con la base del correísmo. 

Hay electores de Moncayo que simpatizan con el estilo y la estética populista de Yunda. Hay quienes no simpatizan con el correísmo y se sienten interpelados por la idea del orden y la mano dura de un político tradicional como Páez. Y hay quienes habiendo votado por Moncayo, no son anticorreístas y podrían sentir simpatía por un candidato como Muñoz.

Dos cosas para poner atención en este mes que viene. Primero, si bien el pelotón del centro a la derecha se reparte el pastel más pequeño, tomados en conjunto sus cifras de apoyo son numéricamente suficientes para superar a Yunda y a Pabel Muñoz. 

Si las nobles declaraciones de los candidatos de ese espectro ideológico —Paéz, Coloma y Freile, a los que se ha sumado Patricio Alarcón— sobre su disposición a declinar sus candidaturas para apoyar a un rival en pro de la tendencia,  se concretaran efectivamente cuando llegue enero y vean sus cifras de apoyo y sus posibilidades reales, entonces una figura del centro a la derecha podría ciertamente disputar la alcaldía en febrero.

Segundo, de quienes se reparten el «pastel más grande», es interesante ver que Yunda tuvo un mejor rendimiento las zonas más correístas, tomando como indicador el apoyo que recibió Andrés Arauz en las elecciones presidenciales de 2021 (la comparación entre elecciones se justifica porque el número de candidatos fue parecido y, por tanto, el nivel de dispersión del voto fue el mismo). 

Eso quiere decir que, por ejemplo, en una misma parroquia de fuerte inclinación correísta, Yunda fue capaz de captar más votos que la entonces candidata de la RC, Luisa Maldonado. Lo que está por verse es si Pabel Muñoz puede superar el nivel de Maldonado, y para eso contribuyen su calidad como candidato, la opinión más favorable a la RC en general, y el desgaste de la imagen del exalcalde Yunda. 

proyección de los resultados de las elecciones 2023

El mes de campaña electoral está empezando. Pero si lo único que supiéramos para predecir lo que pasará en 2023 fuesen los resultados de 2019, entonces diríamos que quien va a ganar las elecciones para la alcaldía de Quito se disputará entre Jorge Yunda y Pabel Muñoz.

Jorge Yunda tiene el techo estructural de que difícilmente puede obtener más votos que en 2019 y probablemente obtenga menos —dada la imagen desfavorable que hoy tiene y que en 2019 no tenía. Mientras que el único camino que tiene Pabel Muñoz  para ganar es captar parte del apoyo que en 2019 fue a Yunda —sobretodo en las parroquias de fuerte inclinación correísta—, y el segmento de votantes de Paco Moncayo que guarda cierta simpatía correísta. 

A un mes de la elección, la cosa está por verse.

Javier Rodriguez Sandoval 100x100
Javier Rodríguez Sandoval
PhD en Sociología por la Universidad de Wisconsin-Madison. Analista de opinión pública y comportamiento electoral.
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