La visibilización de la mujer negra, de sus problemas y de sus luchas inició en 1981, durante el primer Encuentro Feminista, realizado en Cuba. En aquel entonces se vio la necesidad de hablar sobre las mujeres negras y su ausencia en los encuentros de mujeres y de feministas, para lo cual, se creó la Red Afrolatinoamericana, Afrocaribeña y de la Diáspora.

Dos años después, en 1983, en Perú, en un segundo encuentro, las asistentes presentaron una declaración en la que sugerían que se abordaran los temas para discusión desde un punto de vista étnico racial. Desde entonces, en cada encuentro de mujeres siempre había un espacio para hablar sobre las mujeres afrodescendientes, a través de talleres y a través del análisis de ejes específicos. 

En 1985 se creó la primera comisión de mujeres encargadas de organizar el primer encuentro de mujeres negras. El encuentro ocurrió en 1992, en República Dominicana. Fue el Primer Encuentro de mujeres negras latinoamericanas y caribeñas y, para celebrarlo, cada año, el 25 de julio, se conmemora como el Día Internacional de Mujer Afrocaribeñas y de la Diáspora, comúnmente llamado, Día de la mujer Afrodescendiente.  A ese primer congreso asistieron 400 mujeres y los temas que se trataron se relacionaban con el sexismo, la discriminación racial, la pobreza, migración y violencia

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La Unesco también  ha denominado esta fecha como día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora.

¿Por qué es importante esta celebración?

En 2009, el proyecto regional “Población afrodescendiente de América Latina”, realizó el seminario “Las mujeres afrodescendientes y la cultura latinoamericana: identidad y desarrollo”. En sus memorias se recoge los pensamientos del  entonces secretario General Iberoamericano, Secretaría General Iberoamericana, Enrique Iglesias que decía: “Sabemos que la población afrodescendiente se encuentra entre las más desfavorecidas social y económicamente, con muy malos indicadores de ingreso, empleo y educación”.

En el documento también se revelaba que la población afrodescendiente sufre de “invisibilidad estadística, enfrenta problemas acuciantes de empleo, educación y salud, y es víctima de actos de discriminación racial, social y económica”. Además, que la desigualdad a la que se encontraba sometida esta población era fruto de la disciminación que se ha realizado en el pasado y se perpetúa hasta el presente.

Situación de la mujer negra en el país

En 1990, en el seminario “Situación de la mujer negra en el Ecuador ‘Winnie Mandela” se presentaron varias ponencias, entre la que destacó la de Berta García. Ella afirmaba que  “Actualmente, en la sociedad ecuatoriana, la MUJER NEGRA comparte con todas las mujeres la discriminación sexual, por el machismo y sexismo, con todos los NEGROS  la discriminación racial y, con todos los pobres, la discriminación económica”. 

En su ponencia, la experta también relató que la imagen de la mujer negra se creó a partir de las esclavas y su relación con los hombres blancos durante la Colonia. Desde entonces la mujer negra era —y es—“sensual, excitante, se presenta a la Mujer Negra como un «monstruo de sexualidad«, una tentación permanente, una pervertida. Se hablará también como de una cosa probada, de la lujuria de las negras. Se las acusaba de ser corruptoras; se decía que la influencia moral de las negras sobre los «hijos de buena familia» era desastrosa. Se afirmaba, y continúa afirmándose, que la negra se acuesta con cualquiera. En resumen la negra era inmoral, y hubo racistas que afirmaron que el negro podía colocarse en el último escalón de la jerarquía moral”.

Radio Ambulante contó en uno de sus episodios más recientes, la historia de Mónica Chalá, la primera Miss Ecuador afro, coronada en 1996. Allí cuenta las dificultades que enfrentó tras su victoria. 

“En el momento que ganó, mucha gente se levantó a insultarnos”, dice Yolanda Torres, miembro del jurado. Cuenta, en el capítulo que los acusaban de ser “vendidos”. En el episodio, se narra cómo la sensación generalizada era de que una mujer negra no debía representar a las mujeres ecuatorianas. 

Algunas representantes de la mujer negra, años después

El 1 de agosto de 2021, la imagen de mujer negra ecuatoriana se visibilizó de forma masiva después de que Neisi Dajomes ganara la medalla de oro en los Juegos Olímpicos Tokio 2020, en halterofilia, levantamiento de pesas, en la categoría 76 kilogramos femenino.

El turbante que usaba durante la competencia fue uno de los símbolos que más destacaron de su atuendo y hasta ese momento la sociedad ecuatoriana no sabía cómo denominar este artículo que por siglos había sido sinónimo de la resistencia de las mujeres negras.

Liz Briceño Pazmiño
(Ecuador, 1989). Periodista. Ha cubierto temas de economía y consumo en la Unión Europea. Cubre temas de menores migrantes no acompañados y de desplazados en Ecuador.
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