Siempre habrá una perspectiva más amplia para hablar de lo que dejaron 18 días de manifestaciones en Ecuador. El analista político Rafael Balda dice, de entrada, que sea cuál sea esa mirada, el país no ganó nada como consecuencia del paro. Y en una sociedad que mira con recelo que las fuerzas políticas negocien o dialoguen —“la negociación es el ámbito natural de la política.”, dice Balda—, el ejercicio necesario es hacer un análisis de lo sucedido, desde una perspectiva de cálculo y posicionamiento político.

Luego de 18 días de paro, ¿cómo queda el gobierno después de todo lo que sucedió en esos días?

El gobierno ha sufrido un duro golpe, a pesar de que finalmente pudo recuperarse como resultado de cuestiones externas que pasaron en la Asamblea Nacional — como la muerte cruzada. Esto ayudó a solucionar la crisis inmediata que era el paro porque al sacar de la mesa la vía más expedita para que el Presidente sea removido de su cargo, inmediatamente hubo una descompresión. Eso motivó, creo yo, en buena medida, las conversaciones de este martes y miércoles —las que terminaron el paro.

De alguna manera, la muerte cruzada le terminó dando una mano a un Presidente que, usando una analogía boxística, ya estaba en la lona en pleno conteo. Y de alguna manera alguien le dio la mano para que se pudiera levantar. Claro, el hecho de que ya esté parado no nos da la seguridad de que va a terminar la pelea. 

El gobierno va a tener que dedicarse a gestionar el tiempo que le queda un poco a la defensiva. 

En función de a quién se le pregunta, las organizaciones indígenas terminan siendo las “grandes triunfadoras” de este paro o las principales responsables de estos días de paralización en gran parte del país.

Todos los protagonistas del paro han tenido pequeños triunfos y pequeños errores. El movimiento indígena también sale debilitado frente a un sector de la sociedad que, a veces, tiende a creer que representa a la totalidad del Ecuador, como si alguien tuviera efectivamente la representación de la totalidad del sentimiento de los ciudadanos del país. 

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Entonces, frente a la clase media, media alta y urbana, ciertamente, la posición del movimiento indígena es aún más negativa que la que era ya después de los escenarios del 2019. Pero eso no representa la totalidad del país, y yo creo que así como sucedió luego del paro del 2019, vimos fortalecidos a los representantes políticos del movimiento indígena —tanto que tuvieron su mejor elección histórica para presidente, como para los demás cargos de representación nacional— en las elecciones de 2021.

Yo tiendo a pensar que va a suceder algo parecido, tal vez no en las seccionales, pero sí, probablemente, hacia el 2025. Y creo que ese espacio lo puede ganar Pachakutik y su ala más radical, a expensas de Unión por la Esperanza (UNES).

Es decir, UNES, como fuerza política, luego de que la propuesta de la “muerte cruzada” no recibiera los votos necesarios, ¿también ha visto comprometido su capital político?

UNES corre el riesgo de perder una parte de ese voto más duro que ha tenido, que puede estar migrando hacia una alternativa política que puede ser Pachakutik u otra liderada por cierto sector de las organizaciones sociales indígenas que han participado en el paro. O sea, creo que UNES hizo un mal cálculo político al pensar que con una “muerte cruzada” apresurada se iba a posicionar como el único movimiento o partido político de oposición al gobierno de Guillermo Lasso. 

UNES como el gran perdedor…

Sí, para mí el mayor perdedor va a terminar siendo UNES porque siguió una estrategia que no funcionó. Pero el otro gran perdedor es el gobierno, por supuesto. Hay gente que está hablando de que esto es un triunfo del gobierno y, ciertamente, se lograron parar las movilizaciones y bueno, es un triunfo parar la situación que estaba desangrando al país. 

Pero el gobierno queda muy, muy debilitado. O sea, es un gobierno que ya venía bastante debilitado en los últimos seis meses. Prácticamente, lo que va del año ha sido un constante declive de la aceptación y de la credibilidad del gobierno. Y no creo que el gobierno salga de esto  con mucha mayor credibilidad, incluso entre los sectores que lo apoyan. 

Estos sectores que hoy sienten que el gobierno no ha tenido suficiente firmeza frente a la Conaie, a los manifestantes y frente al paro. Y, por otra parte, está la gente que apoya a los manifestantes y que considera, en cambio, que ha habido cierto exceso de las fuerzas públicas. 

¿Qué le queda aprender al gobierno de este paro nacional?

El gobierno tiene que hacer un trabajo fuerte de análisis a la interna de ciertas falencias que, creo yo, son las que más siente el ciudadano. Sea en la administración, en la provisión de los servicios públicos y en la gestión pública, cosas que hemos visto en medios, como los problemas en el Registro Civil, la atención en entidades públicas, hospitales, etcétera. Creo que eso es un tema que el gobierno tiene que atender urgentemente para mejorar de manera efectiva su imagen frente al resto de la sociedad. 

Tampoco sería lógico esperar que el régimen gobierne desde una posición contraria a la que ideológicamente tiene el Presidente. Eso no va a pasar. Pero dentro de su propio espacio, el Presidente puede cambiar de objetivos a mediano plazo y tal vez perder sus objetivos a largo plazo, y cambiar también sus estrategias de corto plazo. 

Yo creo que eso lo tiene que hacer porque evidentemente hay un sector importante de la sociedad que no es solamente el movimiento indígena, que siente que no ha sido atendido correctamente. Y eso lo han reconocido algunos voceros del gobierno, como el Canciller. 

¿Este análisis involucraría un cambio en el gabinete?

Yo no creo que sea un tema de crisis de gabinete. Hay ciertas áreas en las que seguramente hay problemas. Creo que en el frente social, probablemente, el Presidente tenga que revisar y hacer cambios. Me refiero básicamente a salud, educación e inclusión económica y social. 

Probablemente deba revisar la conducción en esos ministerios porque están un poco más en el frente. Y porque han motivado buena parte de las demandas de esta protesta. El tema de la gasolina es un tema distinto que no depende, de ninguna manera, de la gestión de un Ministro. Así que esa es una demanda que podría ser bastante discutible. 

Eduardo Varas
Periodista y escritor. Autor de dos libros de cuentos y de dos novelas. Uno de los 25 secretos mejor guardados de América Latina según la FIL de Guadalajara. En 2021 ganó el premio de novela corta Miguel Donoso Pareja, que entrega la FIL de Guayaquil.