En su vida, dice Daniela Salazar, hay un patrón recurrente: le dan cargos que, en teoría, deberían ser para gente mayor, que parecen incompatibles con su juventud. Muy joven fue abogada en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), funcionaria del Alto Comisionado de las Naciones Unidas  para los Refugiados (ACNUR) docente universitaria, vicedecana de la escuela de derecho de la Universidad San Francisco de Quito y, desde 2019 hasta el 10 de febrero de 2019, vicepresidenta de la Corte Constitucional del Ecuador, el máximo tribunal ecuatoriano.

En sus tres primeros años como jueza constitucional, Salazar fue parte de una Corte que fue recuperando su institucionalidad con fallos completos, bien explicados y fundamentados jurídicamente. Tomaron decisiones históricas, como la de la legalización del matrimonio igualitario, y sobre todo, a pesar de las diferencias de interpretación jurídica de los jueces, resolvieron casos que habían quedado abandonados por años. Según el Plan Estratégico Institucional 2020-2023 de la Corte, entre febrero de 2019 y junio de 2020 los jueces procesaron el 57% de las 14 mil causas que quedaron represadas en la gestión de sus predecesores.

En este episodio de Aurora, Daniela Salazar, quien tiene una maestría por la Universidad de Columbia, Nueva York, habla sobre la importancia de los derechos humanos en el día a día de las personas. Además, reflexiona sobre el papel que han tenido a lo largo de la historia para los grandes avances de nuestra especie. Lo hace desde su perspectiva de mujer joven en un cargo de altísima autoridad y responsabilidad

Ella —hija de uno de los fundadores del estudio jurídico más grande de Quito— habla de las condiciones privilegiadas que le permitieron estudiar, hacer un carrera independiente en el área que es su pasión: los derechos humanos.

Desde ese momento, hizo una carrera brillante en la CIDH, en organizaciones de derechos humanos y en la academia. En 2019, muy joven, aceptó el desafío de postularse para ser jueza constitucional. En un momento, creyó que fue un error: no tenía la edad que, en el imaginario social, deben tener los jueces de altos tribunales, ni el doctorado que mucho de los postulantes sí. 

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Pero su examen escrito y comparecencia oral fueron muy bien calificados, y Daniela Salazar entró a la Corte —aunque, como ella cuenta en este episodio, en el shock del momento no lograba hacer la sumatoria de sus puntos, y la comisión del concurso para elegir los jueces había publicado la lista de ganadores en desorden de puntaje. Uno de sus asistentes la ayudó a recontar las calificaciones y confirmar que era una de los nueve jueces del más alto tribunal ecuatoriano. Además, habla del riguroso proceso de selección y el apoyo que recibió de sus colegas, familiares y amigos. 

Este episodio de Aurora tiene como centro a los derechos humanos y su impacto transformador en la vida de las personas y las sociedades, desde la mirada de una de las juezas del tribunal más alto del país.


Este es el segundo episodio de Aurora, la nueva serie producida por GK con el apoyo de Executive Forums, sobre personajes ecuatorianos inspiradores cuya vida, trabajo e ideas promueven la democracia, la libertad, la ciencia y el progreso.

Aurora es presentada por Executive Forums, una comunidad global de líderes empresariales, expertos, inversionistas, emprendedores y socios que crecen juntos y se conectan en busca de valiosas oportunidades, comparten las mejores prácticas y se abren puertas el uno al otro.

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GK
(Ecuador, 2011) Periodismo que importa sobre lo que te importa.