Seis de cada 10 mujeres en algún momento de su vida han sufrido algún tipo de violencia en el Ecuador, según datos oficiales. La violencia ha permeado tanto que es común que hayamos escuchado historias de madres, hermanas, hijas o amigas que viven violencia. Pero responder o ayudar más allá de escuchar o asentir la cabeza reprochando esa violencia no es fácil. 

Esta es una breve guía, con recomendaciones, para cuando alguien nos cuenta que es víctima de violencia de género. 

Pon atención a los cambios en su comportamiento 

La violencia puede hacer que las mujeres o niñas que la viven, cambien su forma de ser. Annabelle Arévalo, psicóloga del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam) Guayaquil, dice que hay que fijarse en los signos que tu amiga dé.

Por ejemplo, si ella siempre ha sido muy sociable, alegre, le gustaba salir, y luego tiene cambios paulatinos o bruscos en su comportamiento, y pone excusas para no salir con sus amigas, o ya no está trabajando o estudiando normalmente, hay que estar alerta. “Tenemos que sospechar que sufre algún tipo de violencia”, puede ser física o psicológica, dice Arévalo. 

Puedes sospechar de violencia física si tu amiga, hermana o prima tiene rasguños, lastimados, golpes o la piel morada. Otra alerta es ver que tu amiga va constantemente al centro de salud o tiene citas médicas, y dice que está con infecciones, no puede dormir o está comiendo mucho. 

Crea confianza

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“La confianza se la gana”, dice la psicóloga Arévalo. Sin embargo, si eres la mejor amiga, la hermana o la mamá estás un paso adelante para preguntarle qué le está pasando y decirle que te lo puede contar. Es decir, si tu amiga te cuenta lo que le pasa, tienes la oportunidad de ayudarle a prevenir más violencia. 

Si aún no se ha creado la confianza, puedes decirle “yo siento que te sucede algo, si tú no me quieres contar, por favor, busca a alguien”. 

flecha celesteOTROS CONTENIDOS SOBRE VIOLENCIA DE GÉNERO

Recomienda que busque ayuda 

Si tu amiga no quiere contarte lo que le pasa, puedes recomendarle que busque ayuda en una persona de más confianza como la mejor amiga o la mamá. Pero también se puede aconsejar que busque ayuda especializada, donde no van a ser juzgadas o criticadas.  En el país, hay centros que ofrecen ayuda gratuita psicológica; algunos son Cepam Guayaquil, Cepam Quito, en Surkuna, Fundación Idea Dignidad.

Escucha con paciencia y respeto

Cuando una mujer decide contar lo que le está sucediendo, hay que tener una escucha activa. La psicóloga Arévalo explica que eso significa escuchar sin hacer muchas preguntas, con atención, respetando los silencios, y no decirle “no llores, tienes que ser fuerte”. Llorar es una forma de expresar lo que le está pasando.  

Respeta el llanto 

Anabell Arévalo dice que el llanto no es un signo de debilidad sino que es la expresión de angustia o de mostrar un sentimiento desagradable que se está viviendo. La psicóloga recomienda no desesperarse frente al llanto de la mujer que está viviendo violencia. Y, aunque parezca evidente, luego de que deje de llorar, darle un vaso de agua. 

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No juzgues ni critiques 

No hagas comentarios o digas que es mentira lo que te está contando tu amiga. “Hay que respetar los sentimientos y las emociones que está viviendo esa persona”, dice la psicóloga Arévalo. Tampoco “ponerla en evidencia” si ella niega que su pareja le está golpeando o maltratando con insultos, no decirle que no le crees. 

Muchas mujeres no cuentan la violencia que sufren porque tienen vergüenza, miedo a que no les crean o que las juzguen. Además, tienen sentimientos de culpa y tienen sentimientos de baja autoestima. 

Intenta entender lo que está viviendo tu amiga 

Luego de escuchar lo que tu amiga está viviendo, “no hay que decirle sepárate de tu pareja”, dice Arévalo. La experta dice que ni siquiera los profesionales especializados hacen esas recomendaciones. No le hables mal del agresor a ella. Arévalo explica que la violencia es un momento de confusión, porque quien la ha sufrido se puede preguntar por qué su pareja, padre, padrastro, hermano dice que la quiere pero le hace daño. 

Cuando una mujer vive violencia es difícil separarse de esa persona porque está dentro del círculo de la violencia: en el que viven tensión, luego son víctimas de violencia y la mayoría de veces hay momentos de reconciliación. Otras dependen emocionalmente y económicamente. Además, irse de la casa donde están sus cosas, que es su hogar, también es difícil. 

Hacer referencia a otras historias de violencia sí sirve, pero…

Puede ser una buena estrategia contarle a tu amiga historias o experiencias de mujeres que han sufrido violencia e hicieron algo para salir de ese círculo, dice la psicóloga Anabel Arévalo. Pero hay que encontrar el momento apropiado para contarle. Por ejemplo, cuando deje de llorar y esté más tranquila o cuando ella termine de contar lo que está viviendo. 

No siempre es necesario hacer una denuncia 

La mayoría de veces a las mujeres les cuesta decidirse a denunciar. Otras han desistido de la denuncia, es decir la retiran o la abandonan. Carla Patiño, abogada de la Fundación Idea Dignidad —que defiende los derechos de las mujeres, dice que una opción para frenar la violencia es pedir medidas administrativas de protección inmediatas

Una medida de protección se puede pedir en una Junta Cantonal de Protección de Derechos, en la ciudad o en la Tenencia Política, si tu amiga vive en una parroquia. También las emiten las comisarías nacionales o las intendencias, que deben ser enviadas a un juez para que, en máximo 24 horas, las ratifique, modifique o revoque. 

Las medidas de protección que se pueden pedir, según el caso son: 

  • Emitir una boleta de auxilio y la orden de alejamiento del agresor.
  • Emitir una orden que la mujer vuelva a su hogar en caso que haya salido por la violencia.
  • Ingresar a la mujer e hijos a programas de protección: casas de acogida o centros de atención especializados. 
  • Prohibir que el agresor esconda o cambie la dirección de sus hijos o personas dependientes.
  • Prohibir que el agresor o terceros amenacen o intimiden a la mujer o a sus familiares. 
  • Ordenar que el agresor salga del hogar.
  • Poner dispositivos de alerta de riesgo en la casa de la mujer que vivió violencia.
  • Prohibir que el agresor oculte o retenga bienes o documentos de la mujer.
  • Disponer que los horarios de trabajo de la mujer se flexibilicen, en caso de ser necesario. 
  • Emitir una orden de que se suspendan las actividades del agresor en instituciones deportivas, artísticas, de cuidado o educación. 

La abogada Patiño dice que el agresor será notificado con la medida de protección, y puede haber enojos o represalias. Sin embargo, la medida de protección “en muchos casos suele ser suficiente y las víctimas se sienten seguras”, dice.

Si tu amiga prefiere no tener una medida de protección, puede ir a la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) más cercana para pedir los números de teléfono de los policías. Así tendrá un contacto rápido y directo en caso de que tu amiga, hermana o prima vuelva a sufrir violencia.  

Así se puede hacer una denuncia 

Antes de ir a la Fiscalía provincial, la abogada Carla Patiño recomienda que la mujer escriba lo que sucedió. Es decir, que haga una denuncia escrita. Esto para que ningún detalle se quede por fuera. 

Para hacer una denuncia en la Fiscalía no es necesaria la presencia de un abogado. Pero la abogada Patiño sí recomienda tener asesoría legal para saber cuál es la siguiente etapa luego de la denuncia, o para entender por qué el caso no ha avanzado.  

En caso que sea un delito flagrante, o sea que se denuncie casi inmediatamente de que haya ocurrido, la abogada recomienda exigir que a la mujer se le hagan exámenes médicos en caso de violencia física. 

En el proceso de la denuncia es importante que puedas acompañar en todo momento a tu amiga. 

Mayuri Castro
Periodista de GK. Cubre educación, migración interna y los derechos de las mujeres. En 2021 ganó la Mención de Honor en Acceso a la Salud del Premio Roche por el reportaje El consuelo de un país en crisis recae en sus estudiantes de psicología. Fue parte del equipo de Mongabay Latam y GK nominado al premio Gabo 2021 en la categoría texto con el especial Mujeres en la Amazonía: lideresas indígenas que están cambiando el rumbo de sus comunidades.