¡Hola!

¿Te acuerdas que voy dos días diciendo que te tengo una sorpresa? Pues bueno, ya no hay. La sorpresa era una entrevista exclusiva con el Ministro de Ambiente, Agua y Transición Ecológica, Gustavo Manrique, aquí en la COP26. 

Pero, ¿adivinen qué? Sí, me dejó plantada

La comunicadora del ministerio que estaba coordinando la entrevista, me había escrito en la madrugada a decirme que la entrevista se cambiaba. En la mañana me dijo que había espacio “de 11h00 a 13h00” y que ya me confirmaba a qué hora cambiábamos la entrevista. Pero nunca me escribió. Así que me quedé esperando sola con mis preguntas listas y mi grabadora de voz. 

Si te soy sincera, creo que todo esto es muy gracioso. O sea, es una falta de respeto, pero hay cierta comedia involuntaria en todo esto que no puedo dejar de admitir (la comedia me pone como un personaje central, también involuntario). 

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Cuando la comunicadora dejó de responderme, me acordé que había un evento al que el ministro Manrique tenía que ir en el pabellón de Estados Unidos —no es un pabellón realmente, es una especie de stand grande en medio de otros stands de otros países y otras organizaciones, que sirven para exponer las diferentes iniciativas y  trabajo que están haciendo cada una. Allá iba a ir después de la entrevista por la que me dejó esperando, después de haberla confirmado desde hace dos semanas.  Entonces, como periodista que soy, fui a abordarlo en ese lugar. 

Caminé hasta allá y allá encontré al señor Ministro en una charla sobre la coalición LEAF, que busca movilizar financiamiento para reducir las emisiones de carbono a través de la protección de los bosques tropicales. Le tomé algunas fotos, mira.

declaración para cuidar los bosques

flecha celesteOTROS CONTENIDOS SOBRE LA COP 26

Pregunté a todo el mundo dónde estaban las personas que estaban con el ministro y así encontré a la comunicadora que no había respondido mis mensajes. Me acerqué, pero me señaló audífonos que llevaba puestos (como queriéndome dar una explicación) y luego agarró sus cosas y se escabulló a un lugar al que yo no tenía acceso. Luego me escribió y me dijo que ella tenía que prestar atención al evento, pero que «luego de esto, si el Ministro está libre, te lo presento te parece». 

Eran las 11 de la mañana cuando la charla terminó. Así que se suponía que el Ministro estaría libre (o al menos eso me había dicho antes su equipo). Pero no. Apenas se acabó el evento, desaparecieron. Intenté seguirlos, pero se perdieron entre la multitud

No supe nada hasta hace un par de horas, que, después de quejarme con otra persona del ministerio, la comunicadora me escribió a preguntarme si tengo tiempo para «un café de 15 minutos mañana». Obvio le dije que sí,y le pregunté dónde y a qué hora, pero adivinen qué: aún no me responde

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Ojalá, solo ojalá, me responda (no en la madrugada) y pueda entrevistar al ministro Manrique. Si lo logro, te estaré contando qué me dice. 

Ahora, volviendo a la COP26 en términos generales. 

Como te conté al final de mi último newsletter, ayer más de 100 países firmaron una declaración para cuidar los bosques del mundo y frenar la deforestación. Hoy te voy a contar algo más aterrizado sobre la declaración y qué implica para Ecuador.  (Puedes leer una explicación más completa aquí)

La Declaración sobre los bosques y el uso de la tierra tiene tres objetivos principales: detener y revertir la deforestación global para 2030, ofrecer un desarrollo sostenible, y promover una transformación inclusiva en los sectores rurales.

En total, según la última actualización, 128 países de varios continentes han firmado la declaración para cuidar los bosques y, como te dije, Ecuador es uno de ellos. Pero, ¿qué significa esto? Te cuento:

Básicamente, la declaración tiene 6 pilares: 

  • Conservar y restaurar los bosques. 

La conservación siempre es importante, pero la restauración lo es aún mucho más porque, según expertos, incluso si dejáramos de deforestar los bosques ahora, no habrían suficientes en el mundo para realmente ayudar contra el cambio climático.

  • Facilitar políticas de comercio y desarrollo que promuevan la producción y el consumo sostenible de productos. 

Piensa en algunos emprendimientos de cacao de las comunidades indígenas de la Amazonía. Por ejemplo, producen chocolate orgánico, de buena calidad que se exporta incluso a otros países usando solo los recursos de la naturaleza, y sin deforestar sus bosques ni degradar sus tierras con prácticas como los monocultivos. Si impulsáramos más emprendimientos como estos, Ecuador se beneficiaría económicamente sin la necesidad de promover negocios o infraestructuras que deforesten. Imagínate: solo en 2020, Ecuador ganó más de 800 millones de dólares por exportaciones de cacao.

  • Reducir la vulnerabilidad de los bosques, crear resiliencia y mejorar los medios de vida rurales.

Creo que el concepto de reducir la vulnerabilidad es bastante amplio. Pero según la declaración, una de las formas de lograrlo es a través del empoderamiento de las comunidades que habitan en los bosques y el respeto y reconocimiento de los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas, y otras comunidades locales. Esto es muy importante y es verdad. ¿Cómo reducimos la vulnerabilidad de los bosques sin entender su valor e importancia? Y, ¿quiénes mejor que los indígenas y las personas locales para enseñarnos su valor y ayudarnos a entender cómo cuidar los bosques?

  • Rediseñar o implementar políticas que incentiven la agricultura sostenible para así promover la seguridad alimentaria, sin afectar el medioambiente.

De nuevo, mira a nuestros pueblos y nacionalidades indígenas de la Amazonía. Mira sus emprendimientos de vainilla o guayusa, por ejemplo. Son sostenibles, se siembra responsablemente, y sigue siendo un negocio rentable. ¿Qué quiere decir eso? Que sí existe la agricultura sostenible y que no necesitamos hectáreas de monocultivos que erosionan el suelo para generar ganancias. Hay formas “verdes” de hacer las cosas.

  • Facilitar la alineación de flujos financieros para revertir la pérdida y degradación de los bosques. 

Absolutamente NADA de lo que se decida en esta COP26 será posible sin financiamiento. Así que sí, me parece más que lógico que uno de los pilares de la declaración sea precisamente el tema de los fondos. Es necesario que varios sectores (públicos y privados) se unan para generar fuentes de financiamiento que permitan proteger y restaurar los bosques. ¿Cómo se podría usar ese dinero? No creo que pueda contestar eso con exactitud, pero se me ocurren dos cosas: contratando más guardaparques para que cuiden los bosques protegidos, y creando más fondos como el programa SocioBosque de nuestro país que entrega incentivos por la conservación de los bosques. 

Suena bonito, ¿no? 

PERO, aquí va el golpe de realidad: la declaración para cuidar los bosques no es vinculante. ¿Qué significa eso? Que no es obligatoria, entonces está en papel, como una promesa, un compromiso, pero al final, los gobiernos pueden no tomar acciones para cuidar los bosques, y no pasará nada. Ecuador es muy conocido por esto. 

Solo les doy un ejemplo, estamos suscritos al Convenio 169 de la OIT sobre los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas, pero, ¿los cumplimos? No siempre. 

Uno de esos derechos, es el derecho a la consulta previa, pero veamos el caso de Sarayaku, en 1996, el Estado ecuatoriano concesionó 135 mil hectáreas del territorio del pueblo kichwa de sarayaku a una petrolera sin haberles consultado primero. En 2003, el pueblo presentó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y nueve años después la Corte IDH sentenció al Ecuador por la vulneración de derechos del pueblo. 

Ahora, de nuevo, podemos ser optimistas y confiar en que el gobierno va a cumplir con la declaración. El programa SocioBosque funciona bastante bien, y Ecuador es además parte de REDD+, una iniciativa que apunta a frenar el cambio climático a través del cuidado de los bosques. Como parte de este mecanismo, Ecuador ya ha recibido compensaciones económicas por sus esfuerzos de protección. 

Voy a terminar este newsletter contándote algo hermoso que me pasó hoy. No sé qué pasó, qué mal movimiento hice, pero me duele mucho la rodilla y a ratos apenas puedo caminar. La verdad, hoy la he pasado bastante mal por eso: estaba súper decepcionada por lo del ministro Manrique y súper frustrada por no poder caminar cuando de repente, me encontré con Gloria Ushigua, lideresa sápara. Mírala:

bosques

Todo el tiempo, Gloria me sonrió con sus profundos ojos negros (porque estaba usando mascarilla), y conversamos un ratito de cómo la pasó en su cuarentena antes de ir a la COP. 

Hablamos no más de dos minutos, pero fue mi momento destacado del día porque para despedirse me dio un abrazo que cambió por completo cómo me estaba sintiendo. 

Mañana voy a hablar con algunos líderes indígenas de Ecuador y te estaré contando qué opinan de lo que está haciendo Ecuador en la COP, el anuncio del presidente Lasso sobre Galápagos y el discurso de Lasso en la Cumbre de ayer. ¡Gracias por leerme! Y de nuevo, te invito a compartir este newsletter con tus amigos y familiares.

Doménica Montaño
(Quito) Reportera de GK. Cubre medioambiente y derechos humanos.