En América Latina y el Caribe 2 millones de personas en obtienen su sustento a partir del trabajo que realizan los recicladores de base. Actualmente en la región, solo 17 mil recicladores trabajan en condiciones formales en la gestión de residuos -6 mil de ellos, en la ciudad de Buenos Aires-  que están a cargo de los gobiernos municipales y son muchos los que hacen su labor, clave en la cadena del reciclaje, en condiciones de absoluta informalidad. 

Precisamente,  “acelerar la formalización laboral de los recicladores de base” es uno de los cuatro pilares en los que Latitud R basa sus nuevos objetivos, tras diez años de trabajo para posibilitar el reciclaje inclusivo en América Latina. Latitud R, es una plataforma presente en 17 países que, desde hace 10 años, trabaja en forma coordinada para promover el reciclaje inclusivo en América latina. El proyecto comenzó en 2011 con la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo, IRR y este año, con numerosos logros en su haber – 17.000 recicladores beneficiados, el intercambio de información y actividades de formación con casi 300 funcionarios municipales en 10 países, y la participación de miles de personas en conferencias regionales y seminarios nacionales- renueva imagen y objetivos lanzándose como la mayor plataforma de reciclaje inclusivo de la región. 

Según explica Gonzalo Roqué, director del Programa de Reciclaje Inclusivo de Fundación Avina, organización socia de Latitud R, el objetivo de formalizar a 40 mil recicladores en la región se alcanzará cuando  se produzca un cambio sistémico que integre el reciclaje inclusivo en la gestión de los residuos. “En nuestra propuesta están involucrados todos los actores sociales que intervienen en el reciclaje”, sostiene Roqué y explica cuál es el rol de cada uno de ellos.

En primer lugar,  señala a  los gobiernos, que deben fomentar e implementar normativas que obliguen o incentiven a la ciudadanía a separar residuos; además, generar  sistemas de recolección que diferencien la recolección de húmedos y de secos,  otras medidas concretas. “Para generar un circuito diferente, las políticas públicas son importantes”, destaca Roqué y luego apunta a las acciones que pueden llevar adelante las empresas. “Las empresas tienen un rol clave porque ayudan a la concientización y porque a través del diseño de los productos pueden incrementar la reciclabilidad de los materiales, entre otras cosas”, explica. 

En cuanto a los recicladores, y la necesidad de que sean reconocidos como el actor clave que son en la cadena del reciclaje, Roqué sostiene: “Son el sujeto que captura el material en la fuente, le agrega valor a través del reacondicionamiento y lo entrega a la industria. Por eso, nuestra propuesta es formalizar ese trabajo en el marco de sistemas públicos de gestión integral. Creemos que es posible apuntar a que 40 mil recicladores en América Latina sean formalizados a través de políticas públicas, reconocidos por los municipios para trabajar en condiciones de formalidad y no en las condiciones de precariedad que trabajan los recicladores de base, prestando un servicio, recibiendo una remuneración por eso, accediendo al mercado”,

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Latitud R impulsó que hoy ya haya  17 mil recicladores formalizados en toda la región, de los cuales 6 mil son de Argentina. “La ciudad de Buenos Aires es una de las que destaca por haber formalizado sus sistema de recolección con gestión social”, menciona Roqué e informa que  12 cooperativas  tienen un contrato formal con el gobierno de la ciudad y reciben recursos para gestionar los residuos reciclables urbanos.

Acelerar la innovación

Otro de los pilares del trabajo para el reciclaje inclusivo apunta a fomentar inversiones sostenibles con triple impacto mediante una Aceleradora de negocios en Economía Circular que Latitud R está poniendo en marcha. “La aceleradora de negocios es un instrumento que estamos montando con el propósito de potenciar el lado de demanda de las cadenas de valor”, explica Roqué. “Buscamos  fortalecer la capacidad de la industria para demandar materiales post consumo para la elaboración de nuevos productos y, de esa forma, potenciar la economía circular porque generan el cierre del ciclo de vida de los materiales”.

Señala Roqué que, en la región, hay muchos materiales que no tienen un destino ni un mercado claro de segunda vida, es decir, que no se sabe muy bién qué hacer con ellos y por eso no se reciclan. “Esto se expuso muy fuertemente con el cierre de los mercados asiáticos, principalmente China, que eran destino de materiales reciclables de otras partes del mundo; hoy hay un montón de materiales que son técnicamente reciclables pero que van a disposición final (plásticos, metales, etc)”, agrega y destaca: “Queremos encontrar a quienes están desarrollando soluciones para ello a nivel experimental o piloto y ayudarlos a acrecer, a escalar sus negocios, o a replicarlos. Apuntamos a que en América Latina haya una mayor densidad de soluciones para una segunda vida de materiales y por eso estamos montando la Aceleradora de Negocios que va a invertir en proyectos pero, además, va a apoyar la aceleración de los negocios”.

La iniciativa está actualmente en una etapa de mapeo de oportunidades de inversión en toda la región. En Argentina ya tienen relevados algunos emprendimientos que parecen prometedores: un grupo que investiga cómo reemplazar la madera por plásticos flexibles; otro que en lugar de la grava y la piedra de hormigón apunta a utilizar plásticos recuperados post consumo. “Estamos empezando conversaciones con los emprendedores para seleccionar aquellos más viables con los cuales vamos a trabajar más adelante; la mayoría de los que encontramos hasta ahora tiene que ver con la segunda vida de plásticos, que es el principal problema que hoy se identifica, vinculado a la mala gestión de residuos en el mundo”, anticipa.

La apuesta por la innovación con el objetivo de acelerar proyectos emprendedores tiene un sentido; ganarle la carrera al problema, anticipando la solución. “Nuestros proyectos, hasta el momento, lograron el crecimiento de la recuperación de los residuos”, explica Roqué pero detalla. “Ese crecimiento es lineal, mientras que el problema avanza a una velocidad mucho mayor, exponencial. Entonces, tenemos que lograr incrementar la velocidad en la que aumenta la recuperación de materiales y para eso es necesario acercar diferentes tipos de innovaciones”.

Entre esas innovaciones, además de las mencionadas en la gestión de los plásticos, cabe mencionar muchas otras ideas: mejorar la captura de material en términos logísticos, es decir, darles más opciones a la ciudadanía para entregar su material separado;  pueden ser aplicativos para celular que generan esquemas de premiación (rewarding) para ciudadanos y que incentivan la mayor recuperación, entre otros. 

Para agendar:  Conversatorio virtual con Latitud R, el BID, empresas y organizaciones

En el marco del Día Internacional del Reciclaje que se conmemora el 17 de mayo, Latitud R invita a un conversatorio virtual que contará con la participación de líderes y representantes de empresas y organizaciones que reflexionarán sobre cuáles son los desafíos que afrontan América Latina y el Caribe en la transición hacia una economía circular inclusiva.

El encuentro se realizará el martes 18 de mayo y contará con la moderación de Glenda Umaña, periodista latinoamericana reconocida por su labor en la cadena CNN en Español. La cita está programada vía Zoom en los siguientes horarios locales: de 11 a 12 (Argentina); de 9 a 10 (Ecuador, Colombia y México) y de 10 a 11 (Chile y Cuba).

Quienes deseen participar del converstorio pueden registrase acá: https://avina.zoom.us/webinar/register/6416191053317/WN_mLMWN-dwQlKaVseW9vrwlw


Este contenido es parte de la Red de Periodismo Humano, media partner del evento de:

latitud R y RDP