Juli Engel estaba encantada cuando un neurólogo le recomendó un escáner PET para determinar si el beta-amiloide —los grupos de proteínas asociados con un mayor riesgo de sufrir alzhéimer— se estaba acumulando en el cerebro de su madre. “Mi respuesta interna fue: ‘¡Sí!’, dijo Engel, de 65 años, quien es gerente de cuidados geriátricos en Austin, Texas, y casi todos los meses viaja para ayudar a su madre en Florida. “El médico está usando todas las herramientas para tratar de determinar qué está pasando”.

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Sue Engel, de 83 años, vive en una comunidad de retiro en Leesburg, Florida. Desde hace años, sufre de problemas de memoria y otros síntomas de declive cognitivo. Su hija confirmó las señales de alerta: su madre fue explotada financieramente, víctima de un fraude de seguros y provocó un accidente automovilístico. El examen PET (tomografía por emisión de positrones, por sus siglas en inglés) parecía una buena alternativa para dar con un diagnóstico. 

Pero en 2013, poco después de que los scans PET de beta-amiloide fueron usados por primera vez, los funcionarios de Medicare decidieron que faltaba evidencia que determinara cuán benéficos eran. Por ello, salvo en pruebas experimentales, Medicare no cubre costos de escáneres (que van 5000 a 7000 dólares). Las aseguradoras privadas tampoco. Juli Engel cree que Medicare debería reembolsarle el dinero del scan, pero dijo que, “de ser necesario, lo pagaremos de nuestro bolsillo”.

Su madre ya fue diagnosticada con alzhéimer, y toma medicamentos para la demencia. Así que probablemente no cumple con los criterios establecidos por Alzheimer’s Association y los expertos en medicina nuclear: solicitan escáneres PET solo en casos de síntomas inexplicables o inusuales y diagnósticos poco claros.

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Sin embargo, conforme se acumula la evidencia de que el daño cerebral causado por el alzhéimer comienza años antes de que la gente desarrolle los síntomas, los pacientes preocupados y sus familias quizá empiecen a recurrir a los scans PET. 

Hay pocas alternativas. Los científicos en la Universidad Washington en San Luis anunciaron que han desarrollado una prueba de sangre para la beta-amiloide que puede predecir el desarrollo de placas en el cerebro. Sin embargo, está a años de usarse en los consultorios médicos.

Algunos expertos temen que los escáneres PET ofrezcan pocos beneficios a altos costos. “Hay muchos incentivos, entre ellos los financieros, para hacer más pruebas e intervenciones”, dijo Kenneth Langa, investigador en la Universidad de Michigan y autor de un artículo en JAMA Internal Medicine acerca del diagnóstico de las primeras etapas del alzhéimer. “Espero que reflexionemos con cuidado sobre las desventajas imprevistas”.

Pero, ¿cuáles desventajas? Las placas de beta-amiloide comúnmente se encuentran en el cerebro de la gente mayor, pero no todos los que las tienen sufrirán de demencia, cuyo desarrollo probablemente involucra varios otros factores. Los scans PET negativos tampoco significan que alguien no la sufrirá.

Los expertos en bioestadística de la Universidad de California, campus Los Ángeles, han calculado que un hombre de 75 años con beta-amiloide tiene un riesgo del 17,2 % de desarrollar alzhéimer en algún momento de su vida. Para una mujer de esa edad, con una mayor expectativa de vida, la cifra es de cerca del 24%.

Eso se debe principalmente a que los índices de alzhéimer aumentan drásticamente en las edades más avanzadas, cuando se vuelve más probable que la gente muera de otras causas antes de desarrollar síntomas.

Sin embargo, las personas mayores quizá también formen parte del 30%, más o menos, de la gente con depósitos de beta-amiloide que, por motivos inexplicables, conservan una cognición normal. “Si comenzamos a tratar a todos los que tienen alzhéimer preclínico, trataremos a muchas personas que jamás habrían desarrollado demencia”, dijo Langa.

Además, ¿qué tratamientos serían? Varias pruebas han fracasado a la hora de encontrar medicamentos que prevengan, reviertan o frenen el alzhéimer. Quizá porque fueron prescritos demasiado tarde en el desarrollo de la enfermedad.

Los resultados de un enfoque distinto, un medicamento de infusión que se está probando con personas mayores que tienen beta-amiloide sin deterioro cognitivo, siguen estando muy lejos de ser la solución. “Como médico clínico, ¿me gustaría tener información del beta-amiloide de mis pacientes sintomáticos? Desde luego”, dijo Ronald Petersen, neurólogo y director del Centro de Investigación del Alzhéimer de la Clínica Mayo. “¿Podré hacer algo al respecto? No por ahora”.

Los medicamentos aprobados para tratar el alzhéimer, principalmente Aricept y Namenda, tienen beneficios modestos en algunos pacientes durante un periodo limitado. Ninguno ha demostrado ser eficaz para el deterioro cognitivo leve, a menudo precursor de la demencia.

Sin embargo, un estudio publicado recientemente y que fue realizado para proporcionarle más información a Medicare, con la esperanza de revertir su decisión sobre el reembolso, muestra que los scans positivos de beta-amiloide llevan a un mayor uso de estos y otros medicamentos.

Quienes cuestionan un mayor acceso están preocupados por la “indicación ampliada”. Es decir, cuando un medicamento o una prueba aprobada para pacientes con un padecimiento específico se usa para otros. También les preocupan los grandes costos para Medicare. “Aunque un scan no costara nada, no lo recomendaría”, dijo Ken Covinsky, geriatra en la Universidad de California, campus San Francisco. “¿De verdad quieres saber que tienes beta-amiloide en el cerebro años antes por problemas cognitivos que quizá jamás se desarrollen?”.

Quienes proponen hacer que los scans TEP estén disponibles de manera generalizada argumentan que saber su estatus de beta-amiloide quizá motive a los pacientes a hacer cambios en su estilo de vida. Se ha descubierto que dejar de fumar, hacer ejercicio y comer de manera más saludable ayuda a reducir la demencia. Incluso, entre las personas con un riesgo genético más elevado. Quizá también sea más probable que los pacientes comiencen a planear su cuidado médico. “Esas son las cosas positivas que deben hacerse, tengas beta-amiloide o no”, argumentó Covinsky.


©The New York Times 2019