¿Twitter se muere? Por el momento no hay nada seguro salvo una cosa: una empresa como Twitter no puede darse el lujo de existir con pocos empleados.

Última Actualización: 18 noviembre, 2022
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Y parece que Elon Musk ha llevado todo a esos extremos. De un poco más de siete mil personas trabajando para la red social hace tres semanas, hoy la cifra no llega a mil empleados.

Fue una cascada de salidas y todo por un ultimatum/memo /email que Elon Musk envió este miércoles 16 de noviembre a la ya de por sí reducida plana de trabajadores de Twitter. Empleados que, desde que Musk se convirtió en el dueño total de la empresa, ya quedan pocos: de entrada salieron los que estaban en cargos más importantes y luego, Musk echó a la mitad de los 7.500 que quedaban, solo en su primera semana como jefe absoluto.

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Ahora, esperando una respuesta positiva a la presentación de la nueva política empresarial de Twitter, el millonario dio plazo hasta el jueves 17 de noviembre para que los que se quieran quedar, se queden. Y la mayoría ha preferido irse.

¿Por qué? De acuerdo al texto que envió Musk a los empleados y que el Washington Post hizo público, el dueño de Twitter pidió llenar un formulario a quienes querían quedarse, con el siguiente comentario:

En el futuro, para construir un Twitter 2.0 rompedor y tener éxito en un mundo cada vez más competitivo, tendremos que ser extremadamente duros. Esto significará trabajar muchas horas a gran intensidad. Solo un rendimiento excepcional constituirá un aprobado”.

Como la fecha límite era el jueves 17 de noviembre, varios de los ahora exempleados usaron Twitter para dejar en claro que no seguirían esa línea que se quiere imponer: ya sea tuiteando sus despedidas o haciendo videos con cuentas regresivas para su despido definitivo.

Se empezó a hablar del fin de Twitter, de que este 18 de noviembre de 2022 sería el día final y que todo se iría al demonio. Pero no es tanto así.

¿Cuál es el peligro para Twitter?

El colapso gradual. Eso.

No hay que esperar que todo explote de un segundo a otro. Para 2017 se sabía que más de la mitad de la infraestructura de back-end de Twitter —todo lo que comprende el sistema, la estructura y la lógica de un sitio web— estaba dedicada íntegramente a almacenar datos. Y este tipo de información habla de la necesidad de un control constante y periódico. 

Para eso se necesita empleados, ingenieros en sistemas pendientes de esto todo el tiempo, para que no falle.

Y para muchos expertos tecnológicos, los colapsos graduales ya están sucediendo, lo que habla de una degradación en el servicio. Solo el viernes 4 de noviembre de 2022, varias cuentas vieron cómo la opción del retuit desapareció entre sus alternativas y debieron volver al retuit manual —que es cortar y pegar lo que otra persona había tuiteado—, algo que no pasaba desde 2009.

Internamente, los ingenieros que hasta esta última purga continuaban en Twitter, se han enfrentado a tener que solucionar situaciones y problemas constantes, que antes no se veían porque el sitio se controlaba, porque había más trabajadores. «A veces recibes notificaciones [de problemas] que están un poco fuera de lugar», dijo un ingeniero a la revista Technology Review, que hasta el 8 de noviembre trabajaba en la empresa. Obviamente, no divulgaron su nombre.

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Hasta el momento, los que quedaban han debido enfrentarse a la desactivación de las reglas de uso de la red social, al hecho de que los seguidores desaparecían y aparecían de un momento a otro, o cuentas que simplemente no se cargaban. Cosas que antes no pasaban tan a menudo. De acuerdo al artículo en Technology Review, escrito por Chris Stokel-Walker, “a medida que la empresa intenta volver a una cierta apariencia de normalidad, (los ingenieros que que quedan) dedicarán más tiempo a atender los caprichos (a menudo agotadores) de Musk en cuanto a nuevos productos y funciones, en lugar de mantener en funcionamiento lo que ya existe”.

Esos caprichos han sido lanzados al público —casi siempre desde la cuenta del propio Musk— y han terminado siendo dejados de lado por la empresa en cuestión de días o de horas. 

Así sea el cobro de 20 dólares por el visto azul de verificación, que luego bajó a 8 dólares y que días después desapareció sin pena ni gloria, porque se le fue de las manos. Incluso, queda claro que la semana pasada, la farmacéutica Eli Lilly sufrió una fuerte caída en sus acciones luego de que una cuenta con el visto azul de verificación y con su nombre, tuiteara que sus productos de insulina serían gratuitos. Musk parece no tener nada bajo control, ni siquiera lo que tiene en mente para la red social, de la que es el único responsable, ya que no hay directiva.

¿Cuál es el peligro real? En sí, que ante los pocos empleados encargados de la parte tecnológica, los errores comiencen a acumularse y todo se retrase. El vaticinio al interior de Twitter no es positivo: “Las cosas se romperán. Las cosas se romperán más a menudo. Las cosas se romperán durante más tiempo. Las cosas se estropearán de forma más grave. Todo se agravará hasta que, finalmente, no sea utilizable», le dijo el ingeniero de Twitter a Technology Review.

Es decir, las molestias serán pequeñas al inicio, pero el camino ya está trazado.

Quizás para que eso no sucede, Musk estaría obligado a contratar más personal, pero Twitter está perdiendo dinero. De acuerdo al mismo dueño, en un mail interno a inicios de noviembre, Twitter pierde a diario 4 millones de dólares, lo que fue el incentivo para lanzar el plan del pago por verificación. En ese momento, Musk aseguró que casi la mitad de los ingresos de Twitter deberían llegar por esa vía. ¿El resto? Por los auspiciantes.

Y esa es otra parte de terror.

¿Qué sucede con los auspiciantes?

Los auspiciantes de Twitter se están yendo. No quieren estar en la red social de Elon Musk.

Por ahora, para los auspiciantes, Twitter es un espacio de alto riesgo y no solo por lo que sucedió con Eli Lilly. Este es solo un elemento para considerar. Twitter, que siempre se vio como un espacio de marketing, para que las marcas estén en contacto constante con sus usuarios y respondan sus dudas, se está convirtiendo en un cementerio de logos. 

Hace una semana, el mayor comprador de medios de comunicación del mundo, Group M, empezó a lanzar advertencias a sus clientes de que Twitter es un lugar peligroso. Group M trabaja con Google, Ford y Coca-Cola y se dedica a comprar 1 de cada 3 anuncios que se publican a nivel mundial. 

Antes de la llegada de Elon Musk a Twitter, la publicidad representaba el 90% del ingreso de la plataforma, con 4.500 millones de dólares. Hoy ese monto está en peligro. Marcas como General Motors, Volkswagen, Pfizer y la corporación General Mills dejaron de pautar en Twitter y la marca de ropa de lujo, Balenciaga, no solo lo hizo de esa manera, también eliminó su cuenta de Twitter.

Sí. Twitter es un riesgo económico, sobre todo porque con los despidos que se han ido dando, la plataforma está perdiendo su capacidad de actuar ante contenidos tóxicos, agresivos, racistas e intolerantes. Solo un día después de la compra de Twitter, los datos son absolutamente perturbadores.

De una media de 84 veces por hora que se publicaban tuits con términos de odio, previo a la compra de Musk, se pasó a 4.778 veces por hora, desde la medianoche hasta el mediodía del 28 de octubre de 2022. Los términos que se usaron con más asiduidad incluían violencia racial, religiosa y de orientación sexual, con un impacto de aproximadamente 3 millones de cuentas que pudieron ver estos mensajes.

Y hay más datos. Según el medio Business Insider, el uso de la palabra negro o negroes —considerado como término ofensivo para los afroamericanosaumentó en un 500%. Según la agencia de noticias Bloomberg, el aumento fue de 1300%. Todo esto en 24 horas.

El trabajo de revisión de estos contenidos, pese a la automatización de algunos procesos, estaba dirigido por personas. Y si se trata del contenido no violento, pero que merecía atención —como las fake news—, en sus primeros días como la cabeza de Twitter, Musk despidió a los 150 curadores de Twitter, ese equipo encargado de dar contexto y descripciones a eventos que eran tendencia y a abordar las noticias falsas. 

No hay forma humana de controlar los 37,5 millones de tuits que se publican por hora con los pocos empleados que ahora tiene Elon. 

Entonces, a esperar que esta caída será vista por todo el mundo, en tiempo real.

Eduardo Varas 100x100
Eduardo Varas
Periodista y escritor. Autor de dos libros de cuentos y de dos novelas. Uno de los 25 secretos mejor guardados de América Latina según la FIL de Guadalajara. En 2021 ganó el premio de novela corta Miguel Donoso Pareja, que entrega la FIL de Guayaquil.
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