¡Hola, terrícola! Se acabó la COP26

Y como lo anticipa el asunto de esta edición de la hamaca, los resultados no son del todo buenos, pero tampoco podría decirse que la cumbre fue un fracaso (como decíamos la semana pasada). 

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El Pacto Climático de Glasgow, que es el documento en el que se recogieron los acuerdos de la cumbre, tiene un punto muy positivo e histórico: es la primera vez que los países mencionan a la reducción del uso del carbón, principal contribuyente a los gases invernadero que causan el calentamiento global que produce el cambio climático (es responsable de aproximadamente el 40% de las emisiones anuales de CO2).

El penúltimo borrador utilizaba la frase “phase-out” pero por presión de un grupo de países, liderados por China e India, hizo que en el acuerdo final se cambiara el término a “phase down”. Creo que la traducción correcta de la primera expresión es erradicar y la de la segunda es reducir

Es una diferencia importante, y ha hecho que para muchos activistas la cumbre sea una total decepción ¿Por qué? Porque para mantener el incremento de la temperatura promedio de la Tierra en 1,5 centígrados y evitar terribles desastres, hay que reducir las emisiones globales un 45% para 2030. Para mediados de siglo, deberían llegar a casi cero.

Sarah Shaw, de la organización Friends of the Earth International, le dijo a la BBC que el resultado de la cumbre fue “nada menos que un escándalo”.  Pero no todos tienen esa visión tan radical. “Cambiaron una palabra, pero no pueden cambiar la señal que surge de esta COP: la era del carbón está terminando”, le dijo también a la BBC la directora ejecutiva internacional de Greenpeace, Jennifer Morgan. El presidente de la COP26, Alok Sharma, dijo que el pacto de Glasgow era una “victoria frágil”. Hay que seguir trabajando, dijo, para “mantener el 1,5 vivo”. 

John Kerry, enviado de los Estados Unidos a la cumbre, dijo que siempre se supo que era difícil que de la COP26 saliera una solución definitiva para la crisis, pero que era un paso importante. “París construyó el estadio, Glasgow empezó la carrera”, dijo. Hay sin duda algo de esperanza. Pero falta muchísimo.

Las emisiones proyectadas para 2030 antes de la COP26 eran de 52,4 toneladas. Eso es lo que el mundo iba a lanzar a la atmósfera. Ahora, después el acuerdo de Glasgow, la proyección bajó a 41,9 —es una reducción sustancial que todavía está muy lejos de la cifra ideal a la que debemos llegar: 26,6 gigatoneladas. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, fue enfático: no es suficiente. “Es hora de entrar en modo de emergencia”, dijo al cierre de la cumbre. 

La cumbre mostró que es posible llegar a acuerdos sobre temas cruciales para la humanidad. Somos una gran civilización global, que tenemos enfrente uno de los mayores desafíos del futuro. El cambio climático podría devastar zonas enteras, incrementar el hambre y causar severas olas migratorias. Pero si algo sabemos los seres humanos es poner nuestra creatividad y compromiso para resolver problemas. 

Piensen en tantas cosas que hemos vencido. El VIH fue devastador para millones de personas a inicios de la década de 1980. Hoy sigue siendo una enfermedad incurable, pero ya existen medicamentos para que las personas que viven con el virus tengan una vida digna y plena. Incluso, en muchas personas, gracias a los tratamientos, el virus es indetectable en sus organismos.

La gasolina con plomo, que enfermó a millones también, dejó de usarse oficialmente en todo el mundo en agosto pasado. En la década de 1970 se usaba en casi todo el mundo y tan tarde como 2002, aún se usaba en 117 países. Y ya hablamos la semana pasada de la recuperación de la capa de ozono, que fue uno de los grandes problemas ambientales del siglo XX. 

Cuando queremos, podemos. Creo que hay dos grandes conclusiones de la COP26: los acuerdos son posibles y falta mucho. No podemos sino seguir trabajando para abordar el cambio climático. 

¡Gracias por leer Mi hamaca en Marte!

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José María León Cabrera
(Ecuador, 1982) Editor fundador de GK. Su trabajo aparece en el New York Times, Etiqueta Negra, Etiqueta Verde, SoHo Colombia y Ecuador, entre otros. Es productor ejecutivo y director de contenidos de La Foca.