Cada 11 de octubre se conmemora el Día de la Niña. La fecha se creó en en 2011 con el objetivo de reconocer los derechos y los problemas que enfrentan las niñas, como la violencia sexual, el matrimonio forzado y el trabajo doméstico infantil. Estos problemas se dan en todo el mundo, en especial en los países no desarrollados en África, Latinoamérica y Medio Oriente.

En Ecuador, según el libro Jóvenes que Inspiran, de la organización Plan International, “cada día, siete niñas menores de 14 años dan a luz, la mayoría son casos de violación en los entornos más cercanos, el 65 % por familiares”. En el texto también se menciona que “la sociedad ha normalizado y legitima la violencia de género desde la niñez, convirtiéndola en un hecho inherente a la condición de mujeres, y dificulta que las niñas puedan identificar, prevenir y responder a la violencia a lo largo de sus vidas”. El círculo de la violencia en el que se encuentran atrapadas las niñas genera repercusiones que si no se rompen, derivan en círculos de pobreza, problemas en las relaciones interpersonales, madres en edades muy tempranas, entre otros.

Este problema que enfrentan las niñas —desde que nacen hasta los 12 años— ya fue identificado en 1995 durante la Conferencia Mundial sobre la Mujer, pero no fue hasta el 19 de diciembre de 2011, que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró al “11 de octubre como Día Internacional de la Niña” y pidió “reconocer los derechos de las mismas y los desafíos únicos a los que enfrentan en todo el mundo”. Con la resolución, la ONU acordó apoyar el empoderamiento de las niñas y el cumplimiento de sus derechos humanos. 

En la resolución también se menciona que es fundamental invertir en las niñas para alcanzar todas las metas planteadas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ahora conocidos como Objetivos de Desarrollo Sostenible u ODS), en especial para erradicar la pobreza y la pobreza extrema, así como la “participación significativa de las niñas en las decisiones que las afectan”. El documento explica que si las niñas logran romper el ciclo de la discriminación y la violencia y se promueve y se protegen sus derechos  y tener nuevas y mejores oportunidades.

Las niñas en cifras

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Otro de los problemas a los que se enfrentan las niñas es el trabajo doméstico no remunerado. La idea de que las niñas deben trabajar en casa surge de los mismos padres. De acuerdo a Plan Internacional, 10 millones de niños y niñas en el mundo trabajan en el servicio doméstico o en condiciones de esclavitud; el 67% de ellos son niñas, con A. Otro estudio de Plan Internacional Ecuador revela que desde que tienen 5 años, los padres cargan a sus hijas con tareas del hogar mientras que permiten que los niños jueguen y vayan a la escuela.  

Un estudio sobre patrones de violencia en niñas, elaborado por la antropóloga María Amelia Viteri, Plan Internacional Ecuador y coordinado por la Universidad San Francisco de Quito, reveló que la violencia acompaña a las niñas en todos sus momentos y espacios. Entre las respuestas estuvo que la mayoría de las mamás reconoce ese riesgo pero sabe que no puede hacer nada para evitar que sufran violencia. 

Como una niña

“Hazlo como niña” es la frase que en el Ecuador se popularizó luego de que la pesista Neisi Dajomes se convirtiera en la primera mujer ecuatoriana en ganar una medalla de oro en las Olimpiadas de Tokio, en agosto de 2021. “Como una niña” se vinculó a la fuerza física de Dajomes y a su lucha por lograr lo que se propuso. Pero detrás de estas palabras existe una lucha y un reconocimiento que ha tomado varios años en posicionarse. 

Según la activista mexicana Edurme Ochoa Ledesma, las niñas crecen con un no por respuesta a lo que quieren hacer. “No puedes, porque eres niña”; “no lo hagas, porque eres niña”, “no levantes la voz, porque eres niña”. No es la palabra que las condiciona desde la infancia. En la juventud ese no se refuerza con “no necesitas ser inteligente, basta con que seas bonita”, “es una princesita, ayúdenla”, “callada te ves más bonita”.  

Este discurso y trato han promovido generaciones de niñas que deben ser  pasivas, en contraposición a los niños que deben ser activos. La palabra niña se ha asociado históricamente con un símbolo de debilidad, para minimizar y ofender. “Peleas como niña”, “el último que llegue es niña”, “corres como niña”.

Estos argumentos fueron parte de una campaña de comunicación del 2014, que  fue organizada por varias marcas comerciales a través de la iniciativa Always e impulsada con la etiqueta #LikeAGirl. 

“Hazlo como niña” pretende resignificar el valor de ser niña, del liderazgo, de la lucha, de la pasión de hacer las cosas. “Todo está permitido menos darse por vencidas”, dice Edurme Ochoa.