Esto es Mi hamaca en Marte, una reflexión semanal sobre el futuro de la humanidad escrita por el editor general de GK, José María León. 

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¡Hola, terrícola! 

Si todo sale bien, a esta hora, Richard Branson, el multimillonario dueño del emporio Virgin, debería estar de regreso en tierra firme después de visitar el espacio brevemente. El vuelo deberá ser breve: despegará pasadas las 09:30 de la mañana GMT-5 (la hora del Ecuador continental) y para las 11:00 ya debería haber pisado tierra firme. A pesar de su brevedad, el vuelo de Branson es un paso importante hacia el turismo espacial.

Branson ha hecho del vuelo una fiesta. El gran comediante y presentador de late night Stephen Colbert fue el anfitrión de la transmisión del despegue, que tendrá (¿tuvo? esto de escribir antes de que las cosas pasen pero que te lleguen después de sucedidas es un verdadero viaje en el tiempo) música en vivo. 

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Branson se fue al espacio en un avión cohete llamado SpaceShipTwo, que tiene la apariencia de un jet ejecutivo modificado —tiene una curiosa estética que mezcla lo futurista con la estética del “tuning” de autos. Además de Branson, de 70 años, viajaron cinco personas más en la nave, que fue bautizada V.S.S. Unity —los dos pilotos y tres empleados de Virgin Galactic, la empresa de Branson que lo lanzó al espacio (como espera hacer para cualquiera que pueda pagar los 250 mil —o más— dólares que costará el puesto para ir a pasear al espacio). 

Los pilotos son Michael Massucci, un coronel retirado de la Fuerza Aérea estadounidense, y el primer escocés que volará en el espacio, David Mackay. Las otras tres personas —y esto es lo interesante— son empleados de Virgin Galactic que van a evaluar la experiencia para los futuros clientes de su compañía: Beth Moses, la instructora principal de astronautas, Colin Bennett,  ingeniero de operaciones en jefe, y Sirisha Bandla, vicepresidenta de asuntos gubernamentales y operaciones de investigación. 

Unity fue cargado por un avión más grande, el VMS Eve, que lo soltó para que éste pudiera empezar su ascenso hacia el espacio suborbital (agregué este enlace donde hay muchas explicaciones sobre el vuelo de hoy).

¿Cómo van a funcionar los vuelos comerciales?

Después de este vuelo, se espera que Branson y Virgin Galactics busquen cumplir la meta del 2022 como inicio de sus operaciones turísticas espaciales. Esa fecha es un retraso de al menos 15 años, pues cuando Branson fundó la compañía en 2004 dijo que los vuelos empezarían en 2 ó 3 años. En los 17 subsiguientes, ha habido terribles accidentes (en uno, murió un piloto y en otros tres empleados de la compañía). En 2014 la venta de tickets se detuvo tras el incidente y la comercialización solo se retomó 6 años después

Pero su plan es que SpaceShipTwo lleve a seis pasajeros. Será cargado por un avión más grande que subirá hasta 15.240 metros de altura. En ese punto, la nave se separará. Encenderá sus motores durante 70 segundos y los apagará cuanto esté a 100 kilómetros sobre la Tierra (que es el punto donde está la línea Karman, y que la Federación Aeronáutica Internacional considera el punto donde empieza el espacio). Hasta ahora, la nave de Virgin Galactics no ha llegado a esos 100 kilómetros —y se esperaba que en el vuelo de Branson tampoco lo logre.

Esto ha causado una polémica de redes sociales —o sea, infantil y sin mucho sentido real— entre Virgin Galactics y Blue Origin, la compañía espacial de otro multimillonario, Jeff Bezos, que va a lanzar al espacio a su fundador en nueve días (hay una petición en internet para no permitirle reingresar a la Tierra que tiene más de 155 mil firmas; perdón: tenía que compartirlo). 

Blue Origin insiste en que el espacio empieza en la línea Karman y allá es donde irá Bezos. Sin embargo, para varias agencias regulatorias estadounidenses comienza a 80 kilómetros de altura. Desde que Branson anunció su viaje, la compañía de Bezos lanzó una pequeña campaña de descrédito del vuelo de Virgin, diciendo que “realmente no se está yendo al espacio” (y tu cuchillo no corta y todo eso). 

Es en realidad una pelea tonta porque dónde comienza el espacio sigue siendo discutido por la comunidad científica (las propuestas van desde 15 hasta 1,5 millones de kilómetros). Pero lo que sí demuestra la discusión es el interés por querer ofrecer el mejor producto posible a sus potenciales compradores. Virgin Galactics tenía hasta febrero de 2020, cuando anunció que resumiría la venta de boletos, 8.000 reservaciones en línea. Antes de 2014, había vendido ya 600 tickets. 

Se espera que en el vuelo, tras llegar al espacio —sea la línea Karman o no—, los viajeros experimentarán microgravedad por 5 minutos, le dijo a Space un funcionario de la compañía. De ahí planearán de vuelta a la Tierra y aterrizarán en una pista, tal como debió hacerlo hace unas horas Richard Branson. 

Y tú, ¿te irías a veranear 90 minutos al espacio?