La mañana de hoy, miércoles 26 de mayo, por tercera vez, se hizo una nueva búsqueda del cuerpo de Juliana Campoverde, una joven desaparecida hace casi nueve años que fue secuestrada por un pastor evangélico. 

La investigación se realizó en la quebrada de Bellavista, al norte de Quito, lugar donde supuestamente estarían los restos de Juliana. En un comunicado en su cuenta de Twitter, la Fiscalía General del Estado dijo que se llevó a cabo la búsqueda como parte de la sentencia por secuestro extorsivo  dictada contra el pastor evangélico Jonathan Carrillo.

En la diligencia participaron miembros del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la Policía, personal especializado en búsqueda de restos humanos y perros adiestrados. También estuvieron treinta trabajadores de la Empresa Pública Metropolitana de Aseo de Quito (EMASEO), que ayudaron a limpiar el terreno,  y un perito de antropología forense de Medicina Legal.

Juliana Campoverde desapareció en julio de 2012 en Quito, cuando tenía 19 años. La joven su familia pertenecían a la Iglesia Evangélica  “Oasis de Esperanza” en el sector de la Biloxi, al sur de Quito. 

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El día de su desaparición, Juliana y su madre se encontraron con Jonathan Carrillo. Seis años después, fue detenido después de que se encontró evidencia de que Carrillo sacó la tarjeta SIM del celular de Juliana Campoverde, la insertó en el suyo y marcó al buzón de voz. 

El 26 de noviembre de 2019, siete años después de su desaparición, un tribunal penal de Pichincha, declaró culpable a Jonathan Carrillo por el delito de secuestro extorsivo con resultado de la muerte de Juliana Campoverde. Carrillo fue sentenciado a 25 años de prisión. En la última reconstrucción de los hechos, Carrillo dijo que Juliana Campoverde murió en sus manos por una caída accidental y que arrojó su cuerpo en la quebrada Bellavista.

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El 16 de noviembre de 2020, la Corte Nacional de Justicia desechó por unanimidad el recurso de casación que el pastor Jonathan Carrillo interpuso contra el fallo que lo condenaba. En la resolución, la Corte ordenó la “continuidad de la búsqueda indefinida del cuerpo de Juliana Campoverde”. Hasta ahora, la pesquisa ha sido infructuosa. 

Según Pamela Chiriboga, coordinadora jurídica de la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh), la principal medida de reparación en casos de personas desaparecidas, es “encontrarlas y saber qué pasó”. Chriboga explica que los estándares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos también mencionan que encontrar el cuerpo y darle una sepultura adecuada implica una medida de reparación importante para los familiares.