Este es El Respiro, la dosis diaria de noticias buenas para sonreír y olvidarnos —por un rato, al menos— de la emergencia sanitaria.

La cama más antigua del mundo 

En un estudio publicado en la revista Science el 13 de agosto pasado, científicos revelaron que la primera cama de la humanidad fue hecha hace más de 227 mil años. Con el estudio por fin se sabe cómo estaba construida. 

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Según el descubrimiento, las comunidades de la Edad de Piedra comenzaron a explorar la posibilidad de tener un lugar para descansar. Buscaban comodidad, ordenaban su espacio y se protegían de posibles plagas. La cama descubierta por los investigadores está hecha por una capa de cenizas. La teoría de los investigadores es que los habitantes de esas comunidades quemaban la ropa de cama y dormían encima de los restos. 

Las primeras sociedades modernas buscaban cómo cuidarse de las amenazas que los rodeaban como las garrapatas. Usaban ceniza porque asfixia a los insectos terrestres y voladores. Sobre los restos de la ropa quemada colocaban hierbas como el alcanfor africano, un arbusto aromático de la zona que se todavía se usa para repeler insectos en comunidades rurales del Este de África. 

El estudio dice que un ejemplar de este tipo de camas ya había sido encontrado antes en Sibudu, al norte de Sudáfrica, y que tenía 77 mil años de antigüedad. El descubrimiento de la primera cama sorprende más porque es mucho más antigua que las que se habían encontrado antes.  

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Abetos que salvan abetos

Un grupo de científicos austriacos logró decodificar un mecanismo de defensa para proteger a los abetos —un árbol de la familia de los pinos— de un parásito que en los últimos años ha puesto en peligro miles de hectáreas de estos árboles en los Alpes europeos.

Según el estudio publicado en la revista científica BMC Genomics, el parásito, conocido como “agua de óxido”, inicialmente hace que los árboles se vuelvan amarillentos, débiles y que eventualmente mueran. El parásito ha provocado que los abetos en la zona disminuyan. Especialmente en los últimos 10 años porque con el calentamiento global el “agua de óxido” es más común.

Para vencer a la enfermedad, los científicos estudiaron a una pequeña población de abetos en los alpes austriacos, que por una mutación genética pueden defenderse del “agua de óxido”. Los árboles resistentes a esta enfermedad producen proteínas y químicos que matan a las hojas infectadas de forma controlada y evitan que el parásito se expanda por todo el árbol.  

Los científicos lograron clonar el código genético de los abetos inmunes al “agua de óxido” e identificaron las sustancias químicas que podrían ser utilizadas para reforestar las zonas afectadas por el parásito. “Entender cómo combatir la aguja de óxido es una gran promesa para la sostenibilidad de los ecosistemas en los Alpes”, dijo Carlos Trujillo Mora, uno de los investigadores de la publicación.  Con los resultados de la investigación se asegura el futuro ecológico y económico de los Alpes Europeos. 

La basura en su lugar (no en el espacio)

Gracias a la Agencia Espacial Europea (ESA) el espacio estará más limpio. La ESA junto a Reino Unido, República Checa, Alemania, Polonia, Portugal, Rumanía y Suecia, comenzará una misión de limpieza espacial  de la chatarra que orbita en el espacio y que aumenta cada vez más. 

A cientos de kilómetros de la Tierra orbitan satélites en desuso, pedazos de cohetes propulsores y de paneles solares, tuercas y tornillos. Esa basura se mueve hasta a 28 mil kilómetros por hora, lo que podría representar graves riesgos para las misiones espaciales futuras. 

En octubre de 2019, la empresa suiza ClearSpace diseñó el primer artefacto para limpiar el espacio que se lanzaría en 2025. Actualmente está en la fase de preparación. 

El artefacto —que probablemente sea bautizado como ClearSpace 1— será una especie de satélite cazador con brazos robóticos que atrapará la chatarra orbital. En su primera misión en el espacio, ClearSpace 1 recogerá un fragmento de 100 kilos del cohete propulsor europeo Vega desarrollado por Italia para la ESA en 2013. 

La limpieza se hará para evitar el síndrome de Kessler. Un fenómeno en el que la gran cantidad de basura espacial en órbita podría crear una espiral de chatarra al impactar algunos satélites en uso. El síndrome pondría en riesgo a estos artefactos y hasta a los astronautas en misiones espaciales. 

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¡Buen provecho nutrias!

El apetito de las nutrias marinas está ayudando a un ecosistema ubicado en una entrada marítima de la costa de Monterey, California. El estuario —la desembocadura de un río en el mar de Elkhorn Slough, estaba muy contaminado desde los años 80 con algas que se alimentan de sustancias en el agua que provienen de las zonas agrícolas cercanas. Las algas crecieron tanto en la zona que el resto de la flora marina de la región no tenía espacio para desarrollarse.

Brent Hughes, científico de la Universidad de California, descubrió que en las últimas tres décadas la contaminación de algas había disminuido y que otras especies de plantas estaban creciendo, algo muy saludable para el ecosistema. Hughes se dio cuenta que la disminución de algas contaminantes coincidía con el crecimiento de la población de nutrias marinas en Elkhorn Slough.

Según Hughes, la nutria es el mamífero marino más pequeño en América del Norte, pero tiene un gran apetito y come alrededor del 25% de su peso cada día. Su alimentación consiste en erizos de mar, almejas y cangrejos. Los cangrejos comen una babosa de mar, que ahora abunda en la zona y que se alimenta de las algas contaminantes. Este es un gran ejemplo de un ciclo alimenticio saludable, que ahora permite que más especies vivan en esta región californiana.  

Ahora, el estuario de Elkhorn Slough es  el más saludable en la costa oeste de Estados Unidos. La flora marina se ha recuperado y aumentado en más del 600% en los últimos treinta años, según Hughes. El experto dijo que es inusual que este fenómeno suceda en tan poco tiempo,  por eso descubrir el efecto de las nutrias en el ecosistema fue “un momento eureka”. 

Tras el estudio de Hughes, los científicos están trabajando en planes para repoblar con nutrias marinas otros estuarios con problemas similares. Esperan que su gran apetito ayude a traer más vida a estos ecosistemas.  

Esto fue El Respiro, las buenas noticias del 17 de agosto de 2020. Se publica todos los días a las 8:45 de la noche. Es una dosis de buenas noticias para contrarrestar la ansiedad y preocupación que nos causa la emergencia sanitaria generada por el covid-19 en el Ecuador y América Latina.